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El amor astillado

Hay un momento en que los corazones comienzan a llorar la despedida.
Quizás sabían desde hace tiempo que la magia había terminado.
Las luces de ayer hoy son agonía.
Agonía de los cielos que nos fundieran en abrazos.
Caminantes lunares adolescentes
Queriendo asir los rayos del sol con las manos.
Pero el destino ya urdió su trama
Y nos marca a fuego con su veredicto inquebrantable.
Los amantes deben separarse para que la vida comience a tejerse en otras tramas.
Bajo otros soles.
Con otras pieles.
Cuando llegue el momento de adiós
Habrá una desolación que inundara las almas.
Es el amor que se va transmutando en vacío.
Es el vacío que se irá transmutando en tristeza.
Es la tristeza que se irá transmutando en angustia.
Es el penoso tránsito del amor al recuerdo.
Continuar siendo en el recuerdo.
Hechizo de nada.
Sol sin brillo.
Emoción sin cauce.
Paisaje desierto que está ahí.
Para recordarnos que la magia del amor
Puede dejarnos inermes.
Desnudos ante tanta intemperie.
En días de frío.
Desangelados.

Tristezas del adiós

Nuestro tiempo se va terminando.

Adiós anunciado entre lágrimas y congojas hondas.

Adiós cargado de memorias de canciones y poemas tristes:

“Beber el trago del dolor hecho de lágrimas

Sentir el sabor amargo del adiós último. (1)

¿Por qué se marchitó la flor de nuestro amor?

¿Por qué se voló el pájaro de nuestros sueños?

¿Por qué esta angustia tensa, si el vino estimulante del deseo aún no se apagó?. (2)

Beber las lágrimas del sin sentido, de lo incomprensible.

Porque ya no hay leña en el árbol de la fe,

Y ya nos probamos la mortaja del recuerdo,

Y nos acostamos en la tumba del pasado. (3)

Y el mundo ha dejado de ser mágico,

Y ahora todas las lunas son espejos del pasado,

Cristales de soledad. Soles de agonía. (4)

Hemos cometido el peor de los pecados de los amantes:

No nos hicimos felices. (5)

No pudimos querernos.

Impotencias de hierro.

Amores sin fe.

Ya atravesamos sin quererlo la puerta de la densidad.

Océano de brumas.

Mares de confusión.

Almas extraviadas.

Corazones de niños asustados.

Promesas incumplidas.

Cruz de desdicha.

Revelamos nuestro misterio,

Pero no encontramos la paz.

La espesura de lo denso urdió este infierno sin centro.

Laberinto sin forma.

Cristal de confusión.

Filo en la nada.

Roca desangelada.

Me pierdo y te pierdo.

Transmutarnos en nadas.

Nos mostramos las heridas

Y no fue suficiente.

Nos fundimos en éxtasis sublimes,

Pero nos quedamos vacíos.

Cuerpos y espíritus entrelazados en danzas ardientes,

Pero no encontramos la luz.

Amor hecho a la medida de mi pena.

Te vas alejando y ya no te tomo.

Me amas, pero te pierdo.

Te amo, pero te vas.

Me llamas y ya no escucho.

Nos abrazamos y somos calor.

Pero también somos cenizas.

Cenizas de sueños no consumados.

Ya tejemos el ocaso de nuestros soles.

Ya nos vamos separando.

El péndulo va y viene.

Pero sabemos que habrá de detenerse.

Pronto.

Nos quedaremos sin tiempo.

Y ya no existirán brillos para nosotros.

Adiós Mi Amor.

Adiós.

(1) “Cuando existe tanto amor”. Sandro, Anderle, Soldán

“Qué triste es despedirse cuándo existe tanto amor” (…)

“Ya bebo de tus lágrimas el trago del dolor,

con el sabor amargo que nos da el último adiós”.

(2), (3) ¿Cómo te diré?. Sandro, Anderle

¿Cómo te diré, que aquella flor

que era este amor se marchitó,

que el pájaro de sueños que tuvimos ya voló,

que el vino estimulante del deseo se acabó?

¿Cómo te diré, que ya mis ojos

se cansaron de llorar,

que ya mis brazos se durmieron de esperar

crucificado en la agonía de tu adiós,

de tu tal vez, de tu quizás?

¿Cómo te diré, que ya no hay leña

en el árbol de la Fe,

que la mortaja del recuerdo me probé,

que ya en la tumba del pasado me acosté?”

4) 1964. Jorge Luis Borges

“Ya no es mágico el mundo (…)

Ya no compartirás la clara luna

ni los lentos jardines. Ya no hay una

luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías”

He cometido el peor de los pecados…

5) He cometido el peor de los pecados. Jorge Luis Borges

“He cometido el peor de los pecados

que un hombre puede cometer. No he sido

feliz. Que los glaciares del olvido

me arrastren y me pierdan, despiadados”.

Pintura -autor desconocido-

Encuentro abolido detrás de las palabras

Encuentro abolido detrás de cataratas de palabras hechas para mi desdicha.
Ahogarse en palabras. Palabras traicioneras.
Preso del decir. Decir lo que no se quiere decir. O lo que no debería decirse.
Hablar de más. Irse en palabras. Absurda compulsión del verbo.
No es que se trate de ocultar o de callar. Sí, de manejar el arte de los silencios.
O el arte de saber cuándo decir y de saber cuándo callar.
Elogio del silencio que no supimos elegir. No pude cumplir la promesa de escuchar.
Esa es mi pequeña condena. Mi remordimiento.
Palabras que pueden liberar. Pero también lastimar.
Cuchillos filosos hechos de la sustancia de las palabras.
Palabras que tejen castillos de amor en el aire.
Para después construir muros invisibles e inviolables.
Me dejaste solo. Te quedaste sola.
Nos quedamos solos detrás de esa densidad viscosa que fuimos hilvanando.
El encuentro que no fue.
Los brillos que no llegaron.
(No me consuela saber que el eclipse fue por la realidad de hierro que no podía ni debía ser silenciada y no por las palabras dichas a destiempo. Ya lo sé: no fueron las palabras sino mis realidades, pero lo inevitable eran las realidades (…) no las palabras)
Palabras que ahogaron la dulzura y anegaron las magias presentidas.
Palabras que acallaron el silencio pacífico.
Para dejarme este silencio hueco.
Este silencio que es angustia y llanto contenido.
Pájaro solitario sin canto y sin vuelo.
¿Que debería haber hecho con las palabras dulces?
Con los abrazos que no fueron.
No fue danza de delfines.
Sí eclipse de sol apagado.
Y nos encontramos sólo en nuestras nadas.
¿Pero cómo podría protegerte allí, donde no es posible llegarte, si ni siquiera pude abrazarte aquí, donde fuiste a esperarme?
Esta necesidad de seguir ahora hablándote.
Demasiadas palabras que no traen sosiego.
Esta tristeza de encuentro abolido
Que no es luz y es cruz.
Espejo de soledades.
La dulzura del chocolate mientras pronunciaba las palabras amargas.
Palabras que sellaron despedidas.
Palabras que construyeron murallas.
Amurallarlo al deseo. Acorralarlo para que no hable.
Palabras de no sé donde para acallar las voces del deseo.
Aunque sea justo (…)
Pero esta soledad desnuda en que nos despedimos, ese frío de noche (…)
Te desilusioné.
Porque las palabras dulces no llegaron.
O sí llegaron, pero ya era tarde.
Impotentes para revertir en muro infranqueable.
Fragilidades del amor.
Esa eterna dificultad de “asir el amor”
Amor que se escurre delante de nuestros corazones azorados.
Poesías tristes que se transmutan en historias tristes. Profecía auto cumplida.
Historia repetida de adolescente que ve el mundo detrás de la ventana.
De joven que ve la puerta del cielo que no podrá abrir.
De hombre solitario que no podrá develar el misterio.
Me quedé de este lado.
En la intemperie de hielo.
Vacío de tu magia.
Adiós.

¿Por qué será?

Por qué será que de pronto
Los corazones se cierran sin remedio
Y ya no vibran más como lo hicieron un día.
Esplendores fugaces como estelas en el mar
Que ya no veremos ni podremos sentir.
Y te quedaste en la otra orilla.
En esa quietud de congojas
El alma está desnuda
Ante el silencio vasto
De lo que se perdió.
Ese sueño que nos alumbraba.
Y ahora esta soledad sin perfume.
Ruta de nadas.
Caminos extraviados.
No pudimos comprendernos.
No aprendimos el arte de saber amarnos.
Esta soledad que golpea.
Este extrañamiento de niño asustado.
Espera tensa de que algo se revele.
Pero los corazones vacíos ya no tienen palabras.
Mutismo de lo que no pudo ser pronunciado.
Nos quedamos huecos de las palabras no dichas.
Y adonde iremos ahora.
Ese extravío que anticipa un eclipse.
Ya no pudimos tocarnos.
A fuerza de magias nos transformamos etéreos.
Y luego, fantasmas.
Sombras de recuerdos hechos de ausencia.
Esta ausencia que nos hiere el alma.
Y que no se irá.

Reminiscencias por la partida de mi querida perrita Dana

Estamos todos muy tristes.

No paramos de recordarte y de pensar en vos.

La tristeza sin fin se mezcla con la certeza de que el Amor

Transciende vínculos de sangre y de especies.

Porque el verdadero Amor es ese encuentro mágico entre dos seres que se necesitan para siempre.

Y cuyo cielo es transitar su camino juntos.

Por eso mi Amor por Danita contenía la tristeza oculta.

De lo que estaba condenado a terminar.

Como todo.

Obedeciendo a ese oscuro designio de la vida

Que nos resignamos a aceptar

Pero que nunca podremos verdaderamente comprender.

Danita, has partido.

Y te extrañamos mucho.

Y nos duele tu sufrimiento de esos últimos días.

Y pienso en vos y recuerdo

Que te miraba impotente y quería decirte

Lo mucho que te amábámos.

Y ahora me inunda la tristeza, porque, lamentablemente,

El Amor nunca puede terminar de decirse

Entonces es la tristeza de pensar que podríamos haber amado mejor

Y ese sol que me golpea el alma en esta tarde de corazón acongojado.

Danita, te amamos mucho.

Te seguiremos amando.

Porque hemos conocido tu espirítu de bondad.

Y ese fue nuestro pequeño cielo chiquito en nuestras vidas.

Adiós, amiga de la vida!!!.

Adiós Danita!!!.

Adiós Mi Querida “Pirrunita”!!!!

Palabras de despedida a mi perrita Dana

Danita:
Fuiste el Sol más grande de nuestra casa.
Nos enseñaste lo que verdaderamente significa EL AMOR.
Te estaremos eternamente agradecidos por mostrarnos tu Bondad.
Nos diste mucha alegría y felicidad.
Donde quiera que estés deseamos que seas Feliz, enterrando tus huesitos, comiendo tus comiditas, jugueteando con tus patitas…
Nunca te olvidaremos y lo que más anhelamos es volverte a encontrar, para comenzar de nuevo a quererte y a mimarte.
Para SIEMPRE
Fede


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