ACOSO ESCOLAR/BULLYING

ACOSO ESCOLAR III copia
¿Pudieron ver con qué frecuencia aparecen noticias acerca de actos de “violencia escolar”?
¿Quién no vio la escena del adolescente prendiéndole fuego al pelo de su docente? ¿Y las situaciones de violencia con armas blancas en los colegios, que han terminado en muerte?
La violencia tiene una infinita gama de matices, estos ejemplos describen un extremo. En la vida escolar cotidiana, también podemos encontrarnos con situaciones, que sin ser tan extremas, también son violentas.
Los chicos nos cuentan: nunca la invitan a jugar, le rompieron la carpeta, hicieron el club anti…, le pusieron el pie y se cayó, lo encerraron en el baño y le pegaron, los grandes prendieron fuego una cortina del aula, terminaron las clases y tiraron bancos por la ventana … la lista es infinita.
Muchas veces en las reuniones de padres escuchamos: son cosas de chicos, es la edad, hay que dejarlos … ¿Hay que dejarlos? Entonces, cómo van a poder diferenciar que no es lo mismo un chiste, una cargada, un maltrato o un acoso…?
Darnos cuenta, escucharlos, hablar de esto es un primer paso.


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Anónimo
Noviembre 26, 2009, 7:00 pm, Reportar este Comentario Anónimo dijo

Todo comenzó cuando termine 8vo grado, mi padre enfermo y las cosas en casa se complicaron, adunado a eso mis padres me cambiaron de colegio y allí fue cuando viví la experiencia más desagradable de mi vida.

Cuando comencé clases en el colegio nuevo tenia 13 años, yo era una de las menores de la clase, estudiaba con jóvenes que me llevaban 5 y hasta 6 años, el colegio era bastante malo, los profesores eran un poco mediocres y los estudiantes ni se diga; mi salón estaba lleno de repitientes (no tengo nada contra los repitientes) los únicos que cursábamos el año por primera vez, éramos Andrés, Conchita, Rebeca, Jazmín, Samuel Y Yo, el ambiente era hostil los repitientes nos trataban muy mal, sus bromas eran absurdas y en algunos casos enfermizas, no podían pasar ni un solo día sin hacer bromas pesadas.

Un día se incorporo un alumno nuevo (otro repitiente) que era muy amigo de dos vecinos míos que cursaban clases en el mismo salón que yo, allí comenzó la peor etapa de mi adolescencia, entre él repitiente nuevo que para este caso llamare G y mis vecinos a los que les daré los nombres de V y D , se encargaron de hacerme la vida imposible; G me dio el sobrenombre de Corky y eso hizo que por un año mis compañeros dejaran a un lado mi nombre de pila para usar el que G me había otorgado, pase un año recibiendo humillaciones por parte de todos los malditos de ese salón, los profesores no hacían nada la directiva del colegio ignoraba mi sufrimiento y la psicóloga pensaba que mi repudio al colegio era por pura rebeldía. En casa nadie me tomaba en cuenta mi madre no se cansaba de repetirme que yo no me iba a casar con el colegio, que era algo temporal y que debía dejar de ser tan malcriada, ante la reacción de mi madre decidí guardarme lo del sobrenombre para mi sola.

Ese año paso con lentitud, comencé a fumar, mi vida era bastante triste y mi mente (como la de cualquier adolescente) se creía lo que esos desalmados le repetian a diario, comencé a escaparme del colegio y a beber a escondidas de mis padres, aun recuerdo que todos los jueves me escapaba con los amigos de mi colegio anterior , recuerdo que hacia hasta lo imposible por permanecer lejos del colegio.

Al año siguiente volví al mismo colegio y el primer día de clases jure que si me volvían a decir así los iba a matar a todos, de hecho llegue a contactar a un joven que conseguía armas de la policía pero gracias a Dios no tuve que comprar el arma, ese año mi salón se lleno con nuevos estudiantes, jóvenes que realmente querían estudiar y que no se humillaban entre si , ese año mis deseos de asesinar a los que me habían humillado el año anterior se esfumo pero me quedo el trauma, trauma que pensé que podría superar, pero no fue así y un año mas tarde a solo meses de terminar el colegio con otra situación bastante fuerte encima, un día en el que mis compañeros volvieron a humillarme con mi antiguo sobrenombre fue cuando decidí abandonar el colegio y dejarlo todo atrás.

Hoy en día tengo 23 años, se que no tengo retraso mental, y que no soy ni remotamente parecida a Corky mi vida es un poco diferente a lo que desde niña había planeado, gracias, a la ardua tarea de mis compañeros e recibido tratamientos para la depresión, no e logrado recuperar mi confianza y aun me dan crisis de ansiedad, me e vuelto una persona muy seria que le pone mala cara a los abusadores é intenta ayudar a quienes se lo permiten, a pesar de mis problemas de inseguridad y de todo lo demás e logrado salir adelante y hoy estoy aquí porque quiero dejar bien claro a quienes son victimas del acoso escolar que no importa la situación ó el sobrenombre deben de informarle a sus padres o representante legal , deben informarlo en el colegio y no tienen que parar hasta que quienes los acosan dejen de hacerlo, Mi gran error fue no hablar y miren lo que me paso.

VAmp!
Noviembre 26, 2009, 7:05 pm, Reportar este Comentario VAmp! dijo

Dios mio pobre ser :S me e quedado sin palabras :s … Es impresionante lo que puede causar un trauma de este tipo ….

Luchemos contra el acoso escolar

familias-actuales

Gracias por compartir lo que te pasó en este espacio… Realmente, no hay peor sordera y ceguera que quienes eligen mirar a otro lado antes que escuchar y ver el sufrimiento de una persona que está padeciendo un abuso – sea escolar, sexual ó cualquier otro tipo de sometimiento. Eras menor, eras chica y todo niño y adolescente necesita de un adulto que oriente y ESCUCHE. es un derecho de ustedes y una responsabilidad de nosotros los adultos.
La soledad y el extremo desamparo que sentimos en estas situaciones, sumado a las violenta no mirada y no escucha de quienes deben cuidarnos… nos van dejando cada vez más solos y sin palabras.
Respecto a lo que te dijo la psicóloga del colegio: es pura rebeldía…Nada mejor y más cómodo para nosotros los adultos que desestimar el pedido de auxilio de un adolescente, diciendo que es rebeldía ó pavadas de la edad.
Desde nuestra mirada, la sanación de las heridas de nuestras almas, sólo se puede intentar HABLANDO, recordando, acompañados por un profesional que nos ayude a escucharnos y encontrarnos con las herramientasque que ahora como adultos SI podemos proveernos.

HABLAR, NOMBRAR, DENUNCIAR, PEDIR…es un derecho –
Un abrazo grande para vos…
Roxana

info@familiasactuales.org

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