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Los jueces también bloggean

BIBLIOTECA DEL CONGRESO NACIONAL DE CHILE. BCN BLOG LEGAL

  • Por Carla Firmani mar 25/08/2009 a las 10:30
  • ROBERTO FRAGALE. JUEZ.
  • Terminado el Primer Encuentro Internacional de Blog Jurídicos o “Blawgs” 2009 en Bogotá (Colombia), una de las ponencias que más llamó nuestra atención fue la del representante de Brasil, Roberto Fragale.
  • Su exposición se tituló “Mirando mi propio ombligo. Reflexiones sobre mi experiencia como bloguero amateur”. Hasta aquí, nada en particular, excepto que el señor Fragale es juez hace 16 años en Río de Janeiro. Puntualmente, es magistrado del trabajo en San Juan de Merití.
    ¿Pueden los jueces opinar? “Sí, si es en un contexto académico y declaras ese contexto”, señaló. En efecto, el blog de Fragale de acuerdo a su propia definición, es un espacio híbrido de información y análisis, con comentarios sobre campos académicos y jurídicos (
    ver su blog). Lo creó hace dos años y medio, y sobre lo que más escribe es tribunales y enseñanza del derecho, porque además es investigador de la Fundación Getulio Vargas.
    Respecto a ser juez y académico señaló que “hay una articulación posible entre los dos oficios”. Además “como juez cada vez estoy más obligado a tener conocimiento del uso de las nuevas tecnologías. Hay cada vez más actividades del mundo judicial que requieren saber usar esas tecnologías”, agregó. Y nos cuenta que al menos conoce otros cinco jueces que mantienen bitácoras jurídicas.
    Aquí parte de su respuesta:
  • Entonces surge la pregunta: ¿se podría dar una situación similar en Chile? ¿Qué impide a los jueces chilenos participar de la blogósfera jurídica? Hasta ahora, y según nuestra propia investigación exploratoria, los blogs criollos en el ámbito del derecho están conformados por:
  • ► Bitácoras personales de abogados (22)
  • ► Blogs de estudios jurídicos (2)
  • ► Blogs asociados a Centros de Investigación de Universidades (2).
  • ► Blogs de Instituciones Públicas (2)
  • No hay jueces a la vista, pero sería muy interesante conocer su perspectiva y visión en el ámbito del derecho a través de posteos (o artículos) en este u otro Blog, pues tienen una experiencia en terreno inigualable. Creo que sería un gran aporte si ellos comenzaran a participar de espacios como este.

LAS ESPADAS JUDICIALES.

Después que el Poder Legislativo recobrara su protagonismo, merced al ya famoso voto no positivo que lo volvió a vestir como un poder autónomo, ahora le tocó el turno a los jueces.
Este bien pensado relanzamiento, que ni Fayt ni Petracci soñaron en el cuarto de siglo que llevan como ministros del Máximo, trata de ubicar al Poder Judicial como un poder tan importante como el Ejecutivo. Así las cosas, este año los magistrados se jugaron un poco más que lo habitual.
Tradicionalmente ubicados en una esforzada corrección política (los jueces hablan por sus fallos, según los más conservadores paladares) se pasaban de frugales a la hora de hacer declaraciones. Este año, en cambio, blandieron espada por partida doble. Por un lado el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti –el siempre correcto– que llevó la voz cantante y recibió los palos que presto devolvió el Consejo. Por el otro, el presidente de la Asociación de Magistrados, Ricardo Recondo –el atildado–, que venía hace tiempo fogoneando desde los medios de comunicación más afines con la oposición un duro cuestionamiento al oficialismo, particularmente centrado en las dificultades para los jueces que ocupan fueros que tienen como misión controlar al poder político.
Ambas espadas lucieron afiladas en terreno mediterráneo, y cosecharon repercusiones de los medios nacionales, como pocas veces antes.
¿Se seguirán haciendo oír o reposarán sosegadas hasta el IV Encuentro Nacional?
Lo cierto es que el reclamo cayó mal en el Consejo de la Magistratura de la Nación. Desde diversos estamentos y con voces de distinto color político, varios consejeros pusieron el grito en el cielo por la “osadía” de los jueces. La diputada ultra kirchnerista Diana Conti, el senador radical Ernesto Saenz y el abogado porteño Santiago Montaña hicieron enérgicas referencias sobre lo dicho en la conferencia de magistrados. Sin embargo, sin desatender a los consejeros nacionales, ni dejándolos explícitamente afuera, Lorenzetti pareció dirigir sus cañones sobre todo hacia los consejos de la magistratura de las distintas provincias argentinas.
“En la Corte recibimos reclamos de jueces de todo el país. Los consejos de la magistratura desnaturalizan la atribución de acusar a los jueces y suelen hacer un mal uso de ella” declaró don Ricardo. Sin embargo el tema, no es nuevo. Ya el año pasado, cinco ONGs se pronunciaron amargamente sobre la cuestión. Gobiernos hegemónicos, dirigentes caudillistas, jueces socios de los gobernantes, falta de transparencia en la selección de magistrados, persecuciones a funcionarios judiciales que investigan lo que el poder político no quiere, abundaron por distintas latitudes. Este conjunto de lamentables situaciones caracteriza a la Justicia en varias provincias argentinas. Lo cierto es que aquí no hay nadie que se salve. Hay que mirar la paja en el ojo ajeno, pero también la viga en el propio. Y el dicho vale tanto para consejeros como para jueces. Tanto para el Máximo Tribunal como para los magistrados de las demás instancias. Sirve para todos, porque en materia de Justicia, todos podrían hacer más de lo que hacen y de mejor forma. Que muchos magistrados le tengan miedo al Consejo, es escandaloso. Que muchos jueces no sean independientes es deplorable. Que los tribunales inferiores no atiendan los precedentes de la Corte es lamentable. Que muchos magistrados no sepan derecho constitucional, es gravísimo. Que se manipulen concursos o que se crea que se manipulan, es muy triste. Que los justiciables vean cercenados sus derechos porque no tienen plata, suerte o ganas de batallar para llegar a la Corte es injusto. Que muchos malos jueces no sean destituidos por la simple razón de que no pertenecen a fueros “políticamente calientes” es infame.
Escandaloso, deplorable, lamentable, gravísimo, triste, injusto, infame: demasiados adjetivos para que la Justicia lleve sobre los hombros.