Archivo para la categoría ‘Filosofía’
Diciembre 16th, 2009 | Por mario-cristiano | # Enlace permanente
El gesto, la imagen, el sonido, etc. no son meros objetos retóricos, así también por medio de los significantes, especialmente venidos de la lingüista, sino que sobrepasan todas las connotaciones estructurales o no que por un análisis y trabajo puedan llegar a determinar sus connotaciones. Por otra parte, no son términos estructurados, que deberían, sí o sí, de algún modo u otro, hacer referencia a la metáfora, a la metonimia, por ejemplo. Podrían ser definidos como mensajes, aún no definidos, como tales, y si resultan ser mensajes recibidos, derivados de los mensajes emitidos, puesto que en el mundo real no hay mensajes recibidos si no son emitidos, entonces, el gesto, el sonido, la imagen, como tales, no pueden llegar a ser definidos como tales, en forma abstracta a no ser remitiéndose a qué o quiénes lo emiten y a quiénes son los que los reciben. Un gesto, una imagen por sí misma no existe, a no ser que exista su emisor, como decíamos, tampoco hay recibidor, recipiente de un sonido sino en referencia al emisor. Entre la relación del emisor y recibidor del gesto, de la imagen, del sonido, es por donde se ha de comenzar, si se quiere, a obtener la comprensión de los mismos. ¿Qué es lo que indica o remite un gesto, una imagen, un sonido…? ¿Qué es lo que se lee, por primero, en una imagen televisiva, por ejemplo, donde alguien presenta un producto a través de palabras? Dilucidar esto es también a ponerse a filosofar. Pensemos sobre el hecho de que existen imágenes sin palabras cuyas significaciones no podríamos determinar mirando los gestos de quienes lo representan, aunque a partir de los mismos (productores de imágenes) bien que podríamos cogitar algunos significados, posibles porque, de algún modo u otro, es lo que primero vemos a partir de la imagen en cuestión. Se tendría que analizar qué imágenes están o no construidas a partir de sonidos, de palabras o de textos. Tendríamos, por otra parte, recurrir al descubrimiento de la intención de sus autores, de las imágenes, y no atenernos apenas a las imágenes presentadas en la pantalla chica, si es que se desea adentrarse un poco más en el análisis sobre qué significados propios albergan los sonidos, las imágenes, los gestos, etc. que realiza alguien en una presentación de un producto “x” por medio de una propaganda televisiva, y, empero, como puede verse, desde ya, es ponernos a pensar el por qué de muchas cosas, las causas últimas, sin que por ello ser aristotélicos o atenernos a ciertos principios filosóficos que son o se presentan como los espejos por los cuales se han de leer a todas las realidades que nos circundan, las preguntas y las respuestas que se encuentran ateniéndonos no más que a un modo de filosofar. El buscar las causas últimas sería, de este modo, aristotélico, tomista, tal vez, pero no si dicha búsqueda no se lleva a cabo por medio de categorías que pertenecen exclusivamente, o casi, a dichos sistemas filosóficos.
Octubre 1st, 2009 | Por mario-cristiano | # Enlace permanente
La palabra es un refugio por el cual nos permite tomar distancia acerca del silencio que tenemos que hacer y también podemos descubrir en ella (en la palabra), a su modo, el sentido y el significado de nuestras vidas. La buena palabra nos purifica de la mala palabra, pues nos libera de toda maldad, y es palabra purificada, purificadora. Y de algunas palabras somos como seguidores, así como podemos ser de ciertas personas, a partir de hoy o a lo largo de nuestra existencia. Pensando es donde la palabra nos pone al descubierto lo que está cubierto, en los caminos que transitamos, entre esas mismas oscuridades y luces, y porque cada persona es parte del camino de la existencia para un tú, el camino que alguien recorre tiene como una lámpara que le ilumina en medio de aquél camino donde pudiera, cada uno, sentirse perdido. Las personas también son parte del mismo camino que acudimos para pedir, descubrir, etc. algún buen refugio, no para escondernos, sino alojarnos, vivir desde el dar la palabra verdadera y aprender, durante toda la existencia, recibirla adecuadamente de otros. El carácter de ser refugiados es de todos. Acudimos a la palabra, al pensamiento, a las personas, pero no porque erramos el camino o nos sentimos perdidos, sino porque formamos una comunidad de personas donde, ciertamente, los caminos pueden llegar a ser parte del mismo refugio y el tú pasa a ser como un camino por el cual un yo no más se encuentra perdido en el posible laberinto de las palabras, sentidos y significados que se otorgan para nuestra existencia. En todo encuentro humano la palabra deja algo a descubierto y a su vez nos indica, como si fuese que nos enseña lo qué está cubierto, y así debe ser. Esto es parte del misterio, del nuestro, como hombres y mujeres que somos y debemos ser.
Septiembre 18th, 2009 | Por mario-cristiano | # Enlace permanente
Hay notas, artículos, que uno puede ponerles datas, el mes y el año en que fueron redactados y, sin embargo, esto puede servir para algunos lectores como forma de ubicarse en el tiempo, de algún modo, si es posible, de quien lo ha escrito y, sin embargo, las palabras escritas, por lo general, poseen una historia anterior a la posible comprensión que versan los artículos que se publican en alguna revista, en un libro, por ejemplo. Que un libro, un artículo, empero, haya aparecido entre los años “x”, todavía no nos da, a no ser que el autor lo diga, la visión temporal del mismo. El artículo, el libro, por lo general, se va gestando a lo largo de toda la historia y existencia de su autor, al menos de forma inconsciente. Parte de la historia personal “queda articulada”. Este decir no apenas sirve, para los lectores de dichos libros y artículos como una simple, llana advertencia, puesto que el contenido de un artículo aparece en la historia y en los distintos contextos, realidades tales que su autor es capaz de analizar, observar, argumentar, etc.
Si alguien, por otra parte, se toma el trabajo, por ejemplo, de escribir un artículo como una respuesta a alguien que ha escrito otro artículo, anteriormente, posiblemente tenga la intención de hacerlo de tal modo que su artículo no podría ser catalogado como uno más sino como “artículo crítico”. Hacer intervenciones, acerca de quien haya escrito sobre lo que nosotros, de antemano publicamos y fuimos objeto de estudio crítico, nos permite, allende a la respuesta que deseamos brindar, mejor poner en evidencia aquello que un lector no encuentra en el mismo o, tal vez, no ha logrado captar su justa extensión a tal punto de hacer distintas interpretaciones acerca de nuestro escrito como fuesen nuestras mismos pensamientos que dejamos plasmados en dichos artículos, libros, etc. No es cuestión de hermenéutica la comprensión de un texto, apenas, sino de un re-encuentro, des-encuentro con su autor, en distintas ocasiones.
Junio 12th, 2009 | Por mario-cristiano | # Enlace permanente
Se suele hablar de la razón humana como algo dado y también como una facultad, que se adquiere, obtiene siguiendo determinadas leyes lógicas, propias de la denominada razón lógica y, vía de regla, a la misma se la atribuyó el carácter de la posibilidad del pensamiento filosófico. No nos cabe ahora analizar a las distintas posiciones filosóficas, a lo largo de la denominada historia de la filosofía, para determinar qué filósofos la sustentaron pues es conocida por cualquier persona dedicada a la filosofía. Lo que proponemos, como tesis, nada más, es lo siguiente: la razón es filosófica desde y a la manera del desarrollo filosófico que ella misma ejerce, y esto no lo hace de un solo modo sino distintos. Podemos, empero, de cierto modo, hablar, por ejemplo de la razón estática, la cual en su ejercicio, aunque actúe, no obtiene otro conocimiento a no ser en forma de foto-grafía de sus objetos, sean ellos reales como ideales. La razón, en cambio, por sí misma es cinemática, donde ella es objeto en movimiento y capta a los objetos desde sus propios movimientos y, empero, a esta razón kinematográfica, movimiento y objetos son analizados de forma conjunta. La razón en su trayectoria cinemática y kinematográfica es dinámica, a su vez, porque ella misma es parte, a su modo, de las fuerzas dinámicas que mueven al objeto, y ella misma considerada (por sí misma) como una de esas fuerzas dinámicas que mueven al objeto (a sí misma). Las racionalidades filosóficas emergen de estos modos, y de otros, de actuación de la razón en su desarrollo y captación de sus propios objetos.