El explosivo cóctel de cerebro con meneo
La conocí en una bailanta todo apretado
Nos tropezamos, pero fui yo el que se puso colorado
Era distinta y diferente su meneada
Y un destello inteligente había en su mirada
Cuando le dije si quería bailar conmigo
se puso a hablar de Jung, de Freud y Lacan
Mi idiosincrasia le causaba mucha gracia
me dijo al girar la cumbiera intelectual
Me dijo al girar esa cumbiera intelectual . . .
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“Con el as de espadas nos domina / y con el de bastos entra a dar, y dar, y dar” dice “La Marcha de la Bronca” de Pedro y Pablo refiriéndose al gobierno militar de turno. Ustedes se preguntarán que tendrán que ver estos versos con “Cumbiera intelectual” (la canción de hoy) y lo bien que hacen: no tienen nada que ver. Sin embargo, a mí me surgió como figura al dar vuelta con mi cabeza alrededor de esta muchacha que, si existiera, sería un raro hallazgo, una aguja en un pajar, un tesoro en el fondo del mar. Pero que a la vez resulta una poderosa, poderosísima combinación para cualquiera de nosotros, pobres mortales del ex “sexo fuerte”. Porque ese explosivo cóctel de cerebro con meneo, con todo lo que ello significa, tiene una “doble acción” letal. La cumbierita te hipnotiza moviendo la cola y después, con el poder del intelecto . . . agarrate, hermano
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Estudiaba una carrera poco conocida,
algo con ver con letra y filosofía
Era linda y hechicera su contoneada
y sus ojos de lince me atravesaban
Cuando intenté arrimarle mi brazo
se puso a hablar de Miller, de Anais Nin y Picasso
Y si osaba intentar robarle un beso
se ponía a leer de Neruda unos versos
Me hizo mucho mal la cumbiera intelectual
No la puedo olvidar a esa cumbiera intelectual
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Ahí está, ves? “Me hizo mucho mal” dice nuestro amigo, pero agrega en el verso siguiente “no la puedo olvidar”. Una chica de éstas (para el caso cumbiera, pero podríamos decir rocanrolera, tanguera o lo que fuese) evidentemente lleva las riendas de la cosa
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Si le decía “Vamos al cine, rica”
me decía “Veamos una de Kusturica”
Si le decía “Vamos a oler las flores”
me hablaba de Virginia Wolf y sus amores
Le pedí que me enseñe a usar el mouse
pero solo quiere hablarme del Bauhaus
Le pregunté si era chorra o rockera,
me dijo: “Gertrude Stein era re-tortillera”
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Bueno, de acuerdo . . . Quizás llevado a estos extremos, la cumbierita intelectual se vuelva un poco insoportable. Como uno, que pretende llevar a un nivel analítico una cancioncita que para el bueno de Kevin Johansen tal vez no sea mucho más que un divertimento. Y por eso el pedido del final
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Yo no quiero que pienses tanto
cumbiera intelectual
Yo voy a rezarle a tu santo
para que seas más normal,
para que te puedas soltar
Yo no quiero que pienses tanto
soltá tu canto . . .
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La longitud aconsejable para un post ya llegó a su límite, así que quedará para la sobremesa (o para los comentarios) si este “no quiero que pienses tanto” es para que sea más atractiva o más manejable para el macho que la pretende. Cada uno hará su interpretación. Igual a mí, si me dan a elegir entre ésta y “La rubia tarada”, no dudo adónde apuntar
Y, quién te dice? Si de a poquito le voy haciendo escuchar los discos de Spinetta . . .
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Cosas sueltas:
1/ Tal vez abriendo el paraguas, por si hiciera falta aclaro que la cumbia en general no me agrada. A Kevin Johansen no lo he escuchado demasiado y no es de lo que más me gusta, pero ya le conocía alguna letra que me gustó mucho. Y esta canción (letra y música) definitivamente me encanta
2/ No sé uds, pero yo cada tanto cuando quiero escuchar música de la que no tengo (o cuando no estoy en casa) suelo usar las listas de reproducción de youtube. Arranco por un artista o canción que me guste y dejo la lista, que suelen ser un puñado de canciones que más o menos tengan que ver con la primera, a ver si me sorprenden con algo. Eso hizo que yo abriera una cuenta propia en youtube para fundamentalmente cargar en varias listas todos los videos y canciones que pasaron por este blog. Así que, a partir de hoy, si a alguien le gustara la música de este blog, la puede escuchar en varias listas cliqueando en los “marcadores” (a la derecha de tu pantalla, papá)
3/ Y, por último, una dedicatoria especial de este post para Hippielight quien, en el reparto de cartas del truco de la vida, evidentemente ha ligado los dos anchos . . .
Besos, abrazos y/o apretones de mano, según corresponda