La palabra de hoy 21 de abril de 2012
Los árboles del Señor están bien regados,
los cedros del Líbano que él plantó.
Allí las aves hacen sus nidos;
en los cipreses tienen su hogar las cigüeñas.
En las altas montañas están las cabras monteses,
y en los escarpados peñascos tienen su madriguera los tejones.
Salmos 104:16-18
Desde tiempos antiguos la corrupción se apoderó del concepto de “dios” para hacerlo extensivo a cuanto objeto creado existe. El animismo y el paganismo son algunos de los resultados de esta perversión generalizada. A los mecanismos de chequeo y contrapesos que el Señor diseñó para el funcionamiento balanceado de la tierra se le quiso asignar una personalidad y se le llamó Gaia, la diosa tierra. Este concepto tan antiguo como equivocado se ha querido promover de nuevo entre los pueblos y en el fecundo terreno del desorden ideológico del postmodernismo ha podido echar gruesas raíces. Por negar al Creador “se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón.” La creación, mediante la cual pueden percibirse claramente el eterno poder y la naturaleza divina de Dios, pasa a tomar el lugar del Creador confundiendo a la evidencia con los hechos.
Cada nueva mañana con su frescor y sus nuevas misericordias, cada canto alegre de las aves anunciando las glorias de Dios y agradeciéndole por su providencia, cada rayo cálido del sol acariciando nuestro rostro y cada bocanada de aire que respiramos para mantenernos vivos son evidencias claras de la creación y del amor de Dios hacia todos nosotros. ¿Por qué algunos, pues, se niegan a aceptar estas evidencias para caer en el error? Porque la depravación mental a la cual han sido entregados por no creer en Dios les alimenta su orgullo, lo que se interpone como un obstáculo formidable para que no puedan entender la voz de la creación. Demos, pues la honra a quien la honra merece. Adoremos al Creador y nunca a la creación. Mantengamos siempre en claro la diferencia y aprovechemos las oportunidades para compartir con otros el conocimiento que Dios nos ha dado. Rompamos la oscuridad con la verdad de la palabra de Dios y gocémonos en los dones que día a día nos son concedidos por medio de la creación de Dios. ¡Sólo a Dios sea la gloria!


¡¡¡ALELUYAAAAAAAAAA!!!