Qué inconsciente que soy!

No hay peor ciego que quien no quiere ver.![]()
No hay peor sordo que quien no quiere oír.
(Sugiero un muy buen blog de una amiga que sabe de qué estoy hablando).
A veces no solo no se quiere, sino que NO SE PUEDE.
Pero.. qué vemos y qué no vemos? qué oímos y qué no oímos? tenemos una vista selectiva? tenemos un oído selectivo?
Vemos la realidad o vemos LO QUE CREEMOS que es la realidad?
Según la película Matrix, que ya está lejos de ser ciencia ficción y más cerca de la física cuántica, nos dice que lo que vemos no es la realidad, sino una proyección de nuestro cerebro. Vemos lo que estamos preparados para ver, y no otra cosa. Ya Platón hace más tiempo decía algo parecido en la Alegoría de la Caverna.
Cuando somos inducidos a ver o a oír algo, es muy probable que veamos o escuchemos eso.
Por ejemplo:
Tenemos que comenzar a desmitificar que lo sabemos todo en materia de la realidad. Creemos que lo que vemos, lo que oímos y lo que PENSAMOS es la verdad y sólo la verdad. Nos tomamos tan en serio que somos capaces de matar por defender nuestras creencias, y siempre fue así.
También creemos, con este ego crecido y sobre alimentado que tenemos, que somos BIEN CONSCIENTES de lo que hacemos, entendiendo conciencia como sinónimo de sentido común, de sabiduría, de experiencia, de conocimientos o de sabelotodos.
Y nada más lejos de la realidad tambien: ya se sabe que actuamos más desde nuestro inconsciente que desde nuestra conciencia, podemos verlo en Soberana-Mente
En la era de la razón y la conciencia del siglo pasado, nos hemos quedado con la creencia de que actuar desde el inconsciente de Freud eran solo manifestaciones aisladas que solo aparecían en sueños, en chistes y el actos fallidos.
Pero volvamos a la frase: decirle a alguien que es un inconsciente es casi como un insulto: alguien que no sabe cómo se comporta, que es un descontrolado, casi que es un “loquito”.
Y eso es hablar por boca de ganso (ya tomaré esa expresión).
Y si aceptamos que somos unos inconscientes? Tal vez si aceptamos que somos unos inconscientes dejamos algún resquicio, algún espacio para la duda, y cuando hay espacio para la duda podemos conocer algo distinto, averiguar, investigar… y de paso bajamos un poco los humos, nadie nos obliga a dar exámen de “Introducción al Ombligo Propio”.
Para terminar, un poco de música de un inconsciente, pero no por eso menos lleno de sentimientos…

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