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Si hubo moros, ansiedad queda

Hay una expresión que usamos habitualmente y es “hay moros en la costa” ó “no hay moros en la costa”.

En nuestro país no hemos tenido esa preocupación (de llegada de moros a nuestra costa), pero digamos que “importamos” una ansiedad de otros tiempos y de otro país.

Fijarnos si hay moros en nuestra costa nos hace estar en estado de alerta… estar hipervigilantes, y eso nos añade un plus bastante “molesto” de ansiedad (anticipatoria).

De donde sale esta expresión?

España. Zona mediterránea que abarca Valencia y Murcia. Antiguamente llamada zona de “El Levante”. (Luego habría que investigar porque aquí también tenemos zonas “de levante” )



Esta zona era objeto de frecuentes invasiones por parte de los piratas berberiscos (habitantes de la región noroeste de África, entre el Mediterráneo y el Sahara).

Entonces los pueblos de esta zona ribereña española estaban en una constante alerta y para prevenir el peligro levantaron numerosas torres, atalayas de mampostería ciega a las que se ascendía por medio de escalas de cuerda y luego eran retiradas.

Desde lo alto de las torres se vigilaba el horizonte, y apenas veían las velas de las naves berberiscas, los centinelas gritaban “Hay moros en la costa!!”. Sonaba la campana, se encendían hogueras a modo de señal y la gente se preparaba para la defensa.

Con los años se firmó la paz con los reyes de Berbería, pero el grito de alarma perduró, y familiarmente lo usamos como advertencia de la presencia de peligro (hay moros…) o que podemos relajarnos y hablar (no hay moros…)


El problema es que SI HUBO MOROS, ANSIEDAD QUEDA.

Cuando la persona revive el hecho traumático, y la emoción adjunta es de tal intensidad que interfiere en la vida de la persona, estaríamos en presencia de un TRASTORNO POR ESTRES POST TRAUMATICO. (TEPT). El diagnóstico siempre lo hará un profesional.
(Para leer más: AATA (Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad www.aata.org.ar)

Entonces… estemos ATENTOS, NO ALERTAS.
PRECAVIDOS, NO PARANOICOS.

Con esto quiero decir que no podemos ir despreocupados por la vida como si los peligros no existieran, pero tampoco podemos vivir en estado hipervigilante observando con ansiedad si aparece el peligro tan temido porque así no se puede vivir.

Como el otro día, que me paré a mirar una vidriera concurrida. Algo voló en el aire que me hizo picar la nariz y por lo tanto estornudé.

Con mi predisposición alérgica, nunca me sentí tan observada por haber estornudado!!!!