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Bien, vamos bien!

Por ahora, todo marcha.

La chica que empezó en casa es tranquila, un amor con los chicos y cuidadosa con la casa y con mis espacios. Por ahora, nos llevamos requete bien.

Como no está en contacto con chicos habitualmente, hay un montón de cosas que está aprendiendo, así que eso es sólo cuestión de paciencia  y de conocernos mutuamente para que termine de fluir.

Por otro lado, estamos entrando en confianza. Ayer desayunamos juntas y me contó cosas de su flia y de su vida. Y obvio, yo le conté cosas mías también.

Ojalá nos hagamos más compinches. Por el momento estoy plagada de reunión y eventos varios donde no puedo llevar a los chicos pero todavía no me animo a dejárselos. La casa sí, obvio. Ya la dejo sola tranquila, no me preocupa. Pero dejar a los chicos es diferente. Como les dije, no es que piense cosas raras, es que me parece que todavía no está lo suficientemente canchera como para cuidarlos si ocurre algún inconveniente. O si no ocurre tampoco. Simplemente no está acostumbradad a tratar con chiquitos.

En fin. Nada que el tiempo no arregle.

Bien, vamos bien. Por el momento, vamos bien.

V.

Simplemente “la verdad”

En estos tiempos en que la vida y la cabeza de la mujer tiene a estar dividida entre su rol de mamá y su rol profesional, hay ciertas cosas que “quedan mal”. Aunque piense fuertemente qué incorrecto es esto, lo cierto es que priorizar a los hijos en el ámbito laboral no está bien visto.

En fin.

Por estos días, me estoy dedicando a retomar todo el listado de tareas pendientes que Pau me dejó ya que se fue de vacaciones, mi mamá está de vacaciones, mi suegra está complicada con temas familiares y no tengo a nadie que me ayude en casa. Nuevamente estoy en bolas para ciertas cosas.

Después de pensar y pensar qué era lo más “profesional” para decir ante el pedido de una reunión a la cual me iba a ser imposible asistir, opté por decir simplemente “la verdad”: a vos no te voy a mentir, estoy sin ayuda para cuidar a los chicos y salir de casa sin ellos me resulta muy complicado, ¿podemos arreglar todo por teléfono?… la respuesta fue afirmativa y desde ya, comprensiva 100%.

Ahora me encuentro trabajando y usando las tecnologías infocomunicacionales que para eso están y de paso aprovecho sus ventajas. Ir con la verdad, siempre suma. No lo duden. Y otra vez me planteo cuánto de real tiene esto de oponer la maternidad con el “ser profesional”. Cada vez más, creo que son actividades que el tiempo, la paciencia y la costumbre, las hacen más complementarias.

Sólo es cuestión de encontrarle la vuelta.

V.

Volver al cassette

Pasaron las fiestas y como todavía no nos vamos de vacaciones, hay que volver a ponerse el cassette.

Como Pau, empecé la semana con adaptación en la colonia. Hoy también tuve pero mañana creo que todo volverá a la normalidad.

Qué difícil es arrancar de nuevo. Con tanto calor y tan pocas pilas. La cabeza la tengo puesta en las vacaciones pero como falta un mes entero para Febrero, prefiero ir ajustando clavijas y aunque sea ponerme a tono respondiendo mails “del año pasado” que estaban intactos en mi bandeja de entrada.

Así como en otras épocas estoy enchufada a 220, ahora estoy con una lentitud de tortuga espantosa. Pero todo pasa.

Me pongo el cassette del año nuevo y arrancamos, sí?

Dénme un día y estoy a punto para retomar la rutina.

V.

Home made Colonia

Como les comentaba en posts anteriores, anoté a los chicos para la colonia de vacaciones, durante Enero y primera quincena de Febrero. Por lo que tengo resuelto mi tiempo de laburo durante todas las vacaciones, salvo estos días que quedan hasta fin de año.

Sofi terminó las clases el miércoles pasado y Benja las termina este jueves. Todavía no llegué al caos mayor, porque el hecho de que Benja siga yendo al jardín esta semana me libera un poco, bastante! De todas maneras, por más que Sofi sea tranquila e independiente y no demande demasiada atención, tenerla en casa implica menos productividad para mí, y ni hablar si surge alguna reunión, que por suerte en estos días son escasas.

Hablando de este tema con Vani, resolvimos hacer una “Colonia casera”, y juntarnos en algún lugar estilo McDonalds con pelotero para dejar a los chicos jugando un rato mientras nosotras trabajamos un poco. Lo mismo podría ser alternando nuestras casas, y así cumplir con dos metas: 1) Que los chicos no se aburran y salgan un poco, y 2) Poder trabajar un poco más de lo que haríamos teniéndolos cada una en su casa aburridos.

¿Qué les parece? Los halagos a Vani que fue la de la idea por favor…

Paula

El pulpo Paul

Ayer tenía que resolver un tema laboral mandando un mail. Y Feli recién había vuelto del jardín. Y Cata lloraba porque no se podía dormir.

La puse a Cata en el cochecito y la empecé a hamacar con la pierna. Feli se me sentó al lado con sus revistas para colorear y me pedía que le abriera un marcador.

En ese momento, respondí el mail porque no quería que me quedara pendiente.

¿Y vos te preguntás por qué estás cansada? me decía Blanca, mi “mano derecha” en casa.

¿No viste que sos un pulpo?

Ojalá la tuviera tan clara como los pulpos, Blanqui. Acordate de Paul, el del mundial.

Sí, me dijo (con su tono sabio de siempre). ¿Sabés qué es de la vida de Paul?

No, le respondí.

Se murió.

Así que empezá a repartirte porque no te van a dar las manos si seguís así cuando Cata sea más grande.

Y me quedé pensando en varias cosas.

¿Cómo es “repartirme”?

¿Cuánto puedo dejar llorar a Cata sin que le haga mal?

¿Cómo puedo hacer para que Feli juegue más tiempo solito?

¿Cómo me llevaré con el tiempo libre de Feli en sus vacaciones?

¿Cuándo se murió Paul? ¡Recién me entero!

V.

Una buena noticia

Ayer salí de casa maquinando mi cabeza con cuestiones del jardín de Felipe. Cuestiones que me están ocupando mucho la cabeza.

Dejé a los niños con mi marido que los lunes llega más temprano, y me fui a una reunión en la institución donde doy algunos cursos. Todo el camino de ida, pensaba y pensaba sobre este tema del jardín. Llegué allí y para mi sorpresa, me encontré recibiendo una propuesta de trabajo más que interesante.

Y de repente cambié el chip.

Me olvidé por completo del jardín, de la caca que no hace Cata que me tiene bastante preocupada y de los arreglos para las vacaciones de verano.

Y me encontré tirando ideas para un proyecto que me resultó sumamente interesante.

La vuelta a casa fue pensar en eso y en cómo podría estructurar todo mi trabajo pendiente. Impresionante me resultó darme cuenta de cómo te libera el cambiar de aire, el pensar en otra cosa, el abrir tu cabeza al mundo.

Llegué a casa con mucha energía y ganas de seguir pensando.

Ahí mi marido me dijo que había estado todo ok y la gorda había hecho caca finalmente, tema que me tiene muy preocupada  ya tuvimos que hacer algunos análisis para descartar infecciones y demás.

No saben qué alegría sentí al recibir esa noticia. Volví a ponerme el chip de “Vanina Mamá” y creo que fue la mejor noticia que pude recibir para finalizar el día.

Qué loco esto, pensé después. Pensar que todo se resolvió en un “sacar y poner el chip”.

V.

Volver al ruedo

Gente, hoy lunes comienza una nueva semana, un nuevo mes y una nueva etapa.

De a poco, voy a ir reincórporandome a mis actividades laborales. La gorda ya cumplió un mes y aunque para algunas cosas sigo en pleno caos, creo que puedo ir empezando a tener algunas responsabilidades sin problemas.

Claro que como mi licencia no es la tradicional porque con Pau nos organizamos distinto a “las empresas”, mi vuelta tampoco lo es. Y eso me encanta. Porque no paso de estar en casa a trabajar 20 horas por día. Será gradual y a través de la compu. Las reuniones las dejo para más adelante. Lo mismo con el despegue con Catalina. No quiero ni necesito dejarla mucho tiempo. Lo hago sólo si los tiempos me coinciden “entre teta y teta”. Cuando sea más grande, sí podré dejarla algo más y darle su mamadera. Pero por ahora, seguimos así… como desde el primer día. Ella viviendo a través de mí y de lo que mi cuerpo produce. Sueno un poco omnipotente y otro poco a vaca lechera, pero esas dos sensaciones me acompañan continuamente. Y me hacen sentir muy bien.

Y es gracias a esas sensaciones que tengo, que me siento con muchas ganas de volver al ruedo. De a poquito. Respetando mis tiempos y los de la gorda. Como ahora, que tengo que dejarlos porque ciertos quejiditos me dicen que está famélica.

¡Excelente semana para todos!

V.

¿Poqué mamá?

Felipe dice: ¿eto? tocal mamá??? (entiéndase: ¿puedo tocar esto mamá?)

Yo: no gordo, mejor no, es la libreta de trabajo de mamá.

F: ¿Poqué?

Yo: Porque mamá escribe lo que tiene que hacer y después lo hace.

F: ¿Poqué?

Yo: Porque así me ordeno: escribo todo y cuando lo voy haciendo, lo voy tachando, ¿ves? (le muestro una cantidad infinita de listas tachadas).

F: ¿Poqué?

Yo: Porque me gusta tener todo tildado al final del día.

F: Ah…¿poqué?

Yo: Porque soy una neurótica obsesiva mi amor.

F: Ti.

Fin del cuestionario.

V.

Ser antisocial

Esta semana me encontró particularmente llena de eventos y programas de todo tipo. Por un lado, aquellos agendados alegremente por mí, de los cuales no me quejo, en absoluto. Y entre ellos, está el “Baby Shower” de Vani, que festejamos este jueves en casa, del cual tendrán novedades seguramente en algún otro post.

Por otra parte, están los eventos familiares típicos, de los cuales no se puede prescindir. No estoy diciendo que no quiera tenerlos, al contrario. Si hay alguien familiero en este mundo, esa soy yo. Me encanta la familia y adoro la vida familiar. Sólo que a veces se da todo junto, sin que uno lo planifique.

Finalmente, están los eventos…cómo llamarlos? No tengo una definición. Pero podría llamarlos algo así como “eventos infantiles”. Sí, porque mis peques son tan peques aún, que todos SUS eventos, pasan a ser MIS eventos por propiedad transitiva.

Yendo a la práctica, una compañerita del colegio invitó a Sofi (y a 3 amigas más) a almorzar y jugar mañana a su casa. Por ende, vamos también las 3 mamás (a almorzar y charlar, no creo que nos pongan a jugar, o sí?)

De ahí, tengo que salir casi corriendo porque Sofi tiene un cumple de otra amiguita a las 4:30, y como todavía no se quedan solas (Sofi en realidad sí se queda!), van también todas las mamás.

El jueves, Sofi tiene otro cumple, de una amiguita de su Jardín anterior, al que obviamente (por propiedad transitiva nuevamente!) estoy invitada. A éste sí que no voy a ir, porque me coincide con el shower de Vani, así que la niña tendrá que quedarse con sus amistades sin buscar de reojo la mirada de mamá.

La verdad que Sofi es super sociable, y no tiene ningún drama (nunca lo tuvo) en quedarse sola en la casa de una amiga o en un cumpleaños. Pero yo suelo ir a estos programas, porque forman parte de otra cosa: de entablar relación con las mamás de las amigas de mi hija, de compartir experiencias, de conocer las casas de las amigas a las que mi hija probablemente vuelva a ir más de una vez, conocer a sus padres, el entorno familiar en el que se mueven, etc. Digamos que la cosa es mucho más profunda, y por eso no me gusta dejar de participar en este tipo de cuestiones.

Sólo que cuando uno intenta llevar un negocio adelante, sumado a reuniones y llamados, sumado a una suplencia por unos meses, sumado al trabajo general de la casa, sumado a cuidar y educar dos peques y sus quehaceres diarios, sumado a la vida social de ellos y de uno, sumado a tener ciertos momentos para compartir en pareja, sumado a…”

¿Hiciste la cuenta? Es simple. El tiempo no alcanza. Necesito convertirme en un ser antisocial. Urgente.

Paula

Cuando la tecnología dice NO

Soy de esas personas que creen verdaderamente que los aparatos tecnológicos tienen vida propia. Y que a veces están de mal humor y no quieren funcionar. No me contradigan porque esta teoría me cabe como anillo al dedo.

Hace una semana aproximadamente que no puedo entran al blog desde la pc de casa. Haciendo malabares para postear, termino mandando la info a Pau y ella la sube, por eso estoy trabada respondiendo comentarios… lo hago cuando quiero, cuando el humor tecnológico me lo permite.

El martes a la tarde, parece que la lluvia la puso de buen humor y me permitió acceder. Claro que fue por poco tiempo, porque en seguida, me bloqueó el acceso a mi casilla de hotmail… acceso que unas horas más tarde, volví a recuperar.

Opté por la notebook. Persiguiendo la teoría del humor tecnológico y con un montón de pendientes laborales, me vine a mi barcito preferido, a terminar lo que debo entregar mientras tomo un riquísimo café con leche.

En sí, tiene lógica lo que hice, el punto es, que un nuevo inconveniente, me hizo ampliar mi teoría del humor tecnológico. Me acabo de sentar en la mesa más luminosa, acabo de desplegar todo mi arsenal laboral (léase notebook, cuadernito, birome y celu) y la notebook no se conecta. No hay caso. Termino preguntándole a Gustavo, mi mozo amigo, qué pasa con la conexión. Es jueves y ya, tengo que mandar a México un artículo que están esperando. Si Gustavo no me salva, estoy en el horno oficialmente. O tengo que seguir de rotation por otros barcitos con wi fi disponible.

“Parece que no reconoce la IP”. Me dice Gustavo. “Ok (le digo) y cómo hago?” “Pará, por ahí te lo puedo resolver”. Gustavo mira, busca, entra en rincones inexplorados por mí en la notebook y de repente, salta un cartelote enoooorme de dimensiones desproporcionadas: IP DESCONOCIDO, RECONFIGURAR.

WHATTTTTTTTTTTT????

Mi cabeza sólo piensa en México, México, México. Y no en sus playas preciosas precisamente. Pensé en el blog y en todos los vericuetos hotmaileanos que me esperan en la pc de casa y en los pendientes que continuarían en ese estado hasta que un milagro tecnológico le cambiara el humor a mi amiga la notebook.

En medio de semenjante cartel titilando, una fuerza superior me llevó a volver a clickear el “conectar” del wi fi. No me pregunten por qué. Cuestión que allí, como por arte de magia, me conecté, con IP CONOCIDA o DESCONOCIDA (quizás la IP y la conexión wi fi ya se presentaron oficialmente y están conversando de lo más contentas), y en ese momento, el humor de mi ordenador portátil cambió y empezó a navegar feliz, como si fuera un domingo soleado y estuviéramos atravesando las marroncitas aguas del Tigre.

Ni Gustavo ni yo tenemos una respuesta lógica para contestar qué pasó. Lo que sí puedo afirmarles son dos cosas: 1) me impresiona lo que al día de hoy dependemos de la tecnología para nuestro día a día y cómo nos vemos perjudicados si de repente decide decirte que NO, HOY ESTOY DE PARO y 2) que no estoy en condiciones de que me refuten mi teoría del humor tecnológico: CUANDO LOS APARATOS Y SISTEMAS NO QUIEREN FUNCIONAR, NO LO HACEN Y PUNTO. NO ME VENGAN CON EXPLICACIONES LÓGICAS.

Esa es mi teoría. Para muestra, basta un botón (un botón que funcione cuando quiere, je).

V.