Confesiones de un ganador (de la sutileza)
Siempre preocupado, como sin destino,
igual que un marinero recién embarcado,
siento como cantan el Ave María
las viejas del barrio allá, en las casillas
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Cara de ladrón, ropa muy antigua,
como un extranjero en su propia quinta
Abre la ventana la rubia ligera
pero ella sólo invita a los que tienen tela.
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Ellos, “los que tienen tela”, lo llaman a uno “perdedor”. Y bueno, algo de razón tienen: nunca nos invitan las rubias ligeras, por nuestra cara que remite mucho más a un malviviente que a un galán de cine y por nuestra ropa, que fue nueva en algún año del siglo pasado. “Ellos” persiguen la plata, las mujeres y la fama y, la verdad sea dicha, muchas veces las alcanzan. Uno? jamás en la puta vida. Sin embargo, los “feos, sucios y malos” a veces tenemos cierto encanto. Oculto, sí: muy oculto. Tenue, leve. De tan mínimo y tendiente a cero que es, es casi elegante
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Uno es un ganador de la sutileza
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Perdedor por muchas cabezas,
ganador de la sutileza
Mientras que los otros persiguen el oro
sólo me contento con durar un poco
Sé que esta no es forma, ni filosofía
sólo la defensa de mi pobre vida
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Mi vida será pobre y, “para ellos”, sólo un perdurar. Un “permanecer y transcurrir” que, al decir de Eladia Blázquez, está lejos de honrarla. Pero le ponemos voluntad porque a mí, hermano mío, a mí actitud no me va a faltar. “Vamos, Flaco, no me aflojes. Dale querido, que este es tu año. Como canta nuestra hinchada, “sos huevo, garra y corazón”. Así que no te quedes en casa encerrado. Ahora salís y te comés la calle y el mundo”
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Por eso la otra tarde, con ánimo de lucha
yo me fuí p’al centro como quien disfruta
Pero en el 59, aunque iba muy atento,
una mano amiga me rapiñó el vento
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“No importa” me dije,” vamos pa’ delante”,
sin tener en cuenta que andaba cesante
Y por andar pensando en esas cosas, distraído,
no vi ni la sombra de ese colectivo
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Podía pasar y pasó. Lo mío (una existencia triste, un deambular por el mundo sin pena ni gloria, un no conocer las mieles del éxito, un repetir fracaso tras fracaso a la hora de enamorar a una mujer) tuvo consecuencia casi lógica y natural ir a parar bajo las despiadadas cubiertas de ese bólido repleto de sudorosos trabajadores, chicas de mochila y jeans ajustados y ancianas de gruesos anteojos, entre otros especímenes. Pero (siempre hay un pero para un optimista como yo), no puedo negar que no tuvo su costado amable: casi ni me di cuenta. En cuestión de segundos se acabó el valle de lágrimas y ahí sí, hermano: a gozar de una vez y para siempre de la recompensa celestial
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Ahora vivo en una nube que no para de llover;
pago en punto mis impuestos, más el alquiler
Los diarios de aquí arriba son todos oficialistas:
traen las hojas en blanco, con la foto del barbita
Acá arriba se comenta que hasta el cielo está empeñado:
que levanten ese muerto San Pedro y sus asociados
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Ya finalizando este post, quizás a alguien le quede un sabor amargo, poco auspicioso para lo que se viene. Incluso más: apenas corre la primer quincena de enero (en la que “ellos” se tuestan vuelta y vuelta en Punta del Este, mientras uno transpira laburando en el despiadado hormigón de la Chicago Argentina) y quedan quienes tienen en su cabeza la alegría, la enorme expectativa de que el año que se inicia sea por fin el tiempo en que las cosas se nos den. Porque la esperanza es lo último que se pierde, no?
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Así es, señores: año nuevo, vida nueva. A cargar las pilas. Y a afrontar este 2011 pletóricos de esperanzas. Como dice este fantástico tanguito que acabo de compartir con ustedes
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Tengo esperanzas
No las pierdo, porque soy un ganador
Pero creo que este año . . .
me irá peor
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Adrián Abonizio (compositor y aquí cantante de este tango) es un talentoso músico rosarino muy poco conocido como intérprete. Pero muchas de sus canciones fueron muy populares en la voz de Juan Carlos Baglietto, desde el clásico “Mirta de regreso” del primer disco de Juan, ese que tenía a Fito en teclados, a Goldín en guitarras y a Silvina Garré en 2º voz: una verdadera selección rosarina. Y también son de él otros temazos (para mi gusto) como Dormite patria, Mami, Corazón de barco, Constitución de noche y muchos otros
En este caso, el audio es de un disco por un grupo autodenominado “Rosarinos” el que, en verdad, es una unión ocasional de 4 solistas: los mencionados Abonizio y Goldin (otro maestro del que soy fan y del que ya escribí sobre su “El ogro y la bruja”) más Fandermole y Lalo de los Santos
Bueno, nada: un poco de info para los no paisanos. Que lo disfruten
(Y todas las pilas para este año, en el que “estamos condenados al éxito” . . . risas)