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¿Qué es ser romántico?

Ser romántico es una de las tantas facetas del alma: la de la sensibilidad ante el amor.
Ser romántico es sentir esa música suave que te corre por el alma.
Ser romántico es esa intensa pasión por el beso, el abrazo y la ternura.
Bailar apretados es el sello del romántico.
Y, quizás, la mejor expresión de felicidad.
Ser romántico es tener una herida abierta que sólo se calma con ese beso de gusto dulce e intensidad vital.
Ser romántico es vivir enamorado.
O estar enamorado.
O estar enamorándose.
O ser un eterno enamorado.
Ser romántico es saber disfrutar la adrenalina de los ojos intensos de la belleza próxima allí acechando (…) y no temerles.
Ser romántico es una vocación de riesgo y aventura en pos de la delicia del amor.
Ser romántico es ese estado único, simple y mágico, hecho de suavidad y ternura.
Los seres románticos sólo tienen un sueño: el momento único precedido por las caricias y sellado con el beso, mientras la lenta música de fondo nos hace flotar volátiles en nuestro paraíso.
El romanticismo es el rostro más bello del amor.
Si volviera a nacer, elegiría volver a ser romántico.

Elogio de la novia

Novia.

Simplemente novia.

Certeza inquebrantable:

“Novia” es la palabra más cercana a “felicidad”

¿Querés ser mi novia?

Mi primera novia.

Novia de las primeras dulzuras adolescentes.

Novia, como la canción: mujer, niña y amiga.

Tener novia o no: esa era la única cuestión.

El cielo es una novia eternamente joven.

Toda la dulzura del universo en el cuerpo de una niña-mujer.

El beso de una novia:

Océanos de azúcar.

Elixir de la vida.

Dicha sin tiempo.

No podríamos olvidar a nuestra primera novia.

Recuerdo de la mejor magia que nos brindó la vida.

Novia eterna.

Inmensidad del amor.

Ningún viaje en el tiempo serviría de nada

Si no pudiera volver verte, mi dulce novia.

Volveremos a encontrarnos

Para comenzar de nuevo, mientras te pregunto:

¿Querés ser mi novia?

Nos iremos caminando de la mano.

Pondré mi mano en tu hombro.

Y rodeadarás mi cintura.

Y acariciaré tu pelo.

Y te robaré de nuevo ese primer beso.

El único bautismo que nos da el verdadero ser.

Y acariciaré tus suaves cabellos.

Y me extasiaré ante la magia de tus ojos.

Y de tu sonrisa luminosa.

Y nos perderemos para siempre,

En la escalera al cielo.

Tomados de la mano.


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