Qué lindo que es soñar… Feliz navidad !!!
Podemos renunciar a muchas cosas. Dejar partir, dejar entrar, dudar, volvernos tan locos. Pero desertar de nuestros sueños es anclar definitivamente en la bahía de la nada. Y nada, es nada aunque le pongamos un sobretodo ”
Me acordé del hombrecito gris, ese que llevaba un sobretodo largo en invierno y en verano, para el frío y el calor, para andar y desandar. Recuerdo aquel día que lo vi sacar tantas cosas de su bolsillo. “ Son todas útiles” me dijo desplegando entre sus dedos una larga lista de deseos. Rió como un niño cuando las alas le crecen y por primera vez toma impulso, seguro de poder volar desde el techo de la parrilla hasta el piso. Lo volvería a intentar en la próxima carcajada y seguiría marcando con un fibrón negro el porcentaje de posibilidades .”Sin el sobretodo sería más fácil” Me animé a decirle. Yo era su amigo más querido o al menos uno de los pocos que aún creían en él, pero me miró serio y se abotonó los botones también grises, que dejaban vislumbrar su camisa blanca. “ El abrigo amortiza las caídas, es como un air bag” dijo y no quise seguir hablando.
Nos encontrábamos en el mismo café de siempre, cerca de un edificio que con el transcurrir de los días trasformé en Palacio , descubriendo en sus paredes hasta la última huella de un pasado pecaminoso. Pero él no lo notó, acostumbrado a las voces de protesta, que cada día lo llevaban anónimo hacia su puesto de trabajo. No conocía el asombro. Me di cuenta cuando sus manos barrieron sin darle permiso a los ojos, esa vaquita de san Antonio que se había posado justo sobre su hombro izquierdo. Qué difícil debe ser no sentir las cosquillas en la piel. Pedí tres deseos en silencio y la vi partir.
Mi amigo gris me regalaba sin embargo, esos contrastes tan necesarios. Aprendí a conocer el entrañable mapa de las costuras de su sobretodo, el hilo que infaltable, por alguna extraña razón, sobresalía, como pidiendo auxilio por debajo de su ruedo chingueado. No me molestaba, pero casi sin darme cuenta dejé que la tijerita de uñas formara parte de mi attached (aunque con lo dientes hubiera sido lo mismo para mí ). Lo respetaba y me gustaba ese sabor a café que contaminado, regaba nuestras charlas de un inusitado delirio. Me confesó la historia de un amor prohibido, el único que tal vez hubiera cambiado su destino… Si tan solo hubiera dejado que aquel manto gris que lo cubría se desprendiera de sus mangas, transformándose en un chaleco salvavidas. No pudo y no se por qué después de escuchar atentamente sus razones, me acordé de Olivia , de nuestros cuerpos desnudos bajo el cielo, de su piel húmeda zigzagueando por el mío, de nuestra música atenta a los suspiros. Tal vez si le cantaba o tarareaba mi amigo dejaría la tristeza de sus ojos, pero en ese momento de flashes infinitos no tuve ganas de persuadirlo.
No peleamos pocas veces, podría contar con los dedos de mis manos su tamborileo repetido cuando se quedaba con la última palabra. Esa que lo volvía a convencer una y otra vez. La que pese a su transpiración, le demostraba que el inmenso saco le brindaba la sombra necesaria. Me destornillé de la risa cuando intentó explicarme la teoría de aquellos beduinos protegiéndose del sol, tal vez tenía razón, pero siempre me gustaron los colores y aunque terminé como siempre aceptando su lógica, no pude contarle que en aquellos días soñaba que la arena caliente me llevaba al mar.
No fue premeditado. El día que nos dejamos de ver, buscamos otro bar con aire acondicionado. Febrero, dejó una marca en el almanaque que aún hoy me resulta incorregible. Recuerdo que lo esperé en la vereda. Tenía más tiempo que él y después de meses sin vernos estaba ansioso por relatarle mis vacaciones con Olivia en la Motor -house que habíamos comprado por fin. Cuando llegó no pude abrazarlo como siempre, pensé que el sobretodo había crecido o tal vez yo me había desacostumbrado a sus planicies. No lo supe hasta que pidió un café con leche y ya no pude resistirme. Hubiera sido más fácil explicarle que con 40 grados de calor necesitaba hidratarse , pero una sensación de hastió se apoderó de mi cuerpo y sin saber bien por qué, tomé la tijera que guardaba desde siempre en mi attached y ante su mirada incrédula comencé a rasgar la tela. Un retazo de sueño y otro y otro, se desparramaron por el aire . Estábamos casi solos en aquel lugar pero como si fuera un presagio apenas empecé a cortar sus vestidura, una muchedumbre de no se dónde, se adueño de las voces y formando una infranqueable muralla lo ayudó a partir airoso.
Fue entonces cuando descubrí que solo nosotros somos capaces de liberar nuestros sueños.
FIN…
EN ESTA NAVIDAD MI DESEO ES QUE NO DEJEN DE SOÑAR, DE MULTIPLICAR ESOS SUEÑOS QUE LLEVAN DENTRO, DEJARLOS SALIR Y HACERLOS REALIDAD.
FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!¡
Esta vez el villancico se los canto yo…
Qué lindo que es soñar
soñar no cuesta nada
soñar y nada más
con los ojos abiertos
qué lindo que es soñar
y no te cuesta nada, más que tiempo.
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Soñar no cuesta nada, dicen. Hermosas sus palabras, gran cuento.
Le deseo lo mejor, felicidades!