…Tengo mil motivos para imaginar y por eso me dedico a escribir. El telón está abierto, ¿cuántas cosas por decir?… una breve descripción, esto es: WwW.WinslowHómer.TK
Intentando darle respuesta a la pregunta que jamás me hice, pero que hoy alcancé a pensar: ¿Qué estaría pasando si no hubiese dado aquella vuelta?
Siempre salí disparado rumbo a otros valles donde habrían nuevos ‘compañeritos’ y algunas amiguitas con las que podría charlar. Mis padres sólo me alentaban para asimilar los ‘duros cambios’ y sin pensarlo ya estaba hablando con otros vecinos y un nuevo director de colegio.
Nunca me tomé el trabajo de llamar a quienes estuvieron antes conmigo, y, hoy por hoy no sé nada de Carlitos, los gemelos, Pacheco, la cara e’ moncholo, Edward, Karen, Néstor, Luz ‘Ye’ o Jhon.
A veces siento las ganas de retroceder y tan sólo llamarlos, pero también hay días en los que deseo haberme aconsejado para aceptar la propuesta de estudiar de balde en aquella universidad con el fin de conservar mis raíces: Soy un costeño desplazado que ni siquiera saber decir ‘eche’.
Cómo olvidarlos a ustedes que hoy no están y que aún nada no los trae de vuelta (Facebook). Uno empieza solo, pero necesita de alguien… una persona que incluso te explique cuál autobús tomar, una persona que te estima los primeros días y luego es tu amigo. Aquí estoy pronunciando sus nombres y sonriendo entre voces por lo que hicimos, lo que imaginamos hacer y lo que nunca podremos arrinconar.
Miento si no escribo esto repudiando el temor a la inspiración. Y es que múltiples personalidades nos dan la forma a nuestras carnes; las mías: el olvido, el egoísmo y también la bella obstinación.
Me he pedido limitarme en las fantasías de esta mente porque creo que ellas afectan a los demás, sin embargo, no soy yo el culpable de escribir lo que escribo porque justo en estos momentos, que sodomizo mi teclado, quien le hace el amor es otro hombre. Uno perfecto que le lastima su silueta y amedrenta su integridad: El escritor.
…El escritor que pregonamos no es más que un hombre oculto que pretende pulir nuestra sociedad, este parásito no tiene nombre pero ante el espejo de mi propio baño es mi supuesto ‘yo’. Es un personaje frívolo que encierra nuestras pasiones para liberarlas de forma agresiva y por eso lo amo: es el muñequito interno que me permite sentirme bien cuando algo me incomoda o cuando hay algo que mi razón quiere decir.
De ‘hombre a muñequito’ el proceso fue corto y resumido. No hay características similares para cada quien, y es que es un celoso que oculta la verdad, encierra por sí mismo los sentimientos que tenemos, los insultos que nos guardamos y la psicopatías que olvidamos.
A veces siento vergüenza de él porque me burlo de su felicidad, le exijo calidad en sus palabras pretendiendo darle gusto a la cuadrilla de este barrio y sin más presión lo logro obtener…
Es un buen trabajador el que todos tenemos, es la mata de nuestra sapiencia porque innova y refresca nuestros días con una lírica perfecta. Es el escritor encerrado como psicópata en un cerebro inferior al de él, pero que nos ayuda pidiéndonos un poco a cambio: al menos enriquecer esta invalidez creativa en la que hemos nacido con el fin de mejorar nuestra estructura vital que ni siquiera nos deja un final terminar.
Él caminaba un día ansioso porque quería un cuento empezar a leer. Cerca de sí, estaba una chica dorada, una que lo divertía con su sonrisa y que siempre le contaba sus historias tempranas del batallón en martes por la mañana.
Los dos andaban entretenidos y pasaban las calles antes de ver la ‘Guarida de Dios’. Sin problema pasaron los aros de seguridad y sólo al joven muchacho le faltaba actuar como siempre para que su destino volviera a girar. La rutina estaba aprendida y no había contratiempos, el problema es que era molesta, algo para de no repetir.
Él era enamoradizo. Si le mirabas te sonreía, si le hacías te advertía, si lo besabas podría morir, pero siempre era sincero, siempre demostraba lo que sentía por ti.
Les faltaba poco para llegar hasta donde debían andar, sin embargo, antes de eso una manada de jóvenes se cruzó junto a ellos y fue cuando los sentidos de ‘Lorenzo y Joe’ se empezaron a paralizar.
Lorenzo es atlético, Joe rejoneador… Se habían visto pocas veces y nunca lograron hablar porque eran de brigadas distintas pero ambos sabían que se conocían y vivían una extraña atracción.
Hace una semana, incluso, Lorenzo había bajado su ánimo porque él se despidió; fue una escena brusca en el que un Superior había retirado de Joe de su patrulla y el joven desprotegido aún no se había presentado y ya le habían roto su corazón.
…
Se estaban mirando… los dos se reparaban rápidamente pero eran delicados en sus coqueteos y juegos de miradas. Lorenzo se incomodó y bajó en el acto su cabeza, no pudo esquivársele y justo allí volvió a saborear la calidez de los ojos de Joe.
Lo estaban domando, le hacían el amor con tal fuerza que él no sabía cómo reaccionar. Todo estaba pasando tan a la ligera que se vio desnudo en esa pradera, se vio siendo ultrajado por aquel joven rubio de cuerpo de novillero y amado en seco algo temprano de la mañana.
Aún caminaban porque nunca se detuvieron. Eran tres personajes en esa escena: la chica que aún hablaba, Lorenzo que se extasiaba cada vez más y Joe que lo miraba intentando pedirle un beso pero obteniendo todo su cuerpo a cambio de más contacto visual.
El tiempo se les acababa por ya debían continuar, el destino de nuevo giró pero en Lorenzo y la sonrisa nunca se dilucidó.
Ya sería un rato hermoso por recordar y pensar en el chico de facciones marcadas, labios delgados y mirada fugaz. Todas sus vidas debían continuar, la chica hablando más, Joe en su nuevo batallón y Lorenzo leyendo su cuento, el que le causó risa durante todo el día y el que le complementó la alegría de las miradas que tuvo con su ‘amor’. El mismo ‘amor’ al que siempre esperaría mirando desde su ventana pero que un joven escritor jamás se lo permitió.
*Dedicado a Alejandro, el del mundo de arroz, el que me dijo Cosmo esposo de Wanda.
(Continuación de Lo fascinante de escucharte hablar)
Tienes un nombre de dama bella, no quiero decirlo pero me atreveré: Te llamas Adriana. No eres cantante ni modelo, no eres una diosa pero tu sonrisa es como de una reina…
Eres sólo una chica, una que amo. Una que pienso desde secretos, una simple mujer: la que me habla desde lo alto, eres la de los martes y los jueves tal vez.
Adriana: ¡Me estoy despreciando, porque te pienso!
Mi vida se torna complicada porque a veces me paralizas, sólo te sonrío pero tu atención no viene hacia mí. Ya me dije que no eres un amor imposible pero necesito de esos labios. Adriana, me vuelves loco, me encierras en tu luz y hasta me fugo contigo desde mis sueños.
Soy un hombre que busca algo de ti. Ríes bonito, hablas como siempre, te mueves como debes y sospechas lo que siento.
Adriana, ¿leerás esto?
Eres mayor, yo soy menor. ¿Qué pasa aquí? Sabes cómo soy, déjame tranquilo en la esquina de mi amor. Permíteme morir: eres experta para evadirme, tienes el control de estas palabras, ten valor de no fingir.
Hace dos semana caminé junto a ti, no te fijaste en mis labios, pero estaban que se desgarraban. Ya no me concentro, Adriana. Ya tu voz es algo molesta, empiezo a sentir que mis esperanzas se acaban y me prepararé para ello.
No me despido porque de nuevo te escribiré, soy como Florentino y en verdad estoy ahogándome en cólera. Soy tu Florentino, que desde estos días, he empezado a dejar de respirar.
He tenido que salir siendo viernes… era una chica llamada Francia la que me habló por teléfono, me dio una noticia poco graciosa y bajo muchas nubes cargadas de agua he debido correr. El asunto pendiente con ella lo solucioné con facilidad, mis piernas estaban cansadas porque corrí como nunca pero luego algo pasó…
No tenía afán de regresar a mi casa, pero el color del día me obligaba a regresar pronto. Sonaban varias sirenas en toda la ciudad y me inquietaba la idea de mojarme y congelarme sin algún abrigo. Mis piernas caminaban tan rápido como podía y de repente vi algo maravilloso: el viento se humedeció y la calle en la que estaba se vio bañada por cientos de chispazos de lluvia, me sentí en alguna escena de El tigre y la nieve…pero al instante debí reaccionar.
Me subí a un autobús y cuando bajé había una ‘tormenta’ que se aproximaba.
Por obligación debía caminar y cuando faltaban pocas cuadras para llegar donde mi familia las nubes no se aguantaron más, desprendieron su furia sobre esta tierra y justo allí tuve una primera mirada:
Era una chica de un local comercial, me miraba inquieta porque estaba caminando bajo tanta agua y me acerqué hasta ella y le dije: “oye, ¿me puedes regalar una bolsa plástica para empacar este libro?”, me dijo: “no, soy tan mala que no te la daré”.
Comprendí su mensaje pero al momento ella me trajo esa bolsa y una sonrisa pícara, pero entonces empecé a caminar de nuevo.
Las gotas eran fuertes y tupidas, recordé mi niñez porque me divertía con ese leve dolor y quise cantar algo para pasar el tiempo. Faltaban tres calles más para ver mi casa, el camino era un río y yo estaba por la mitad de éste. Solo me tenía a mí mismo y a ese libro que estaba debajo de mi brazo.
Muchas veces acostumbro cantar para evadir los nervios de una situación, para mí eso es como avanzar a pasos grandes por esta realidad para cumplir un objetivo: el de llegar a mi casa.
Unos jóvenes que se protegían de lluvia, se dedicaron a reírse de mí desde lo lejos, no fui consiente hasta que pasé junto a ellos y supuse que eran unas segundas miradas.
Era dos tipos de mediana edad, se veían como estudiantes pero aseguraría que eran obreros. No quisieron mojarse y se limitaron a seguir en sus vidas ‘secas’. No cantaban y sólo veían el cielo. No reían pero se burlaban de mí.
No creo haberme percatado de alguien más que me mirara acusadoramente. Seguro muchas señoras desde sus casas rezaban para que no me diera un resfriado pero sería otra situación.
Ya faltaban dos casas para llegar a la mía y decidí despedirme de la lluvia puesto hace tiempo no me mojaba con ella. Cuando estuve en mi puerta, me quité los zapatos (a mi madre jamás le ha gustado el piso mojado y menos por alguna tontería). Giré mi cuerpo para ver el camino de donde venía y sentí que algo se me había quedado en allá.
“Era yo, aún divirtiéndome bajo las gotas tupidas y me despedía de mí, con una sonrisa en el rostro por recordarme la alegría de vivir en la soledad del suelo mojado. Era yo en forma de niño mirándome desde lo lejos…sintiéndome parte de otra sociedad u otra ciudad, un lugar gris y sombrío, uno en el que yo también creí… haberme mirado.
Cuando apago mi despertador siento que he regresado de un mundo inanimado en el que mis sentidos se limitan a uno: percibir con la mente. Cuando apago mi despertador ya son las 6:30 y creo que apenas el día está por comenzar. Cuando lo hago, imagino que vengo desde una muerte mental en la que mis sueños siempre se incrementan.
Nunca he dicho que haya tenido un obstáculo difícil de superar, pero a veces encuentro unos que me llevan hasta situaciones extremas en las que desearía revolucionar la realidad para ponerla a mi favor. Uno de esos obstáculos es detener cada mañana mi despertador: ese artefacto azul y chillón, esa herramienta ‘útil’ con el logotipo de un proveedor de mi proveedor de celular, esa cajita de números y manecillas que casi es mi mayor enemigo.
No sé qué se siente morir en un sueño y aunque pretenda averiguarlo alguno de estos días no lo alcanzaré, lo cierto es que ese sonido penetrante de aquel amiguito azul me imposibilita disfrutar las madrugadas, me devuelve al mundo del estrés, me trae al de las personas y me saca de la tranquilidad de mi cama.
A veces me quedo mirándole y siento que se ríe de mí, me provoca y me dice que cada mañana vendrá, para agarrarme desde las piernas y obligarme a despertar, obligarme a empezar y dejar de soñar.
Soy un subordinado en su imperio, pero a veces le agradezco por que me ayuda en algunas cosas. No puedo bajarle el volumen porque eso implicaría más afán, no puedo tirarlo por mi ventana porque me lamentaría durante cinco días, no puedo odiarlo porque ya lo hago.
Tengo una solución y después les comentaré. Sus baterías están escazas y él solo morirá, ese día seré feliz y haré un truco pecaminoso, ese día meditaré sobre lo que escribo, a ver si así nunca revive y por fin me deja dormir.
No soy de la época de Topo Gigio, y hace dos noches en que mi hermano me mostró el mundo de este ratoncito, sentí muchas ganas de poder haber crecido con él, compartir mis mañanas con su programa y las aventuras que le hubieran podido pasar.
Las canciones del abuelito, mi papá y el tren de chocolate son esas aventuras infantiles a las que me refiero, unas virtudes que marcan nuestros cambios de tiempo y que son la realidad de nuestra vejez progresiva.
Un día nos vemos frente al televisor sonriendo con las aventuras de un amiguito y al otro ya somos adultos que ven noticieros, leen prensa y saben de política.
Hace unos días era el joven más dichoso de la vida por que el blog había logrado superar la barrera del primer año. Son decisiones difíciles las que atravieso cuando voy a escribir, sin embargo, procuro que cada palabra sea de mi agrado y así poderme divertir.
Me caracterizo por ser un joven dinámico y poco obstinado, una persona que media sobre sí mismo para aumentar su ego poco a poco y que realiza tareas que dependen de su estado de ánimo para sacar las mismas: Todo en mi vida pudo ser peor. (Irónico)
Con los días estoy aprendiendo que se me hace aún más difícil encontrar algo lo suficientemente significativo para dedicarle todo mi tiempo. Esto corresponde a empleos, libros, pasatiempos o amantes. El problema no radica en ello, me atrevería a decir es que es la sociedad la que no me está brindando los recursos que merezco y esa es la razón por muchas de mis cosas están a medio empezar.
Me gusta leer y tengo tres libros que no se dejan tocar.
Me gusta compartir con mi familia pero a veces se encierran en sus vidas, entonces debo abortar.
Me gusta escribir, tomar alcohol, cantar y llorar. Me gustan las luces de ciudad, el viento del mar y las miradas que me absorben.
Me gusto yo mismo porque soy el único que me conoce y me gusta mi vida… “para por favor”.
¿A qué viene todo esto?, no tengo la respuesta: Es un desvarío de mi mente mientras escucho la música de Emir Kusturika… y como el nombre del artículo lo propone, esta será otra cosa sin terminar.
Dedicado al señor de las guadañas que ayer estuvo frente a mi casa.
Hoy no tengo nada que decir: Mi blog ha cumplido su primer año, mis palabras están plasmadas en él y aún recuerdo ese día de febrero en que el olor a tango voló inocentemente para marcarse como mi primer post.
Los días fueron pasando y las historias de mi vida eran usurpadas por este medio digital: la comida mexicana, el mito de la machaca, la lágrimas y las risas que he vivido; todo está aquí en el WinslowHómer.tk, el blog de mis sueños.
Mantenerlo es difícil, pero como diría GaGa mi felicidad es un secreto de Estado. Es un trabajo complicado saber sobre qué iré a escribir: amores, tristezas, canciones o personas. Cuando tenemos un trabajo ideal las cosas son sencillas, los amigos quedan en el olvido pero la cuadrilla jamás estará agotada.
¿Sobre Hómer y el Blog?
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Hómer Pérez:
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Colombiano, estudiante de comunicación, joven, sencillo y pulcro. Cronista de su vida, vive con sus padres en Medellín; es costeño, toma Club Colombia, se interesa por leer, apasionado por sí mismo y entregado a su mundo. Es un luchador por su cabello pero también un 'pelmaso'. Escribe desde la mínima ignorancia pero conservando su bella inmadurez. Sólo un enamorado evitando el abismo pero es risueño y lindito el maldito.
"Soy un secreto de Estado y sólo desde aquí es que me dejo descubrir"
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Blog WinslowHómer.tk:
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Está construido sobre la plataforma de 'Blogs Clarín' con dominio original www.blogs.clarin.com/esquinadelamor.
Es un espacio que evita acentuar mi mala memoria y que de alguna manera permite grabar mis pensamientos y alucinaciones periódicas en un "estadó sólido-virtual" que poco a poco se convierte en una buena obsesión.
Los temas aquí presentados varían desde el amor, la música, la ficción y la imaginación, pero algo de los que nunca se escribirá será sobre el fútbol y la religión.
www.WinslowHómer.tk es una idea que se reproduce a diario en mi mente y aunque a veces no hay texto por escribir siempre habré de pensar en los visitantes.
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