La palabra de hoy 28 de octubre de 2011
El que amasa riquezas mediante la usura
las acumula para el que se compadece de los pobres.
Proverbios 28:8
Uno de los peores oficios a los que se puede dedicar alguien es el oficio de usurero. Estas son personas que están dispuestas a prestarle dinero a otras personas que están atravesando una necesidad financiera─en algunos casos como consecuencia de vicios─pero a un altísimo costo de financiamiento. Los intereses que cobran estos despiadados individuos son astronómicos muchas veces superando ochenta veces la tasa de interés activa de la banca privada. La pobre víctima que sólo está interesada en salir de un atolladero de insolvencia no pone reparos al costo de la deuda en la que está incurriendo. Para su pesar, después de quedar enganchado en la maquiavélica obligación, es muy tarde ya para echarse para atrás y salirse de la trampa en la que ha caído. Sólo le queda resignarse a pagar mensualmente el alto costo de la “ayuda” que el usurero le prestó y a tener que aguantarse los insultos y agresiones verbales que éste utilizará para recobrar su dinero y su rédito. La trampa financiera de la usura no es un bonito lugar para pasar la vida.
Afortunadamente, la palabra de Dios contiene muchos consejos y guías para manejar adecuadamente las finanzas según los planes de Dios. Dios mira con muy malos ojos a esta detestable especie de sanguijuelas con patas y ha preparado para ellos graves consecuencias en esta vida y en el juicio venidero. Si has caído en las garras de estos despreciables individuos utiliza toda tu energía y tus recursos para escapar de su red. Confiesa tus pecados financieros a Dios y pide que te libere de la pesada carga que ahora estás llevando. Apégate a las enseñanzas de Dios y refúgiate bajo la protección que sólo él te puede brindar. Si sigues sus pasos encontrarás la solución a tus dificultades económicas y la fortaleza para salir de ellas. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

