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La palabra de hoy 2 de agosto de 2011

Pero tú ves la opresión y la violencia,
las tomas en cuenta y te harás cargo de ellas.
Las víctimas confían en ti;
tú eres la ayuda de los huérfanos.
Salmos 10:14

Uno de los argumentos de quienes creen que Dios existe pero se desentendido de su creación (los llamados teístas) es el nivel de violencia y opresión que vive el mundo hoy. La violencia y la opresión no son nuevas, siempre han estado ahí. Lo que pasa es que nuestra memoria selectiva nos hace pensar que todo tiempo pasado fue mejor y eso no es cierto. Desde que el mundo es mundo y particularmente desde la caída del hombre, la violencia no ha dejado de reinar por todas partes. Su compañera la opresión es la firma de todos los imperios y poderes que han intentado controlar los destinos del mundo o al menos el suyo propio. La violencia y la opresión son normalmente ejercidas sobre los más débiles, aquellos que no tienen capacidad para defenderse de los despiadados ataques con que son agredidos. Pero de todo esto tendrán que dar cuenta los opresores y los violentos delante de trono de Dios. Las evidencias y las pruebas en contra de ellos serán tan abrumadoras que nos les quedará manera de presentar defensa ante las acusaciones  que se encuentran registradas en los libros que se abrirán cuando llegue el día del juicio final.

Todos hemos cometido opresión y violencia en contra de alguien una o varias veces en nuestra vida. No obstante, para quienes hemos creído en Cristo y hemos colocado nuestras esperanzas en su obra redentora en el monte Calvario, todas esas faltas que se encuentran registradas en los libros del juicio, serán desligadas de nuestro nombre porque ya aparecen como saldadas en el libro del Cordero de Dios. Sólo páginas blancas hallarán cuando busquen la lista de los delitos cometidos. Mas los malvados y los impíos tendrán sus páginas totalmente cubiertas por sus malos hechos, por los cuales ellos pensaban que nadie los llamaría a cuenta. Dejemos la aplicación de la justicia a quien corresponde y concentrémonos en buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y todo lo demás nos será añadido. ¡Sólo a Dios sea la gloria!