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De aprendiz a vendedora junior

Como les conté, desde el 1ro de Septiembre que vengo reemplazando a mi hermana en la agencia de viajes durante su licencia por maternidad. Durante el primer mes, ella estuvo trabajando conmigo, capacitándome, por lo que gran parte del tiempo fue observar, escuchar, leer e incorporar. Recién cuando ella se fue es que empecé a poner las cosas en práctica y a convertirme en un ser un poco más funcional, profesionalmente hablando.

Octubre fue el mes de la práctica, los errores, aprendizajes, entender los por qué de algunas cosas, conocer más a la gente, etc. Es decir, Octubre fue mi mes de “aprendiz”.

Hoy por hoy, ya entrado Noviembre, creo que pasé a la fase de “vendedora junior”. Ya considero que aprendí:

- A ubicar los diferentes destinos en el mapa con sus correspondientes ofertas hoteleras (ampliiiiisimas por cierto!)

- A nombrar a las cosas por su nombre: apto es “aeropuerto”, dbl es una “habitación doble”, sgl es una “habitación single”, chd es un “child” (o sea un niño entre 3 y 12 años), infoa es un “infante” (menor de 3 años), AI es “all inclusive” (o dicho en criollo “como y tomo lo que quiero y no pago un mango, porque ya lo pagué, no porque me lo vayan a dar gratis!)…entre otros.

- A cotizar casi sin cometer errores (digo casi porque cuando vienen familiones que tienen 3 chd, 2 infoa, 8 adultos vuelan todos en diferentes vuelos y van a distintas categorías de habitaciones, seguro en algún punto de la cotización le pifio!!!)

- A liquidar (aunque todavía tengo algunos problemitas con el IVA, para qué habré tenido 5 años de Contabilidad!!)

Pero sobretodas las cosas, a ponerle voluntad y garra. El turismo es algo que me apasiona. Por el rubro en sí mismo. Porque me encanta viajar. Porque lo llevo en la sangre (de hecho, mis viejos se conocieron en una línea aérea pero eso es material para otro post!). Porque lo estudié profesionalmente (soy Técnica en Adm. Hotelera, les conté?). Porque me divierte. Y porque en este caso, se trata de un negocio familiar.

Estoy contenta de poder estar ayudando a la familia durante este período de tiempo y a la vez de poder seguir con mi propio emprendimiento. Y que a pesar de todo, me quede algo de tiempo para disfrutar de la familia, los amigos y los ratos libres.

Ahora sólo me queda definir mis vacaciones, y ser mi propio agente de viajes. Pequeño desafío.

Paula

Poco cliente y mucho sonajero

Ayer, fui invitada por una editorial que desarrolla contenidos relacionados con la maternidad/paternidad, a un evento que específicamente era para embarazadas donde mostraban qué se hacía en un Baby Shower y cómo se estaba importando paulatinamente este festejo tan nórdico.

Me lo tomé de manera súper personal porque estoy más que en tema (ya les dijo Pau que sacó todos los números para organizar el de Cata y es hoy: ¡gracias miles!!!!), pero también de manera profesional, porque tenía toda la intención de analizar qué pasaba con el tema, si nos iban a mostrar contenidos específicos, si sería sólo un espacio de “venta de un servicio”, etc etc etc. Lo cierto es que me daba curiosidad.

Lo primero estuvo bueno: regalitos varios, juegos, sorteos, ingerir glucosa a más no poder… en fin… Lo segundo se complicó un poco: creo que el evento no salió como los organizadores esperaban (pocas asistentes me parece para tanta preparación) y esa sensación se transmitió a lo largo de toda la actividad. Quizás las demás no lo hayan notado, o quizás sí. Para mí fue un poco evidente, aunque superado el tema, me dediqué a disfrutar… y a ingerir todo tipo de tortas, cookies y caramelos. Bah, no tantos, al final ya ni me tentaban de tantos que había! ja!

Mis conclusiones fueron las siguientes:

1) Pau y yo estamos a la altura de organizar un evento como ese (y la verdad, me parecería  súper interesante por un montón de factores que no voy a contar para no aburrirlos con el core business de nuestra agencia, pero la realidad es que estando en tema y siendo target, no sería nada complicado!!!!).

2) Necesito terminar el bolso para el hospital!! Ya tengo CASI todo. Pequeño detalle: me falta lavar la ropita nueva de Cata para el día que nos den el alta. ¿Vieron que parece que el apresto de la ropa nueva les hace mal a los recién nacidos? bueno, resulta que hay que lavar todo antes de usar! y no me decido porque tengo que sacar las etiquetas!!! Y con eso, elimino las chances de poder cambiar algo si tengo mucha cosa repetida de regalos… pero lo tengo que hacer. De hoy no pasa, lo juro. Cata viene tranqui, pero con los peques nunca se sabe.

3) Confirmo que no tengo suerte para los sorteos: me hubiera venido bomba la ropita de recién nacido o la torta de pañales pampers… la tendrían que haber visto, pañales enrolladitos, uno arriba del otro, todos de recién nacido con lacitos de colores, divinos, un regalo con menos glamour pero súper funcional, créanme. Igual me llevé un cambiador, un chupete, una percha violeta muy monona… pero no, no tengo suerte… debo ser muy afortunada en el amor…

4) Esta mezcla de clientes y sonajeros se disolvió antes de empezar: algo me indicó desde el principio, que ese sería un espacio para divertirme como futura mamá, para comer dulces a más no poder, aprender algo nuevo y sacar fotos para la revista. Y me re prendí, of course.

Menos clientes y más sonajeros. Esa fue la imagen del evento, como si el momento me mostrara una foto del panorama que me espera en muy poco tiempo. Tan solo unos días.  Cada vez menos.

V.

Crisis

Tengo una amiga (y cuando digo “tengo una amiga” es porque tengo una amiga… no soy yo la del relato, en serio) que anda complicada con su matrimonio. Distancias, celos, falta de atención, en fin, toda esa serie de cosas que pasan cuando pasa el tiempo, la pareja se desgasta y uno se pierde en el camino olvidando cuidar y mimar al otro.

Pero bueno, luego de diez años de estar juntos, esto puede pasar y alguna que otra crisis dicen los que saben, es normal (y hasta lógica) de transitar.

Ahora bien, lo que me llama la atención, es que en el medio de tanta angustia, ella encuentra dos motivos claves para entender por qué les pasa lo que les pasa: el volver a trabajar después de tener a su hijo y Facebook.

Parece que en relación al primer punto, su media naranja no comprende algunas cosas y el segundo le generó… ¿cómo decirlo? un reencuentro movilizador.

Desde ya que no adhiero a las razones que encuentra para considerarse oficialmente en crisis: que haya salido del capullo, tenga sus propios ingresos y no se dedique tanto a la casa como solía hacerlo (si a alguien le cabe el calificativo “ama de casa” es a mi amiga en crisis, no hay dudas al respecto) o que como tantos miles de personas, encuentre en la red social más grande, alguien que en algún momento de su vida fue importante, no me parece que sean causas de una crisis de pareja.

Síntomas de algo, quizás sí, pero causas no. Definitivamente no.

En este espacio, no hacemos más que pensar nuestra cotidianeidad como mamás y esa necesidad hasta visceral de estar presentes para lo que necesiten nuestros hijos a pesar de todo. Y no es que sea fácil ni que nos salga sobre rieles, sólo que intentamos encontrar el mejor camino para compatibilizar todos nuestros intereses y sentirnos contentos con nosotros mismos.

El temita de Facebook lo voy a dejar de lado. No porque no tenga nada qué decir sino porque no me quiero ir por las ramas. Sólo intenté desdramatizarlo un poco. No pasó nada, sólo volvió a saber de la existencia de un X que fue importante… ¿tanto conflicto por eso? Desde luego que no.

Sí me hace ruido lo del trabajo. ¿Por qué pensar en retomar el trabajo luego de la maternidad puede ser sinónimo de crisis de pareja? ¿Por qué genera tantos conflictos? ¿Se trata de la provisión del dinero como en épocas de antaño para los nearderthales se trataba de la provisión de víveres? ¿Por qué no fluye la cosa? Mejor dicho, ¿por qué no siempre fluye la cosa?

Es complicado. Y cada uno lo maneja como puede y como quiere. De lo que sí estoy segura es que cuando ayer la escuchaba atentamente pensaba en qué fácil es en estos temas correrse de foco y culpar a esta clase de situaciones en vez de asumir lo que realmente está pasando: el descuido (mutuo, por supuesto) a la pareja, el darse por sentado, el dejar de darle bolilla.

A veces es más fácil culpar a lo evidente que pensar un poco más allá. Intentar pensar un poco más en profundidad sobre el lugar que le damos al trabajo y demás, es uno de los grandes motores de este blog. Ustedes ya lo saben. Yo también. Y si alguna vez atravesamos esta clase de crisis, ojalá nos demos cuenta de lo importante que es llegar a las verdaderas causas de las cosas para encontrar alguna solución. Y llamarlas por su nombre. Sin miedo. Para poder solucionarlas.

V.

Suplencia

Mi hermana está embarazada, ya casi entrando en el 8vo mes. Primeriza. Trabaja con mis viejos en una agencia de viajes hace ya varios años.

Los viajes y el turismo siempre fueron tema común en mi familia. De hecho, mis viejos se conocieron trabajando en una línea aérea. Se casaron y siempre trabajaron juntos. Hoy en día también. A tan sólo un metro y pico de distancia. Loco, no?

A mí siempre me gustó el rubro. De hecho, trabajé en la agencia cuando era más chica, pero me llevaba muy mal con mi papá, por lo que decidí cortar por lo sano. A mis hermanos varones les pasó lo mismo. Mi hermana fue la única que “superó la prueba”. Y en unos meses, empieza su licencia.

¿A qué no saben quién la va a suplantar durante su ausencia? Síii! Yo. No me pregunten cómo, pero me entusiasma la idea. La verdad que es una oportunidad que vale la pena porque me representaría mayores ingresos (que siempre vienen bien!) y por otra parte es un laburo de pocas horas y súper flexible. Como la oficina queda a dos cuadras del colegio de Sofi, la idea es que yo la lleve a Sofi, me quede en la agencia trabajando 3 horas, y cuando Sofi sale, la paso a buscar y nos volvemos las dos a casa. Y por la tarde, sigo con Vani con nuestro emprendimiento (por supuesto que esto ya está consensuado con ella).

Es un desafío. Me va a obligar a estar más ajustada y organizada, pero también me quedo tranquila de que sea tan flexible. Por supuesto que me lo tomo muy en serio, pero es mucho más fácil cuando son tus viejos y sabés que si surge algún inconveniente, si tengo una reunión a la mañana, si alguno de los chicos se enferma, etc, etc, puedo hacer lo que tenga que hacer y recuperar esas horas en la agencia en algún otro momento que me quede cómodo.

Así que amigos lectores, a partir de Septiembre, el que quiera viajar, no tiene más que consultar a su agente de viajes de confianza. O sea yo! jajaja!

Paula

Cada cual en lo suyo

Este finde quería avanzar con el orden de la casa. Aunque nadie me lo cree, todavía hay cajas dando vueltas, desorden, suciedad…un poco de todo digamos. Y no es que esté mirando el techo y por eso no avanza. Para nada. Creo que ustedes lo saben. Pero la gente me dice: “¿hace dos semanas que te mudaste y todavía no tenés la casa lista???”. No, no tengo la casa lista. Porque tengo el departamento, pero también tengo dos hijos y un trabajo. Y es poco lo que puedo hacer en el día a día.

Por eso, como les decía, los planes del fin de semana eran dejar a los chicos con mamá y papá, y volcar todas nuestras energías (mías y de mi marido) en avanzar con el departamento. Por cuestiones domésticas personales de mi madre, no pude dejarle a los chicos. Así que me quedé en lo de mamá, pero con los chicos. Y mi marido estuvo en casa trabajando en el depto.

Puso todos los apliques de luz, armó estantes para el placard del baño, colgó y acomodó todos los artefactos de la cocina (microondas, tostadora, minipimer, utensilios de cocina, etc). Hizo de todo, y terminó agotado.

Y yo no pude ayudar. Me sentí mal. Obviamente no quedaba otra, alguien tenía que quedarse con los chicos. Pero también quería ayudar en la casa. No solo para colaborar sino porque por supuesto que me re divierte. Armar el propio hogar está buenísimo, y quería estar, pero no pude.

Y así pasó el finde. Cada cual en lo suyo. Pero igualmente felices, porque los chicos tuvieros su fin de semana afuera y el departamento está cada vez más lindo.

Buena semana para todos.

Paula

Como María Leal

Los que son un tanto viejos como yo se acordarán de aquél programa de TV que conducía María Leal: “Hasta las manos”. Así me siento hoy.

Fin de semana trabajando un poco en una propuesta (muy interesante por cierto) que tenemos que presentar hoy, por lo que el resto del día estaremos trabajando en eso.

Mudanza en puerta con fecha definitiva: sábado 27 (o sea, este sábado!).

Embalaje coordinado para Jueves y Viernes.

Miércoles feriado y cumpleañero: Sofi cumple 3 años! Y todavía no pude ir a comprar su regalo! Ya lo tengo visto y elegido, pero aún no pude efectivizar la compra.

Mañana martes es el festejo en el Jardín. Programa de hoy? Preparar la torta y demás menesteres para llevar mañana.

A esto se suman trámites varios relacionados con el depto nuevo, pintores, pulidores, plastificadores, electricistas, una canilla que pierde, una amiga que está al parir y probablemente vaya a visitar al Sanatorio, otra amiga que cumple años hoy y probablemente festeje en algún momento de la semana, Benja que está terriblemente molesto (creo que finalmente están por aparecer sus primeros dientes), empleada nueva en casa…en fin, no sigo porque no quiero atosigarlos.

Es sólo un pequeño justificativo o excusa de mi posible desaparición de la blogósfera durante los próximos días.

Que tengan una linda semana (o más tranquila que la mía al menos!). Y pongámosle mucha onda que al menos son 4 días!!!

Paula