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¿Qué prefieres la competencia académica o la competencia profesional?

  • Por Iván Cavero (*)
Cuántas veces has escuchado esta respuesta: No tuve tiempo.
Quizás muchas veces, pues es una respuesta común en términos de una conversación coloquial. Sin embargo, cómo te sentirías si a alguien a quien le has encargado un trabajo determinado te responde que no lo ha podido hacer pues No tuvo tiempo.
En términos de marketing y generación de negocios un No tuve tiempo significa No es mi prioridad. Pues eso es lo que siente cualquier cliente o potencial cliente, cuando un profesional justifica la no realización del trabajo con este tipo de respuestas. Pero además, este tipo de respuestas tiene otros alcances. Como podrán advertir del siguiente hecho que sucedió hace algunos días:
Escuché a un colega amigo sostener que decidió estudiar Contabilidad, con el propósito de ejercer el Derecho y esta nueva carrera. Pues ejercer sólo la práctica en leyes no le estaba generando suficientes ingresos económicos. Importantes competencias académicas. Pero ¿Qué hay de las competencias profesionales? Por eso le pregunté, qué trabajos de exposición profesional había realizado (Escribir Artículos para medios de prensa; presentación de discursos en seminarios; escribir un Blogsite; etc.), con el propósito de demostrar al mercado su competencia profesional: Es decir, su interés y preocupación auténtica en una determinada área de industria o sector de individuos.
El respondió que había culminado sus estudios de maestría en una importante Universidad del país. La pregunta inmediata fue ¿Y piensas realizar tu trabajo de exposición profesional o marketing jurídico? La respuesta de mi colega amigo fue: La verdad, siempre lo he querido hacer. Pero el tiempo me ha ganado. Lo que me hace falta es eso: El tiempo.
La nueva pregunta que hice fue: Bueno no has tenido tiempo. Pero pegunto: ¿Qué pasaría si yo te encargo un caso muy importante en donde el honorario profesional también sería muy importante? ¿Lo aceptarías? Mi colega amigo respondió sin dudar: Por supuesto, no lo dudaría. Y mi réplica fue: Pero un momento. Me dijiste que no tenías tiempo.
Evidentemente mi colega amigo consideró invertir muchísimo en su competencia académica. Pero no en su competencia profesional, pues al responder No he tenido tiempo para trabajar en ello, me transmitió que desarrollar esa competencia no era su prioridad.
Esa errada visión de creer que mientras más academicismo se tenga, más posibilidades de éxito se obtendrán, es el tradicionalismo que muchos heredamos.
Obtener la competencia académica es un pilar fundamental en nuestra formación. Pero esta competencia por sí sola no va a lograr que obtengamos la competencia profesional. Sólo cuando nos propongamos trabajar e invertir en ambas competencias, podremos estar en condiciones de sostener que tendremos grandes posibilidades de éxito en nuestra carrera de Leyes.
Antiguamente se sostenía que seguir pasajes bien definidos (Trabaja duro y estudia mucho) era una garantía de éxito. Eso actualmente ya no funciona, pues la gran competencia por el número excesivo de Abogados cada día va en aumento, y muchos de ellos trabajan duro y estudian muchísimo. Los caminos al éxito requieren el desarrollo y exposición de las competencias profesionales, pues sólo así se podrá manifestar una auténtica preocupación, por aquellos quienes jugarán el rol fundamental de nuestro crecimiento: Los clientes, y con ello sí se podrá garantizar el éxito que se persigue.
Iván Cavero (*) Abogado en Law Practice Management.