032. De la homogeneidad a la diversidad (propuestas/2)
Por supuesto que resulta mas sencillo, armónico, organizado pensar la educación en términos de una oferta homogénea para todos. Sabemos que los mismos contenidos mínimos de las mismas disciplinas establecidas deben ser enseñadas a todos los alumnos del sistema en el curso temporal de un año académico o de un ciclo, alcanzando el desarrollo de competencias y saberes similares.
Por supuesto que es más simple disponer de un grupo de 20, 25, 30 o 35 alumnos, tenerlos ordenados frente a nosotros en seis filas – por ejemplo – de cinco bancos cada una, ordenados y mirando hacia el frente en el que - como profesores y haciendo uso del pizarrón o alguna otra tecnología – presentamos, desarrollamos y explicamos el mismo tema tratando de lograr que los alumnos comprendan nuestras explicaciones, atiendan a nuestra enseñanza y logre – paulatinamente – los aprendizajes pautados.
Por supuesto que es mas tentador pensar en la supervivencia de la escuela moderna que trabajó con estos parámetros, confió en ello, homogeneizó las prácticas escolares, formó a los docentes según una norma única y – poniendo en marcha los sistemas educativos – brindó la educación necesaria a través de una siembra reticulada de escuelas distribuidas en todo el territorio. Los fines de la educación moderna podían homogéneamente llegar a todos (por lo menos a todos los que accedían, permanecía o eran aceptados en las escuelas).
Creo que la realidad de hoy es otra: no sólo han entrado en crisis la modernidad, la presencia y la función del estado, la figura misma de los ciudadanos, sino que la generaciones de nuevos estudiantes es absolutamente otra…
Por muchas razones – pero principalmente por el entorno tecnológico – los nuevos alumnos, conocen, piensan, perciben, procesan los conocimientos de forma diferente, tienen otra percepción del tiempo, de los valores, de la realidad, de sí mismo. Esto exige una manera distinta y creativa de organizar la educación y las escuelas. ¿Cómo atender a la natural dispersión y multilateralidad de la atención y el pensamiento con las estructuras tradicionales? ¿Cómo mantener el mismo ejercicio del discurso, del uso de la palabras y de las consignas, de la disciplina escolar, de las explicaciones o de las evaluaciones?
Imagino las escuelas como ámbitos de construcción y de creatividad, con una atención a los caracteres y demandas de quienes concurren a ella. Por supuesto que esta propuesta implica una desarticulación de los modelos mentales con los que fuimos formados como docentes para crear otros modelos y otras presencias, abiertas a los intereses, a los ritmos, a los tiempos de cada uno de los estudiantes o de los grupos de alumnos.
Creo que pagamos un tributo demasiado caro a la homogeneidad: mientras un grupo de exitosos logra aprovechar la escuela y el sistema educativo, el resto pasa, sobrevive o sufre en el interior de las aulas sin saber para qué está, ni que valor tiene lo que allí se hace o se simula hacer. Y muchos otros no ingresan o huyen desanimados de las mismas.
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Expresas tan bien esta idea que he enviado a l@s alumn@s de mi curso a visitar tu blog y leer este texto. Comparto tus ideas. El curso que te menciono se llama Orientación para la Diversidad Educativa. Sólo espero que no descuelgues este texto nunca.
Mi curso es virtual y recibirá alumnos hasta enero de 2011.
Un saludo desde Puebla, Mexico