Posts etiquetados como ‘nostalgia’

Por qué (para algunos) las fiestas son tan tristes

¿Por qué será que aunque intente escaparme

Una oscura melancolía flota

En el fondo de las fiestas navideñas?

Quizás sean las ausencias de los que ya no están.

Quizás las reminiscencias de esas magias infantiles

Que alguna vez pudimos vivir en plenitud.

Cuando todavía no sabíamos,

Cuando nuestros corazones eran vírgenes.

Quizás entonces porque el espíritu navideño

No hace sino recordamos la parte del niño que fuimos y que perdimos.

Tal vez sea simplemente sentir la obligación de que esa noche

Debemos ser felices, aunque no podamos.

Simples variaciones de la eterna lucha entre Deseo y Realidad.

Si alguien conoce un villancico mágico

Que permita reencontrarnos con esa suave dulzura navideña

Que alguna vez pudimos sentir,

Por favor, mándenlo.

Pedacito de cielo

Envuelto entre algodones

Llenos de ráfagas de Amor

Dentro de un arbolito.

Evocaciones

Retazos de poesía y canciones tristes

Que quedaron anegadas en la memoria

De un pasado adolescente, escrito con fuego y ausencias.

Beber una vez más la tristeza dulce de la nostalgia

Para ilusionar el imposible regreso.

El otro lado.

La promesa cifrada.

El tiempo que se expandía.

La dulzura de tu sonrisa,

Cuando todavía el secreto no había sido develado.

Tu belleza atemporal.

La edad de la espera ardiente.

Corazones entrelazados en veranos perfumados por tu piel.

Esa angustia honda que transcurre entre los intersticios de la dicha.

Esa oscura intuición de la evanescencia del encuentro.

Esa ansiedad ciega que precede el saber que los momentos únicos, son sólo eso.

Y luego esa interminable letanía de la memoria.

Morir en el éxtasis

Para comenzar a vivir en el recuerdo, que es dicha y ausencia.

El sino inevitable de nacer y morir para, finalmente, seguir siendo recuerdo,

Fantasma, angustia.

Hechizo de luna,

Brillo espejado.

Tu silueta reflejada en el lago,

O en mis ojos, o en el mar.

Y después, el fin de fiesta.

Ya es hora de irse.

El espejo roto y la daga del tiempo.

Ese febril adiós huérfano de palabras.

Tu imagen en el lago que se desvanece y mi memoria imperfecta que pretende reconstruirte.

Y te volvés a escapar.

Como ayer y como siempre.

Porque el amor es hechizo de una noche de verano,

Espuma de sueños,

Trampa del destino.

Silencio cargado de nuestras ansiedades juveniles,

Inundadas de las intemperies de lo frágil.

Sol de verano para esa tristeza eterna.

Para esta nostalgia perdida en los entresijos de las canciones tristes y bellas.

Como tu juventud.

Como la mía.

Elogio de Verano del 42

Cada historia de amor tiene un encanto único y nos deja una huella de fuego en el corazón.
Ví por primera vez Verano del 42 cuando tenía 20 años. La última vez que volví a verla estaba ya cerca de los 40. Este es mi recuerdo:

La historia empieza en una playa de verano, en estados Unidos. Es la época de la 2ª Guerra Mundial. Los personajes son tres amigos próximos a entrar en plena adolescencia (tendrán unos 14 años) razón por la cual están ávidos por descubrir los secretos del amor y del sexo, aún cuando todavía siguen haciendo cosas de chicos.

Hermie, el personaje principal, conoce un día a Dorothy, una mujer bellísisma bastante mayor que él (tendría entre 27 y 30 años). Dorothy está casada y ama a su esposo, quien debe marchar a la guerra.

La historia transcurre entre las aventuras de los tres chicos y el enamoramiento in crescendo de Hermie hacia Dorothy, quien apenas lo ve como un chico.

La historia de amor cobra sentido cuando se produce el desenlace: Dorothy recibe un telegrama donde le anuncian que su esposo ha muerto en batalla.

Justo esa noche, Hermie visita a Dorothy. Dorothy está llorando, angustiada, mientras se escucha una música de fondo que le agrega dramatismo a la escena de su terrible dolor : ESCUCHAR

Entonces surge la magia, lo inesperado. Dorothy y Hermie comienzan a bailar muy juntos, mientras el espectador queda perplejo presintiendo que está a punto de pasar lo que no puede creer que vaya a pasar: finalmente Dorothy y Hermie terminan haciendo el amor.

Es un momento único y mágico en la película. Y es extraño: hay encuentro y hay dolor. Hay el dolor inevitable de lo efímero. Hay lo sagrado y lo profundo. Hay la angustia honda de lo que no puede traducirse a palabras.

Se adivivina la oscura conciencia de Hermie de que ese instante no volverá a repetirse y, fatalmente, lo acompañará el resto de su vida.

Se adivina también, el dolor inconmensurable de Dorothy y su inmensa necesidad de protección. Me aventuraría a decir (es mi interpretación) que Dorothy parece haber intuido que ambos están desnudos ante sus propios sufrimientos y que esta desnudez es lo que finalmente los une, permitiendo la desnudez real del encuentro físico.

A la mañana siguiente, como era esperable, Dorothy ya se ha marchado para siempre. Pero deja una carta, donde le decía a Hermie cosas que yo ya no recuerdo, aunque sí recuerdo el final:
“Te deseo cosas lindas”

Y mientras va terminando la película, sólo falta la voz en off del Hermie ya adulto que dice (palabras más, palabras menos):
“En aquel verano (enumera las cosas que él y sus amigos hicieron) (…)
“(…) y yo conocí a Dorothy (…)”
“(…) nunca nadie me hizo tan feliz y tan desdichado a la vez, tan seguro y tan inseguro al mismo tiempo (…)”
“(…) después de esa noche jamás volví a verla, y de una manera extraña perdí a Hermie para siempre”

Verano del 42: una película mágica para corazones románticos.


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog