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La cultura del saber dar

Si algunos ricos piensan o creen que dando lo que tienen se hacen pobres, porque lo que son en realidad pocos saben compartir, o porque, al final quien da nunca se hace rico, dice un adagio hecho por esos ricos pobres, seguramente desconocen qué es dar o en términos cristianos cómo es posible la caridad cristiana, por ejemplo. El “dad y se os dará”, a veces, entre los ricos pobres es motivo de falsificación de las palabras de Jesús, pues dan para que de algún modo retorne hacia ellos mismos, por el hecho de que dan o dieron, y ese nunca fue el sentido verdadero y auténtico de las palabras de Cristo. La cultura del dar es propia de quienes viven una espiritualidad y ética profunda tal que no es de cualquier modo su vivir en el mundo y en la sociedad. La sociedad Argentina necesita más ricos que sepan dar sin esperar nada a cambio, y no apenas cuando hay calamidades por doquier sino en cualquier ocasión y circunstancia donde hay una persona necesitada. El rico más rico de la Argentina es quien aprende a dar sin nunca mirar si por su dar se lo retribuyen algo a cambio.

Esclavitud en la democracia Argentina

En nuestra Argentina tenemos empresarios de todo tipo. Están aquellos que consideran que el objetivo principal de sus trabajos y servicios es ganar cuanto más mejor, aunque niegan, especialmente cuando se los interrogan, que ese es el motivo principal de la existencia de sus respectivos negocios.

Existen esas empresas cuyos fines es comprar barato pero vender en lo posible más caro, y es común observar cómo son tratados los empleados, en tantas ocasiones como una mercancía que ha de producir dinero, caso contrario se lo descarta, y no estoy ahora aniquilando el hecho de que toda empresa ha de ganar dinero para mantenerse como tal, sino cuáles son o pueden ser sus finalidades.

Si en realidad son los trabajadores quienes mantienen a la empresa, para que la misma no desaparezca, también los mismos dueños empresarios son responsables de que se otorgue o pague a cada empleado su salario correspondiente y no esperar que sea el estado que determine cuál es o será el salario que se tiene que pagar por sus servicios prestados.

Necesitamos empresarios que no promuevan la esclavitud, por medio de sus negocios, hacia las personas que trabajan a su favor y tampoco los trabajadores se conviertan en meros objetos a disposición de los objetivos empresariales.

La ética empresarial es muy poco cultivada en las empresas que tienen a las personas como medios para la obtención de los fines que se proponen conseguir sus dueños. Empresas éticas son muy pocas en la Argentina porque faltan empresarios éticos, antes de todo. La esclavitud empresarial es una de los principales obstáculos para que la democracia sea real y no ficticia. Una empresa que no hace participar de las ganancias o beneficios a todos sus empleados siempre es y será una empresa propensa a la esclavitud laboral de sus trabajadores.

Más no nos vale comenzar a abrir nuestros ojos y aprender a escuchar el grito, el clamor de nuestros trabajadores argentinos o no como para ponernos a decir cuáles empresas argentinas y extranjeras están alimentando nuevas formas de esclavitud en nuestra tierra.

Hacia una democracia donde las distintas formas de esclavitud existentes no permitan a nuestros gobernantes cerrar sus ojos, para luego dedicar todo el tiempo que les sea necesario para combatirlas. Este también es uno de mis deseos para el año 2010.


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