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Dios nos hace ser lo que es El…

Dios no es apenas un huésped del alma humana, como muchos creen, sino que es en todo lo que es el ser humano. Cuando encuentras a alguien que te consuela, por ejemplo, ahí puedes encontrar, al mismo tiempo, al consolador eterno que es Dios, pues el Eterno se hace presente en todos los consuelos humanos, que también son verdaderos alivios para el espíritu.

En tus fatigas, tienes siempre a alguien que es tu Descanso. En tus llantos, Dios viene hacia ti, siempre, por medio de una u otra palabra de consuelo que te dan, recibes o das a otros. Cuando visitas a un enfermo, sea en su casa o en los hospitales, es Dios en ti quien llega a ellos.

Al dedicar tiempo de tu vida a favor de las víctimas de abuso, de todo tipo, haces lo que es propio de Dios. Cuando haces compañía a una persona en su soledad, no apenas alivias la soledad de alguien, sino que junto a Dios acompañas muy de cerca a quien en su soledad se siente solo y abandonado.

Eres quien eres porque decidiste no ser un egoísta y retener a Dios en tu propia vida, sino que donas todo lo que recibes de El porque es eterna donación de amor absoluto que Es. Quien de verdad recibe a Dios en su propia vida es capaz de desprenderse de todo lo que recibe de Dios a favor de los desamparados, abandonados de esta tierra.

El que no es capaz de desprenderse de Dios para dar a Dios a otros, nada o muy poco sabe acerca de Dios. Si de Dios en realidad recibimos nada menos sino lo que es Dios, no hay otra alternativa que dedicar la vida, si se quiere, dar a Dios sin esperar más nada a cambio por parte de nadie.

Dios te hace ser lo que es El.

El Amor Eterno presente en todos

No es tan importante vivir y preocuparse por la posibilidad de que algún día vamos a morir, sino amar a nuestros semejantes de tal modo que el vivir nunca sea para sí mismo sino para el bien de los otros.

Saber vivir para los otros es un saber que hay que pedírselo a Dios, pues estando en unión con Dios, o dejando que sea Dios quien viva en nuestro corazón, porque es vida eterna presente en cada ser humano, es por donde el camino del vivir en Dios y para Dios se logra, poco a poco, todos los días, mejor aprender a dejar vivir, hacer vivir, permitir vivir a los demás, especialmente a los que son más necesitados de esta tierra.

El reino del amor de Dios está presente en cada corazón humano, habrá que estar muy dispuesto para recibirlo de verdad como se merece recibiendo al prójimo, al mismo tiempo. Si no amamos haciendo el bien es como dejar que se mueran en vano los necesitados de esta tierra. Vivir una existencia no dedicada a amar concretamente es una contradicción, es como perderla, es pasar por el tiempo de una manera totalmente irreparable.

Vivir en vista del reino del amor de Dios, presente en todas las personas, de esto se trata, es siempre una tarea, y al mismo tiempo un reto.

Vivir en Dios también es ir aprendiendo a vivir a Dios desde el ser de cada persona, pues ahí es totalmente presente. Vivir en Dios es ir aprendiendo, por otra parte, no vivir para la propia gloria y satisfacción, sino por lo que es de Dios, y los necesitados también lo son.

Amar concretamente a alguien, desde Dios, se nos abre el camino y la perspectiva, ahora, no después, de la eternidad que anhela nuestro corazón.

La paradoja: en el amor de Dios descubrimos todas las contradicciones de nuestros amores.


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