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El reino del revés

“Me dijeron que en el reino del revés,

María Elena ayer se fue.

Que fue toda una creativa y que esta vez

llora el cielo y mi niñez.

Vamos a ver como es el reino del revés.

Vamos a ver como es el reino del revés.

Me dijeron que en el reino del revés,

a cantar sola se fue,

pero que la vio un ángel y después,

a componer se fue otra vez.

Vamos a ver como es el reino del revés.

Me dijeron que en el reino del revés,

los chiquitos de 3 años seguirán

preguntando por Usted”.

Héchele un vistazo a nuestra vida María Elena, y verá cómo nuestros hijos siguen cantando Manuelita como si la hubiera escrito ayer. Cuánto talento María Elena.  Y cuánta vigencia. Gracias por tanta lucidez y por permitir “prestarle” cachitos de mi infancia a mis hijos en cada acorde de todas y cada una de sus canciones.

V.

El pulpo Paul

Ayer tenía que resolver un tema laboral mandando un mail. Y Feli recién había vuelto del jardín. Y Cata lloraba porque no se podía dormir.

La puse a Cata en el cochecito y la empecé a hamacar con la pierna. Feli se me sentó al lado con sus revistas para colorear y me pedía que le abriera un marcador.

En ese momento, respondí el mail porque no quería que me quedara pendiente.

¿Y vos te preguntás por qué estás cansada? me decía Blanca, mi “mano derecha” en casa.

¿No viste que sos un pulpo?

Ojalá la tuviera tan clara como los pulpos, Blanqui. Acordate de Paul, el del mundial.

Sí, me dijo (con su tono sabio de siempre). ¿Sabés qué es de la vida de Paul?

No, le respondí.

Se murió.

Así que empezá a repartirte porque no te van a dar las manos si seguís así cuando Cata sea más grande.

Y me quedé pensando en varias cosas.

¿Cómo es “repartirme”?

¿Cuánto puedo dejar llorar a Cata sin que le haga mal?

¿Cómo puedo hacer para que Feli juegue más tiempo solito?

¿Cómo me llevaré con el tiempo libre de Feli en sus vacaciones?

¿Cuándo se murió Paul? ¡Recién me entero!

V.

Programa chino

Así de la nada, me llamaron para dictar un seminario todo el día lunes.

Me encanta dar clases y en particular el tema de este módulo. El problema es que no puedo ausentarme tanto tiempo y más al estar amamantando. Fiel a mi costumbre, pedí perdón un millón de veces pero tuve que decir que no.

Al rato vuelven a llamarme con otra propuesta partida en dos módulos de 2 horas y media el mismo lunes, pero como para vaya y vuelva a casa.

Qué se yo. Dije que sí. Un chino total, pero dije que sí. Sin estar totalmente convencida acepté, espero que el lunes todo fluya.

Y el martes, les contaré cómo me fue.

¡Deseénme suerte!

V.

Una buena noticia

Ayer salí de casa maquinando mi cabeza con cuestiones del jardín de Felipe. Cuestiones que me están ocupando mucho la cabeza.

Dejé a los niños con mi marido que los lunes llega más temprano, y me fui a una reunión en la institución donde doy algunos cursos. Todo el camino de ida, pensaba y pensaba sobre este tema del jardín. Llegué allí y para mi sorpresa, me encontré recibiendo una propuesta de trabajo más que interesante.

Y de repente cambié el chip.

Me olvidé por completo del jardín, de la caca que no hace Cata que me tiene bastante preocupada y de los arreglos para las vacaciones de verano.

Y me encontré tirando ideas para un proyecto que me resultó sumamente interesante.

La vuelta a casa fue pensar en eso y en cómo podría estructurar todo mi trabajo pendiente. Impresionante me resultó darme cuenta de cómo te libera el cambiar de aire, el pensar en otra cosa, el abrir tu cabeza al mundo.

Llegué a casa con mucha energía y ganas de seguir pensando.

Ahí mi marido me dijo que había estado todo ok y la gorda había hecho caca finalmente, tema que me tiene muy preocupada  ya tuvimos que hacer algunos análisis para descartar infecciones y demás.

No saben qué alegría sentí al recibir esa noticia. Volví a ponerme el chip de “Vanina Mamá” y creo que fue la mejor noticia que pude recibir para finalizar el día.

Qué loco esto, pensé después. Pensar que todo se resolvió en un “sacar y poner el chip”.

V.

Combinaciones que no combinan

Jueves 1.30 pm. En pleno microcentro porteño debía dejar una factura por unas cursos virtuales que dí durante todo el embarazo y este primer mes post parto. Créanme que tan en otra estaba que no recordaba exactamente cuánto debía facturar, pero no me quiero ir por las ramas.

Dejé a Felipe con su abuela y yo me fui con Cata que como saben, no es muy fan del cochecito. Sólo upa upa upa y upa… o wawita en su defecto que es más o menos lo mismo. Así que previendo esto, puse la wawita en la parte de abajo del cochecito por si le agarraba un berrinche ensordecedor en pleno obelisco.

Efectivamente, mientras estaba reunida, empezó a lloriquear. A upa se calmaba, en el cochecito lloraba. Así estuvo todo el rato.

Cuando volvíamos para casa, no hizo ni una cuadra que empezó a los gritos pelados, se puso recontra colorada y yo casi que también porque la estaba empezando a pasar muy mal.

Corté por lo sano. Agarré la wawita y volví hasta casa con la beba colgada y empujando un cochecito vacío.

La gente por la calle me preguntaba: ¿qué beba tan chiquita y ya tiene un hermanito?

Mi respuesta (indignada): NO!!! Es la única beba en el universo entero que no se duerme cuando pasea en cochecito.

Y ponía más velocidad en el cochecito como para alejarme rápido de ese comentario tan atinado que se repitió varias veces al cabo de todo el trayecto.

Llegué a casa agotada. Muerta de sed, de calor y con la gorda recontra dormida.

Claro, el cochecito y Cata parecen combinaciones que no combinan. Cata y la wawita sí. El tema es que mi espalda necesita una sesión diaria de masajes después de tanto upa. Y desde luego, no la tengo. ¿Alguien me facilita un free pass para un spa por favor? Gracias.

V.

Recuperando espacios

Ya les conté cuánto me gusta ir a mi barcito preferido, sentarme en un lugar muy luminoso, pedirme un rico café con leche y trabajar desde allí. Claramente es algo que no estoy pudiendo hacer pero que me encantaría hacerlo por un ratito.

Ayer, mi obstetra me dio formalmente el alta. Me dijo que estoy perfecta y me dio el “apto físico” para volver a hacer natación. Eso me disparó la necesidad de tener nuevamente algunos espacios propios que no se superpongan con la lactancia que me tiene algo condicionada teniendo que estar presente cada 3 horas a más tardar.

La cuestión es, que con madre/suegra/marido y alguna amiga medio crazy que se ofreció también, voy a empezar a tener estos espacios para mí nuevamente.

Lo del barcito se soluciona fácil: lo tengo abajo de casa y puedo aprovechar una siesta de la gorda con alguien de confianza para ir y no demorar más de una hora. Lo de natación es más complejo porque implica al menos una hora y media si hago todo cual Meteoro y tengo que coordinar la teta con el sueño y con la vuelta del trabajo de mi marido. Es difícil pero no imposible.

Con estas dos cosas está más que bien para ir empezando.  Y para recuperar mis espacios… y mantener el buen humor (que es clave en tiempos de no dormir y de peques dejando el pañal). No es poca cosa, ¿no creen?

V.

Un par de brazos a la derecha, por favor.

Mi pequeña bolita de un mes no me larga. No sólo a mí. No larga a nadie.

No hay moisés, ni cochecito, ni huevito, ni mantita de gimnasio que valga.

Ella sólo quiere estar a upa de día y de noche. Todo lo hago con ella colgada cual matambre porque le gusta estar en vertical con su pancita sobre mi hombro o bien, hecha bolita panza con panza.

Cualquiera de las dos posturas es un tanto incómoda para usar la compu, hacer la cama, hablar por teléfono, atender a su hermano, dormir… en fin…

Necesitaría nuevamente mis brazos. Si pudiera volver a contar con estos dos miembros superiores que la naturaleza tan sabiamente puso sobre mi cuerpo, sería ideal.

Hija mía, los tenés vos, por favor, dámelos de vuelta que me estoy contracturando.

Gracias.

V.

Uno propone y ellos disponen…

Empecé la semana contando que retomaba mis espacios de trabajo, al menos, algunos de ellos. Los más tranquis, los más simples.

Eso hice. A medias.

Cata cumplió un mes y según me dijeron, es el momento donde empiezan a activarse un poco más y aparecen algunos cólicos. Y claro que se activó, y claro que afloraron los cólicos.

Cuestión, que pude hacer poco de lo que me había propuesto. Quizás en otro momento me hubiera frustrado mucho por esta necesidad que tengo de “cumplir con mis check lists diarias”, pero ahora no me preocupó tanto. Quizás siendo mi segunda bebé, entendí finalmente que uno propone y ellos disponen.

Hoy me propongo avanzar con algunas cosas laborales. Veré si el día se convierte en productivo o no laboralmente hablando. Igualmente hoy es viernes y todo se tiñe de otro color.  Aunque cansados, intentaremos ver amigos, estar con la familia y si tenemos suerte, ver una peli completa.

El resto, será lo que ellos dispongan.

Y bienvenido el fin de semana.

V.

Bolita a cuestas

mamá mujerMi hija de 26 días sólo quiere estar a upa. Y a mí me encanta eso. No paro de mirarla ni de sostenerla. El tema es que contestar mails o escribir cualquier cosa, se me complica. Mucho.

Ahora la tengo encima, tan chiquita que es como tener a una bolita y tipeo con unoc cuantos dedos… como si recién empezara a escribir.

Pero no me quejo, me encanta tener a mi bolita a cuestas. Sólo que tardo años para escribir. Y no me pidan signos de exclamación, no me da la apertura de los dedos para ponerlos.

V.

Qué pasa si…

… te estás convirtiendo en el vivo retrato del post parto?

… en el medio de tu mundo de provechitos y mini pañales te ofrecen un proyecto laboral interesante a sólo 20 días de haber parido?

…tu cabeza sólo quiere planificar vacaciones y te preguntan por el bautismo y la organización de las fiestas de fin de año?

… te sentís con culpa por todo lo que dejás de hacer con tu primer hijo por tener que atender al segundo?

… de repente te das cuenta de que el día terminó, no sabés bien qué hiciste, pero ya pasó, querés ver algo de tele para despejarte  y te dormís a los 15 minutos?

… te das cuenta de que tu hijo mayor ya está necesitando otras cosas, otras actividades, otra estimulación y vos sólo le estás ofreciendo pelis copadas y visitas a su abuela/primos porque necesitás liberarte un poco para atender a la chiquitina?

… todos, absolutamente todos tus momentos de sueño son interrumpidos por el mayor o por la menor de las pequeñas criaturas? cómo se maneja no sólo el cansancio sino el humor?

… te sentís una vaca lechera con una urgencia imperiosa de visitar alguna peluquería amiga?

… tenés la basura llena de pañales en medio de un paro general de los recolectores de basura?

Si alguien tiene respuesta para alguna de todas estas preguntas, se lo agradeceré hasta el infinito.

Disfruten del día que no puede ser más lindo.

V.