11 Mayo 2010 | Por Hómer Pérez Osorio | Claves: Periodismo Literatura | # Enlace permanente
¿Has pasado por alguna situación en la que estás muy seguro de lo que haces pero cuando al salir de tu casa y girar por una esquina en el barrio terminas desganado, perdido y hasta sin corazón? -A mí me pasó-





No fue girando a ningún lugar, de hecho no estaba fuera de casa. Lo cierto es que hoy no estoy abatido, ni afligido por haber actuado en un estado inmenso de ilusión, pero sí un poco triste por haber depositado tantas de mis emociones en lo que fue el más reciente de los capítulos de esta saga de amor.
Sobre lo que pasó no hay un único resumen, sin embargo este es el mío:
Yo + alguien más, todo fue a través de internet. Una amistad, yo por mi parte en traga, del otro lado animados (eso quiero creer). Una canción, otra canción. –Ven a mí- , -Es rápido- , -Perdón-. Pasó más tiempo, al igual que antes todo era normal. –¿Podemos salir?- , no me respondió y así podría seguir en mi orden de ideas hasta que con detalles me sentí como un mal bulto que del otro lado debían soportar.
…Ahora la marea de este amor se ha puesto ‘Roja’, lo que no sabes es que me paré frente a tu ventana para tratar de adivinar qué hacías dentro de donde estabas, con quién hablabas o si te acordabas de mí. Me paré para salir corriendo y quedarme así en silencio como estoy al escribir… ya que me he ido y sé que no estás en casa te quise recordar para hablarte de que me enamoré y como lo escribió nuestro destino acepté ese inminente y modesto desamor.
10 Mayo 2010 | Por Hómer Pérez Osorio | Claves: Periodismo Literatura | # Enlace permanente
-El corto falo ya murió-, esas serían las palabras de la Policía Cigarrona al llegar al lugar. Atrás quedarían los instantáneos tres minutos de suplicio que hicieron parte de él, ahora la imagen es de un muerto abierto en vísceras y está representado en la escena del crimen por un ‘aparato’ de tres filtros, unas últimas esquirlas de tabaco picado que se mueven a compás del viento y otras que por más tornado que se haga quedarán impávidas en color negro, sirviendo de apoyo al cuerpo forense que intentará descifrar la etnografía del malhechor que se ha chupado al resto de la población.
9 Mayo 2010 | Por Hómer Pérez Osorio | Claves: Periodismo Literatura | # Enlace permanente
El grito es un instante de supremacía que nos eleva a un micro estado perdición, es como una necesidad en la que amedrentamos las convicciones a través de nuestra exitación para ponernos en firme y seguir marchando como fichas en la calle donde nos atrevimos a gritar… por lo menos así lo entiendo yo.

El tipo de grito que me cautiva es el que emiten esos hombres de voz suave y aguda, son quienes en realidad callan al mundo y lo estremecen con su potencia; es en particular porque su testosterona es especial, casi como selecta, untada con ‘gotas ajenas’ que puso una mujer en su inconsiente para hacerlo feliz… sólo nos pasa a quienes con determinación la recibimos, y es que al parecer al resto de Adanes les parece risoria la idea de una sensibilidad por miedo a comprometer su fuerza y aspiración.
Mientras exista la posibilidad de hacerlo nadie nos callará en nuestras explosiones repentinas porque sólo restaría gritar de ira por alguna razón pero este no sería un estallido sensato. Más allá de la rabia hay gritos de desepero, de alegría, de tristeza, de dolor e incluso grtios placenteros y de sensualidad, esos nos desmaterializan lo verdaderamente humano y nos ponen en posición de gloria, algo que no lograría describir.
El grito sensual se asemeja al de una tortura, quizá en el segundo exacto de cuando vivimos la entreda vulgar de un objeto de hierro a nuestro cuerpo y que somos testigos de la cortada a nuestra piel y vemos cómo nos rasgan un tejido inexplorado y sensible pero que nos provoca dolor…esa fue una de las cosas que en realidad hasta hoy he disfrutado gritar.
*Fotografía Luizo Vega, www.luizovega.net
ph: Ginger Studio BCN
8 Mayo 2010 | Por Hómer Pérez Osorio | Claves: Periodismo Literatura | # Enlace permanente
El amor perfecto que estaba en ventasólo es una vaga inspiración para el mercader que está sentado junto a un mal producto que no tiene a quien vender.

Hoy de nuevo estoy con esta necesidad. La de verte, sentir tu olor de miel, masticar los pedazos de #colombina que dejabas para mí y recordar tus labios acaramelados. Necesidad que me lleva a pensar en esos días en que caminábamos para burlar la autoridad moral, la que nos juzgaba por actuar como lo sabíamos hacer y a la cual le tuviste miedo cuando desde su cuello pudo brotar sangre por la herida que le pretendíamos causar. Es la imagen de nuestra última vez, cuando morimos sofocados por el aliento gélido que desprendía el otro y rozábamos nuestras lenguas haciéndonos un beso. Un instante en el que tú me miraste tan fijo que sentí miedo y te soltaste de mí para decirme lo que hoy me hace pensarte más. Pero, por ahora no hay rencor puesto que fuiste una gracia capturada por mí, pero te pienso y eso molesto, es que ya no es lo mismo que antes sentí. Pero esta necesidad es latente, es estática y es imposible de transformarse en una realidad. Aún no entiendes que es estúpido ocultarse tras ese antifaz, no tienes percepción de que cubres lo más tímido de ti y por ahora sólo te pienso, evitando estas lágrimas calientes y comprando más amores perfectos, esos mismos amores que contigo quise comprar y que hoy me tienen preso haciéndome mirar por la ventana hacia un parque solitario en el que hasta la marihuana no ha borrado nuestras siluetas del beso que te acabo de contar.
5 Mayo 2010 | Por Hómer Pérez Osorio | Claves: Periodismo Literatura | # Enlace permanente
En ese momento estaba reprimido, soportaba la presión sobre mi pecho y no pedía auxilio porque yo mismo quería morir.



Alguna vez me pregunté por las otras cosas que dejé de hacer mientras me dedicaba a desperdicar el tiempo con quien hoy ya no comparto más mis pedazos de piel, los que me quedan para amar. Tal vez pude haber conseguido un empleo, conocer más amigos, compartir con mi familia y evitar derramar esas gotas de lágrimas del último día en que me vi contigo y que desde temprano pintó de color marrón de tinte trágico.
Sin embargo lo pasado allá quedó y esas alternativas quedaron sumergidas mucho más en sí, ahora el sistema corre más rápido y yo me encuentro desde aquí entendiendo cada uno de los hechos que me hicieron amar. Quizá mientras hago esto, esté desperdiciando más oportunidades pero mi conciencia ya está controlada y me alegro al decirme que soy libre y me siento bien al saber que al fin rompí con el ahogo que me provocaba verme encerrado en ti.
…Hoy volvió a mí ese frío de muerte que siempre se desprendía de ti, mis labios temblaron al sentir tu presencia porque no han probado a alguien desde aquella vez, me encontré por un momento impávido por ver si aún te conocía pero ya todos tus recuerdos están fuera de mí y esas sombras extrañas ya son nada porque te has vuelto sin decir en un olvido más.
Como sabes ya no quedé gravitando en el vacío que creaste para mí, y aunque sigo como alma solitaria, ya he superado cada uno de los obstáculos que dejaste ante mí y sonrío de nuevo escribendo estas cosas…(aunque nunca lo dejé de hacer).
3 Mayo 2010 | Por Hómer Pérez Osorio | Claves: Periodismo Literatura | # Enlace permanente
“Digamos que eres el ángel que me rescata de una monotonía necesaria y exquisitamente masoquista” (06 de septiembre)



Imagina un escenario caluroso, lleno de arena y rodeado por tantas personas que presencian la tarde de una corrida en donde el torero está acorralado sin salida y lo único que pudo fue dejarse sodomizar. Así me sentí yo, con los halagos de un francotirador en alguna tarde y en algún lugar, pero, aunque sólo me rendí esperando el balazo mortal fui condenado a no probar el lúgubre impacto de la pólvora en mí y a responder cuanto antes al llamado que ahí me dejó.
…
Respuesta: …metástasis en mí:
Es de noche. Tres gotas de lluvia cayeron simultáneas frente a mí y desde mi ventana te veo llegar. Estás tan de afán como el escaso preámbulo que tienes antes del amor, tocas y me besas tratando de señalarme dónde empezará la celebración y yo quedo impávido sin camisa, casi desnudo y temblando de frío cuando pones tus manos sobre mí.
No has dicho nada. Parece que no es tu fuerte cautivar a alguien con un dulce susurro de placer, me has mirado todo y creo que te gusto, porque lentamente me has dejado desnudo conociendo todo imperfecto que hay sobre mi piel. Ahora es mi turno, la lluvia hace juntarme más hacia ti y rasgo tu ropa con tanta fuerza que ya no te tendrás nada que poner.
Te he dejado sin ventaja sobre mí y alcanzo a conocer las delicadas curvas que hay en tu cuerpo, tu mirada es coqueta y sentimos que ya no nos aguantamos más, porque ahora te tengo en mis brazos y sujeto tu cuerpo mientras lentamente me poso en tus labios y robo el jugo que nunca has dado a nadie pero que hoy me gané.
Ya está todo previsto para acostarnos en nuestra cama y moldear nuestras sábanas con la escena de placer, pero tú aún no te permites porque sientes miedo por mí y yo sólo ruego tu confianza antes de violarte… Es que debes saber que en este momento tengo un gran bulto en la zona que anida todo el deseo que siente tu piel.
…
“Espero tu respuesta porque sí debe aplicar en otro sentido más allá de la lujuria, ahora quedo en silencio con tanto miedo como al principio. Eres una especie de fantasma a quien debo hacer tragar la miel que esparció sobre mí”.
1 Mayo 2010 | Por Hómer Pérez Osorio | Claves: Periodismo Literatura | # Enlace permanente
“…ten la seguridad que no dudaría en pedirte que compartiéramos más cosas juntos y no duraría en enamorarme de vos y ofrecerte más cosas que quizá dentro de la “clandestinidad” no te puedo ofrecer” (11 de agosto)




…Ahí estaba yo: Sin palabras e incursionando en tu mundo y saboreando las sensaciones que alcancé a producir en ti. Desde ese momento sólo me guié por mi instinto y hasta ahora lo poco que me has dado me ha llevado hasta el cielo, me hecho comprender más de mí y me ha enamorado de tus cosas, tu silencio y hasta los besos que cada día te inventas para mí.
Eres clandestinidad, pero no existe el vocablo esencial para describirte porque eres alguien que desde su timidez se atreve a expresar varias cosas sin medir la ilusión del otro. Sólo te refugias en la idea que todo mensaje será tomado con una sonrisa, y es justo esa sonrisa que siempre obtienes de mí.
Estoy aprendiendo a poder llevarte, a aguantarme todas mis ganas que son acompañadas de ansias sin que aún no se deban doblegar; estoy entendiendo que haces mucho y más de lo que te permites sólo por satisfacerme a mí, y es que aún no sé cómo ves pero espero que sea favorable la impresión que he causado sobre ti.
Te estás atreviendo a abrir un mundo en el que sólo tú y yo podemos ser Dios y Existencia a la vez. Eres un bocado que no termina del dulce en el que tú mismo te supiste elaborar. Y mientras tanto yo te saboreo pero aún no te cumplo. Sólo algunas palabras te ofrece tu “poeta” al que te le has convertido en su gusto favorito, en su melódica ópera, en su difícil situación pero también su amor desde la clandestinidad.




30 Abril 2010 | Por Hómer Pérez Osorio | Claves: Periodismo Literatura | # Enlace permanente



…Ahora mi dilema es romper con esta manía porque desde que te he descubierto siempre me has tenido en la misma ‘vaina’, con las mismas ganas y ansias en probar; creo que eres tú quien me maneja, pero ambos estamos sin conocernos, sin saber cuán pervertido puede ser el otro… y es que te he conocido, te he desvestido y he jugado a la ruleta rusa cuando me exploto sólo contigo.
Has expuesto ante la luz mi debilidad, el único vicio que hasta hoy mismo me conocí. Ya tengo presente hasta dónde quiero ir; porque por ti me muevo, por ti gimo, aquí estoy pensando – esperando por ti.
No me queda otro remedio que disparar, para saber si tengo la suerte de irrumpir sobre la armadura que te has puesto hoy. Eres tú mi personaje, “una víctima casi perfecta” que conserva su rudeza, aún su cáscara sin estrenar.
Me encuentro midiendo lo fuerte de esa carne, y es que creo que manejas una mirada doble, te has combinado entre movimientos, unos elaborados que me atrapan a mí. Tú: -Eres sigilo, eres un beso, un pasante salado de mi trago perfecto-
Ahora este niño está sin saciar, con ganas de acción pero contigo. El dilema no es moral, mi dilema es actuar sabiendo que hasta temor provocas en mí. No tengo armas pero sigo atento, mirando tus labios que me quieren comer, porque poco a poco me hieres por ahí con tanta energía –‘mi golosina’-, creo que eres un combustible por descubrir.
| Por Hómer Pérez Osorio | Claves: Periodismo Literatura, recuerdos | # Enlace permanente
Me encuentro en un dilema. No es de amor, ni de dolor: Estoy pasando estos días creyendo que mis palabras han muerto, y si pienso esto es porque mi pensamientos también.



Cómo sabré si necesito marcharme de aquí, buscar un recurso para regresar o cómo cambiar mi vida si creo permanecer en un estado anormal; malditos los días en los que me alimento de mí, sabiendo que quienes me rodean son mucho más que una carne familiar.
Ando haciendo esfuerzos porque pienso que ya no sé escribir, estoy encerrado en la vaguedad de mis palabras y tiemblo al saber que progresivamente estoy dejando de elaborar mis bosquejos. Para alguien como yo, poseer una ventaja como ésta es perpetuarse en el tiempo, pero ahora que mi habilidad está carcomida podré morir intranquilo porque jamás aprendí realmente a escribir.
Estoy siendo absorbido por un círculo vicioso en esta ciudad y creo que mis únicas neuronas se acaban, se explotan, se reprimen y sucumbirán. Me molesta este silencio de la habitación porque me invade y me cohíbe a experimentar, lo que trato de decir es que intento alejarme del todo para dejar de escribir y perderme hacia otra dimensión.
Cómo haré para salir de este problema: por un lado trato de seguir con esta ‘vida’ que llevo y por el otro estoy seguro que he muerto hace mucho tiempo porque hasta mi sonrisa se ha empezado a liquidar. Soy consiente que conservo un solo arte y es mi razón, porque mi fuerza es tanta que me atreveré a maldecir:
…“Malditas sean las callen que me rechazan, los hombres que me golpean y ese Dios que no se ciñe a mí como a cualquier otro semejante en mi mundo.
…Maldita sea yo porque permití sofocar mis ilusiones hasta llegar a este estado donde ya no puedo llorar, ni sonreír, ni sentir… Esta carne en la que estoy sólo me sirve para formar un cuerpo y no puedo pretender iniciar un nuevo rumbo porque ya he perdido la realidad de mi pasado. Es una despedida del escritor a su dilema porque ya un frío y áspero balazo le cortará para siempre la raíz a su respiración…
28 Abril 2010 | Por Hómer Pérez Osorio | Claves: amor, Periodismo Literatura | # Enlace permanente
…Sin darme cuenta, sin darme cuenta.

……..
Era el lugar y estábamos sentados, tratando de no seguir, pero a pesar de las miradas de esos clientes nunca me dio vergüenza. Eras mi compañía, eras el origen de aquella sensación y la causa de cómo me comportaba. Nos acompañaban un par de cervezas, unos fragmentados cojines y un nudo de garganta en un incómodo rincón.
–Hoy tengo que decirte que sí estaba preparado para lo que hicimos, pero para conveniencia mía mejor era simular no estarlo-.
No pretendí actuar como lo hice, pero me encantó. Me sedujo tu respiración cerca de la mía, tus pequeños vellos saliendo de esa piel y tu lengua sigilosa sabiendo apoderarse de mí. Saboree tu cuello, tu oreja y me deslicé hasta tus labios que estaban hirviendo. Te acompañé a morir a ti pero fui yo quien salió un poco quemado.
…Quemado por esa pasión, por la música, por el momento y sobre todo por ti. Me agarrabas con fuerza y yo me dejaba. Me tocabas y te dejaba… Me observabas y besabas hasta que acabó el ‘primer round’.
No conté los segundos porque eran demasiados, conté los momentos y se fusionaron en tres besos. Era nuestro momento y supimos valorarlo, yo supe aprovecharte y tú me supiste tener. Todo lo que esperé pude cumplirlo esa noche, obtuve tus besos y termine encantado… con ganas de más, con ganas de ti y esa pasión, tu corazón o tal vez una cerveza más.
Ultimos Comentarios