Recomendaciones para la ruta

¿Cuántas veces salimos a la ruta sin estar suficientemente preparados y luego nos enojamos por ello?
¿Cuántas veces guardamos lo imprescindible en el baúl y después tenemos que andar parando en medio de la nada para buscarlo?
Para evitar que esto nos suceda es que hoy, querido lector, he decidido regalarle estas recomendaciones.
1- Recuerde que la idea de viajar es pasarla bien desde el inicio de la travesía, y no andar a las puteadas desde que subimos a la autopista. Por ello, lo mejor es ir bien preparado. Por ejemplo, si usted es medio chicato, como yo, no se le ocurra guardar los anteojos en el lugar más recóndito del baúl, porque a la primera de cambio que le pifie a una salida de la autopista porque no vio los carteles, va a empezar con la retahíla de puteadas dirigidas hacia la madre del empleado que puso el cartel, la madre de su copiloto que no le avisó y la suya propia por haberlo hecho chicato. Además, va a tener que desperdiciar tiempo y dinero para retomar el camino, por lo que sus acompañantes lo van a gastar como los mejores y usted se va a calentar como pava de lata.
2- Antes de viajar, procure aquerenciarse de unas cuantas barritas de cereales, bocaditos, alguna porquería salada y otra dulce. También agua o jugos, preferentemente en algún envase térmico irrompible. Esto es por dos razones: en primer lugar, si usted llegara a sufrir algún accidente en algún lugar poco poblado o tiene la mala puntería de desbarrancarse en un sitio con mucha vegetación, puede suceder que tarden algunos días en hallarlo y rescatarlo, y necesitará de esos alimentos y bebidas hasta que ello suceda; en segundo lugar, y no menos importante, es inevitable que, durante el viaje, se le antojen todas las porquerías arriba mencionadas, y si decide comprarlas en las estaciones de servicio, le van a salir un ojo de la cara y la mitad del otro.
3- Cuando conduzca, recuerde que hay dos tipos de conductas imprudentes: las que lo ponen en riesgo a usted y las que ponen en riesgo a terceros. Si bien no lo voy a instar a arriesgarse, soy consciente que cada quien elige como vivir y como morir. Por ejemplo, si usted decide andar en moto sin casco, son sus sesos los que pueden quedar untados en el asfalto si se llega a caer, y si ese es su deseo, pues allá usted. Sin embargo, si usted, por ejemplo, decide adelantarse a una fila de camiones mientras cruza un puente, ahí la cosa cambia, porque no solo arriesga sus sesos sino los de los camioneros, los acompañantes y los del pobre cristiano que venía de frente, tranquilito y por su mano, y que se encontró con un huevón que parece no saber el significado de la doble línea amarilla. En ese caso, simplemente piense: “¿vale la pena convertirme en homicida para ganar dos minutos piojosos?”. Si su respuesta es SI, más vale que se haga ver, porque usted no está en condiciones de manejar ni un Scalectric.
4- La higiene es fundamental. Lleve pañuelitos de papel y/o papel higiénico a mano. La mayoría de las estaciones de servicio son un asco, y más vale prevenir que terminar como Hugo Varela, sacrificando la corbata de seda rojo punzó. También es recomendable llevar varias bolsitas para ir tirando los papeles de las golosinas, las servilletas y la yerba del mate. Las puede ir descartando a medida que pare en las estaciones de servicio y así llegará a destino con el auto más o menos en condiciones y sin andar haciendo mugrerío en la ruta.
5- Use cinturón de seguridad. Ya se lo que usted piensa: que jode, que le arruga la pilcha, que si es su hora se va a morir igual con cinturón o sin él, o que si se cae a un río y no puede abrir el cinturón se va a morir ahogado. Pues bien: que el cinturón jode, es cierto, pero tampoco es para tanto. No se trata de una corona de espinas clavándose en su frente. Y si lo sopesamos poniendo en la balanza ME JODE - y -EVITA QUE ME HAGA BOSTA CONTRA EL PARABRISAS, no hay mucho que pensarlo. ¿Qué le arruga la ropa? Después de pasar doce horas con el culo en el asiento, comiendo tierra cada vez que baja el vidrio de la ventanilla y con los pelos emulando a Valderrama, la ropa arrugada es una nimiedad absoluta. Si usted adhiere al determinismo, y piensa que nada se puede evitar y morirá igual aunque lleve el cinturón, al menos utilícelo para ser amable con los bomberos y evitarles el laburo de andar rejuntando los cadáveres que quedaron desparramados por la colisión. Por último, las posibilidades de caer a un río y no poder abrir el cinturón son, en comparación, mucho menores a las de chocar en seco y salir volando a través del parabrisas. Si aún así no confía en mí, le doy una solución: pegue una tijerita plegable en el parasol y, si es necesario, corte el cinturón y listo. Además, se evita que la caminera lo pare cada dos metros y termine gastando más guita entre coimas y multas que lo que le salió el viaje.
6- Pare cada vez que sea necesario. Si ve que se está durmiendo al volante, pare. Si se está orinando, pare (no haga la cochinada de mear en una botellita vacía). Si se está acalambrando por estar mucho rato en la misma posición, pare. No se haga el canchero haciendo el viaje de un tirón, si después va a quedar hecho pelota los tres primeros días.
7- Cada tanto, mande mensajitos a la familia avisando su paradero. Esto evitará que le rompan los quinotos a cada rato preguntando por donde anda y, de paso, se asegura de que, si algo sucede, sepan más o menos por donde buscarlo y que no termine como los Pomar. Si visita parientes, esto también le servirá para que estén alertas a su llegada y le vayan preparando el mate, algo de comida, o la piecita del fondo.
8- No corra. El trayecto en el auto es parte del viaje, y debe ser disfrutado por usted y sus acompañantes. Si va a llegar todo contracturado por andar a las chapas, y sus acompañantes van a cortar varillas de hierro con el culo durante todo el viaje por su inconsciencia, ya arrancamos mal de entrada. Sepa que es a usted y solo a usted que le parece genial haber llegado a Mar del Plata en una hora cuarenta. El resto de la gente, aunque lo escuche con una sonrisa, estará pensando “¡Que pedazo de boludo!”
9- Goce. No, no me refiero a eso. Bueno, si usted quiere y encuentra un lugar apartado… pero yo hablaba de otra cosa. Quiero que disfrute el viaje, que la pase bien. Ponga esa música que no se atreve a escuchar en casa por lo que pueden pensar los vecinos. Regodéese con los paisajes y los pintorescos pueblitos que vaya atravesando. Si viaja de noche, admire la inmensidad de la nada atravesada de vez en cuando por alguna lucecita. Disfrute del ruido blanco. Celebre a los bocinazos las ocurrencias pintadas en los camiones. Hágase amigo del tipo que carga combustible a la par suya. Convídele un bizcochito y acéptele un caramelo. Cante mientras maneja. Si no sabe cantar, desafine. Búrlese de los más supersticiosos cantando “Amanece en la ruta”. Tome mate con yuyitos a la vera de la ruta. Y piense que, si esta vez se olvidó de algo y terminó puteando igual, ya tiene algo aprendido para el viaje de vuelta.
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excelentes recomendaciones!!!