Archivo para la categoría ‘Existenciales’
Abril 22, 2012 | Por fede1234 | Claves: memoria, olvido, silencio, tiempo | # Enlace permanente
Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados.
Jorge Luis Borges, “He cometido el peor de los pecados”
Las antiguas luces de los esplendores juveniles ya se van apagando.
Estoy aquí. Presintiendo mi hora.
No hay dolor. No hay remordimiento.
Sólo la inmensa paz de quienes ya no esperan.
El silencio es un suave manto que arrulla el ser.
Quisiera despojarme para siempre de la memoria.
Para ser solo olvido y vacío.
Una pura libertad sin pasado, sin presente, sin futuro.
Ya los vientos azules me cubren de nieves.
Es el tiempo que me envuelve en su inexorable magia.
Adiós a las alegrías infantiles.
Adiós al amor materno que alguna vez fue.
Adiós a los perfumes alados del amor.
Adiós al brillo refulgente de la pasión.
Irme solitario por el viejo camino.
En pura paz.
En puro silencio.
Octubre 23, 2011 | Por fede1234 | Claves: angustia, angustia existencial | # Enlace permanente
De pronto una fuerza oscura y despiadada se instala en el centro de nuestro ser.
Es la angustia. Una opresión sin forma parece que habrá de aniquilarnos.
La angustia es una puñalada en el alma.
La angustia es un fuego que nos carcome.
La angustia es una llaga sangrante que brota sin cesar.
La angustia es una palabra hueca cuyo significado podemos entrever pero no precisar.
La angustia es la expresión de nuestra insuficiencia.
La angustia es la prueba certera de nuestra nada.
La angustia es un silencio brumoso que nos lastima.
La angustia es un desierto árido y sin contorno.
La angustia es el cuerpo atravesado por la pena.
La angustia es el último escalón de la tristeza.
Y es la expresión más contundente de la desesperanza.
La angustia es un enigma que no tiene nombre
Es un sufrimiento atroz que no sabemos dónde mora
Pero que nos va matando de a poco.
Sin que podamos defendernos.
No no sé cuantos rostros tendrá el infierno,
pero sé que la angustia es uno de ellos.
Octubre 19, 2011 | Por fede1234 | Claves: angustia, angustia existencial | # Enlace permanente
Hay momentos en que la angustia es tan honda que se siente que el alma va estallar en mil pedazos.
El dolor es parte indisoluble del estar vivo.
La angustia es el certero testimonio de nuestra precariedad.
Ríos de pesares se deslizan por las grietas del alma que sufre.
Hay un centro que nunca termina de encontrarse.
La fuerza de la vida y su eterna batalla contra la noche.
Hay momentos en que sentimos que podríamos caernos.
Sentimos el violento salvajismo del abismo.
Vivir es resistir.
Vivir es la permanente lucha del ser contra la nada.
Vivir puede ser una oscura pesadilla en la que quedamos atrapados.
Quizás nunca encontremos la fórmula.
Quizás los dioses ya nos han sentenciado.
Pero seguimos allí, corazones de niños anonadados frente a lo incomprensible.
Octubre 17, 2011 | Por fede1234 | Claves: angustia, metaforfosis, soledad | # Enlace permanente
En su diario fechado el 3 de julio, Juan se refirió a un extraño sentimiento que lo invadió aquella tarde:
Súbitamente sintió que su corazón se había secado. Entonces recordó el argumento de la metamorfosis de Kafka. En realidad nunca había leído el original sino un comentario de otro escritor. En esa versión, sólo el personaje percibía que su cuerpo había experimentado una mutación. Pero nadie podía advertirlo. Entonces, luego de una lucha imposible, el personaje se resignaba.
Así se sintió Juan en aquella infausta tarde. Se daba cuenta que ya no podía sentir nada de lo que había alguna vez sentido. Sin embargo, todo se había trasmutado en una angustia hueca. Sintió deseos de llorar, pero no pudo.
Estuvo así varias horas. Su principal problema radicaba en cómo haría para disimular su alteración.
Hacia la noche, Juan volvió a marcharse bajo la intensa llovizna.
Nadie volvió a verlo.
Septiembre 29, 2011 | Por fede1234 | Claves: amor, mirada | # Enlace permanente
Te miro y disfruto del enigma, de la maravilla de saberte.
Tus ojos. Tus ojos infinitos.
Fascinación del contemplarte.
Estás allí.
Existe un centro de luz, donde sos plena, real, única.
Sos mi ilusión de joven enamorado.
Te miro y sos mi éxtasis secreto.
El amor en silencio y soledad elige tenerte en mi mirada.
Recorrerte desde el bien que me habita.
Ser en vos.
Dulce vibración de tu nombre que perfuma el aire de soles.
Tu claridad hecha a la medida de mi emoción.
Te llevo en mi ser.
Sos la maravilla.
Te siento en el aire que respiro.
Tu ser me ilumina de brillos.
Sos la esencia del cielo,
en forma de mujer.
| Por fede1234 | Claves: atardecer | # Enlace permanente
La tarde que va cayendo.
Las luces que se encienden tapando la agonía del día.
De pronto podemos descubrir una ausencia, una presencia, o una esperanza.
La tarde cae y nos trae una paz fugaz que acompaña al silencio.
Hay un momento único en que no es día ni es noche.
Ese borde puede ser apertura o cierre.
Un momento de silencio puede revelarnos un sentido.
O ser apenas una señal de algo que no sabríamos descifrar.
La tarde avanzará despacio hasta convertirse en noche simple, en bruma, en densidad.
El pulso del tiempo y sus infinitos matices. Sus vaivenes.
A veces sabemos adonde debemos ir. Pero no siempre.
En las ciudades, algunas personas permanecen solas en las oficinas.
Y pueden sentir una extraña plenitud hecha de silencio y soledad.
Saben que la vida bulle en otra parte. En las calles, en los pubs, en hogares que aún pueden ser acogedores.
Pero postergan esa salida hacia el centro donde habitan las cosas.
Hay algo indómito que los retiene contra ese desierto de soledad y papel.
Hay algo que posterga la huida hacia el ancho mundo.
Saben que existe un momento preciso, ni antes ni después, para afrontar esa promesa del afuera.
Pero insisten en esos vanos ejercicios que forjan murallas.
Quizás parte de la magia sea saber que esas murallas sólo son parte de un juego que podrán quebrar con un simple golpe de voluntad.
Quizás han decidido impostar la existencia de muros ficticios que podrán derribarse con solo desearlo, para esconder la realidad cierta de otros muros, no menos ficticios, pero imposibles de doblegar.
En algún lugar de la ciudad alguien permanece en su reducto forjado con los retazos de una angustia que no podrá descifrar.
Por aquí yo creo que ya es momento de partir. Para vivir la única vida posible que ahora intuyo que pasa por afuera. Una bocanada de aire fresco.
Derribar los muros como quien derriba un castillo de naipes.
Quizás la noche incipiente nos muestra que los muros son apenas una ilusión del alma extraviada.
O que la vida está siempre del lado en que sentimos que puede estar.
Afuera de las cárceles imaginarias.
Maravilla de la libertad de volar.
De ser donde se quiera ser.
Encantos del devenir.
Sorpresas al caer la tarde.
Septiembre 23, 2011 | Por fede1234 | Claves: elecciones 2011, razones voto | # Enlace permanente
Antes de las elecciones primarias escribí un aserie de reflexiones antes de votar. Hoy las vuelvo a publicar de modo ampliado.
Dentro de un mes tendremos que votar nuevamente. A diferencia de las primarias, esta vez nuestro voto resultará determinante.
La importancia del hecho justifica un llamado a la reflexión. Apenas se trata de una invitación al ejercicio del pensamiento. Si se prefiere: palabras al viento que quizás encuentren eco en alguien. Ojalá.
En principio, la propuesta es tan simple que parece una obviedad: cuando un candidato habla, hay que escuchar qué es lo que dice.
Más allá de cómo lo dice, de cómo gesticula, de su tono de voz. Simplemente analizar qué es lo que dice:
Atender a la densidad conceptual de lo que se dice. Cuántas son ideas. Cuántas son frases huecas. Cuántos slogans vacíos de contenido.
Cuántas auténticas ideas-fuerza. Cuántos golpes bajos.
Recomiendo el ejercicio. Yo lo hice. Quizás nos llevemos algunas sorpresas. Cuando uno se dispone realmente a escuchar muchas cosas son distintas a lo que parecen.
Y, cuando se escuchan ciertos discursos y se los compara con otros, no se comprende por qué las inteligencias de los candidatos/as a veces están tan poco alineadas con sus respectivas intenciones de voto.
Sería bueno que no votáramos a impostores/as ni a demagogos/as. Algunos candidatos/as lo son, otros/as no. Deberíamos evitar a los impostores/as disfrazados/as de corderitos salvadores.
Hay algunos/as candidatos/as de cuya honestidad no puede dudarse. Hay otros/as que generan serias sospechas.
Quizás valdría pensar quién es el candidato/a más impostor/a. Si inmediatamente se nos viene alguien a la mente, ¿Por qué votarlo/a entonces?
Quizás valdría el esfuerzo de pensar que pasaría el día después si ese candidato/a ganara. ¿Nos suenan familiares las palabras venganza o revancha?
¿Por qué votar entonces a alguien capaz de vengarse de alguien?
A veces se piensa a la política y a los/as políticos/as como entelequias que trascienden a los aspectos humanos básicos. Pero, vaya obviedad, los/las políticos/as son personas y, como tales, algunos/as son buenas personas; otro/as no.
¿Por qué votar por malas personas, cuando podemos hacerlo por buenas personas?
Seguramente la inteligencia es un valor. Pero, vaya obviedad, a veces está al servicio de causas innobles.
No estaría de más pensar en quienes aplican o aplicarían su inteligencia al servicio de causas nobles y quienes lo harían a causas innobles y/o egocéntricas. Políticos/as que aplican o aplicarían su inteligencia a la causa de sus egos o de acumular poder por el poder mismo.
Sería útil recordar que para algunos políticos/as primero están ellos mismos, segundo ellos, tercero ellos; finalmente quizás haya algún otro. Quizás.
Es tan tremendamente obvio saber quién es quién que no se comprende porque hay cosas que son cómo son.
Resultaría oportuno considerar que existen políticos/as que han construido fortalezas con una retahíla de palabras rimbombantes que no expresan nada.
¿Para qué votar entonces a esos encantadores/as de serpientes, embaucadores/as de verbo fácil y sustancia nula?
Antes de votar quizás valga la pena pensar en la diferencia entre las apariencias y la sustancia. Entre la imagen y la verdad. Entre el “chamuyo” estéril y el discurso conceptual.
¿No es acaso más que evidente la diferencia entre los/las políticos/as verseros/as y los/las creíbles?
¿Por qué extraño arcano hay tanta gente que se deja embaucar por políticos/as que no son más que charlatanes/as de feria. O por psicópatas disfrazados/as de salvadores/as?
Sería saludable desconfiar de políticos/as que se victimizan demasiado. De quienes hacen del golpe bajo un estilo de vida. De los lobos/as disfrazados de corderos/as.
Y también desconfiar de los políticos/as ego-maniacos/as, cuyo único vínculo verdadero es con el espejo.
Quizás nos suceda que tenemos que votar y nos asalten miedos de “lo que pueda pasar”. Pero seamos ecuánimes: las cosas preocupantes que puedan suceder, podrían ocurrir tanto si se cambian como si no se cambian las personas. ¿Por qué los miedos siempre deberían homologarse a los cambios y no a las permanencias?
Quizás un buen ejercicio radique en ordenar esos miedos para descubrir sus diferencias de magnitudes. Pensar con claridad a qué exactamente tememos cuando suponemos que podría ganar tal o cual candidato/a. Quizás nos sorprenda descubrir que, antes de reflexionar, creíamos temer a cosas que es difícil temer y, también, que no temíamos a cosas que si deberíamos temer.
Para finalizar: por supuesto, cada ciudadano es dueño de pensar o dejar de pensar sobre lo que se ocurra. Lo anterior no es sino una simple invitación a que, a la hora de votar, pensemos un poco más de lo que una especie de inercia mental nos impide hacer.
Cada uno sabrá de qué se trata.
Septiembre 18, 2011 | Por fede1234 | Claves: adios, amor, despedida, dolor | # Enlace permanente
Hay un momento en que los corazones comienzan a llorar la despedida.
Quizás sabían desde hace tiempo que la magia había terminado.
Las luces de ayer hoy son agonía.
Agonía de los cielos que nos fundieran en abrazos.
Caminantes lunares adolescentes
Queriendo asir los rayos del sol con las manos.
Pero el destino ya urdió su trama
Y nos marca a fuego con su veredicto inquebrantable.
Los amantes deben separarse para que la vida comience a tejerse en otras tramas.
Bajo otros soles.
Con otras pieles.
Cuando llegue el momento de adiós
Habrá una desolación que inundara las almas.
Es el amor que se va transmutando en vacío.
Es el vacío que se irá transmutando en tristeza.
Es la tristeza que se irá transmutando en angustia.
Es el penoso tránsito del amor al recuerdo.
Continuar siendo en el recuerdo.
Hechizo de nada.
Sol sin brillo.
Emoción sin cauce.
Paisaje desierto que está ahí.
Para recordarnos que la magia del amor
Puede dejarnos inermes.
Desnudos ante tanta intemperie.
En días de frío.
Desangelados.
Septiembre 16, 2011 | Por fede1234 | Claves: amor, soledad | # Enlace permanente
¿Por qué será que los ocasos del amor apagan las luces del alma?
Los acasos del amor, los quizás, los podría ser, los algún día.
Tal vez deberíamos poder vivir varias vidas para poder vivir aquello que no pudo ser.
Tal vez deberíamos vivir varias vidas para curarnos de las heridas del amor.
A veces está todo. Pero no hay nada. El vacío es esa extraña fuerza que nos impulsa a tocar esa puerta. A abrir ese horizonte. A surcar el abismo.
Los abismos de los corazones. La imposibilidad de comunicarse. El milagro del encuentro. Somos tan complejos que el encuentro es un don del cielo. Por eso el amor habita en la zona del misterio y de lo sagrado.
La inmensidad del horizonte. Los paisajes lunares. Siempre hay alguien inerme ante la infinitud sin cielo.
Hay algo que no se nos revelará. Hay algo que se nos desvanece delante de los ojos. Imagen de hechizo sobre el estanque. Un viento leve puede ser suficiente. Y los falsos oasis pueden dejarnos en la soledad de los desiertos.
Las desdichas del amor. Su vano encantamiento. Habitantes nocturnos ebrios de pieles que se evaporan. Las pieles de las noches de invierno que son refugio. Estamos aquí, del lado de adentro de la intemperie. Y eso es la única magia que nos preserva. El instante en que sentimos la plenitud de la presencia.
Tocar un alma es como tocar un pedazo de cielo. Un cielo con gusto a besos. Un néctar que enciende el deseo y la pasión. La vida es la perpetua búsqueda de los cielos cotidianos. El amor es una brújula hacia algo que no podemos terminar de definir. Pero que siempre nos vuelve a llamar.
Tocar una piel es un intento de tocar un alma. A veces sentimos esa alma. Y eso es emoción.
De nuevo es la noche que deja entreabierta un sendero hacia el sentimiento. A veces, es necesario estar en la soledad avanzada de la noche para sentir la plenitud de la luna.
La luna de los enamorados donde el tiempo se ha detenido. Amar es un encantamiento dulce donde el tiempo ha quedado abolido.
Quizás la felicidad sea ese fugaz salvajismo del presente en que se contempla un rostro, se acaricia una piel, se cruzan las miradas, se murmura un nombre, se grita un éxtasis.
Septiembre 8, 2011 | Por fede1234 | Claves: autorrealización, Cristobal Colón | # Enlace permanente
En la última escena de “1492”, película sobre la vida del descubridor de América, un Cristóbal Colón ya anciano asiste al acto en que la corte del reino español reconoce a Américo Vespucio como el auténtico descubridor de América
Al finalizar el acto, Francisco de Bobadilla, su eterno rival, cruza una mirada con Colón que parece decirle: “Finalmente, te he vencido”. Colón, con serenidad y firmeza, simplemente le responde: “Yo lo hice”. Bobadilla, guarda silencio.
Lo que conmueve de la escena no es tanto su faz visible, sino lo que se intuye que sucede en el interior de ambos rivales. Colón manifiesta su certeza de autorrealización. Bobadilla lo sabe. Ambos saben lo que los dos saben. Y ese es el límite irreversible que salvaguarda a Colón mientras hunde a Bobadilla.
Bobadilla asiste al oscuro goce de privar a Colón de su triunfo. Pero su fracaso deviene de saber sobre la certeza de Colón. Es algo más sutil que un juego de miradas. Es la diferencia entre la sustancia y la apariencia. Bobadilla puede jugar a las intrigas cortesanas. Y puede también ganar la batalla por los oropeles que le priva a Colón. Pero el engaño externo no alcanza siquiera la dimensión de autoengaño conciente. Porque Bobadilla no puede negar la evidencia del saber de Colón. Y esa será su cruz.
Colón lo ha hecho y lo sabe. Ninguna insignia robada lo privará de su conquista.
Porque quizás el verdadero carácter de ésta reside en haber hecho lo que hizo. Y ante esa certeza ninguna privación terrenal será relevante.
Colón lo ha hecho. Esa es su realización. Ese es su premio. Su triunfo secreto.
En cambio Bobadilla puede jugar el juego de las apariencias y saborear el falso triunfo. Pero la certidumbre de su falsedad es su falta. Y su infierno.
Porque Colón lo hizo.
Imagino que antes del minuto final de Bobadilla, Colón volverá a aparecérsele como un fantasma. Para decirle una vez más: “Yo lo hice”.
La paz de Colón. El infierno d Bobadilla. Todo en una mirada.
En una simple frase: “Yo lo hice”
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