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Volver al cassette

Pasaron las fiestas y como todavía no nos vamos de vacaciones, hay que volver a ponerse el cassette.

Como Pau, empecé la semana con adaptación en la colonia. Hoy también tuve pero mañana creo que todo volverá a la normalidad.

Qué difícil es arrancar de nuevo. Con tanto calor y tan pocas pilas. La cabeza la tengo puesta en las vacaciones pero como falta un mes entero para Febrero, prefiero ir ajustando clavijas y aunque sea ponerme a tono respondiendo mails “del año pasado” que estaban intactos en mi bandeja de entrada.

Así como en otras épocas estoy enchufada a 220, ahora estoy con una lentitud de tortuga espantosa. Pero todo pasa.

Me pongo el cassette del año nuevo y arrancamos, sí?

Dénme un día y estoy a punto para retomar la rutina.

V.

Y siguen las buenas noticias!

Esta vez, en el plano laboral.

Veníamos algo preocupadas con Vani porque algunos proyectos se fueron estancando por cuestiones ajenas a nuestro negocio, y dispuestas a buscar la forma de resolver estas cuestiones y planificar nuestro 2011, cosa que haremos en breve en nuestra reunión interna de evaluación del año y proyección del siguiente.

De a poquito en estos días, fueron surgiendo pequeñas cositas, oportunidades de desarrollo de nuevos negocios, proyectos estancados que empezaron a reactivarse…

…así que felices. Cerramos el año con moño. De hecho, cumplimos casi totalmente con los objetivos que nos habíamos planteado para el 2010 (digo “casi” porque siempre faltan 5 para el peso, no? ja!)

En fin, ahora sólo resta planificar un desafiante 2011 lleno de oportunidades y crecimiento! (estoy optimista hoy, se nota?)

Paula

Lo que se viene…

Monitoreo final. Todo ok. La gorda se movió a full e incluso tuve un par de contracciones, así que les hice todo el show en vivo. Pero esta vez no quisieron dejarme… me dejaron libre sin inconvenientes.

El doc no me notó dilatación aunque sí el cuello del útero muy flojito. Me pidió que volviera a verlo el jueves. Y eso haré. La fecha es el viernes y en teoría me encantaría respetarla, pero si el viernes no hay novedades, veremos qué hacemos.

El punto es que ayer tuve una “reunión de cierre” con Pau… que no era “de cierre” sólo que para mí era importante resolver un par de cuestiones (o ver al menos cómo intentamos resolverlas) antes de parir para quedarme tranquila.

El sábado estuve con contracciones fuertes y pensé que nacía, pero en el fondo sentía que tenía que esperar un poco más, quizás a ver resuelto este tema.

Y aunque les parezca mentira, después de esa reunión, me empecé a sentir “de licencia”… loco, no? porque tampoco sé a ciencia cierta en qué consistirá mi licencia, ya que por cuestiones mentales soy partidaria de no aislarme demasiado en la propia burbuja de la maternidad. Acostarme y mirar al techo esperando que nazca no me parece un programa muy tentador, y estar seis meses sin conectarme con el mundo laboral me da claustrofobia… por eso seguramente le iré encontrando un punto intermedio a medida que me organice con Cata… y con Felipe, y con ambos, y con ambos y el trabajo, y con ambos, el trabajo y mi marido… uff, ya entiendo por qué la licencia dura seis meses! ja!

Por suerte, el paso del tiempo, Felipe, Pau y la experiencia, me hicieron caer en que anticiparse en algunas cosas, no tiene mucho sentido. Y cuando se trata de experiencias tan intensas como estas, mucho menos. Por eso, ahora voy de a poquito. Primero que nazca. Todo un tema. Después, que conozca a Felipe. Un temón. Después volver a casa. Después organizarnos con el sueño y la lactancia y después… uff, no, mejor no pienso más, me estoy por volver a enroscar.

V.

Chau chau adiós…

Tanto Baby Shower, tanto festejo, tanto punto final a algunas actividades hasta que Cata me “comunique” que ya puedo ir volviendo a mi normalidad, me están haciendo caer en que a la panza (sí, esa enooorme que vieron abajo) tengo que decirle “chau chau adiós”.

Es loco, muy loco. Fundamentalmente porque entre Cata y Feli me dí cuenta de que con tan buenos embarazos que tengo, la paso bien y hay un punto, en el fondo (muy en el fondo) donde me gustaría tener la panza por un rato más.

Pero así son los tiempos de la naturaleza. En estos días (esta semana o la otra) vamos a conocer la carita de Cata y todavía no lo puedo creer. Por lo pronto, este finde nos dedicamos “a despedirnos” (momentáneamente, por supuesto) de la vida social, yendo a comer primero y al cine después, cosa que no haremos por un tiempo que (¡espero!) no sea tan largo. Eso el sábado a la noche. Y el domingo, fuimos a la tardecita a la casa de unos amigos, conversamos a lo loco y Feli pudo jugar largo y tendido con Joaqui (sólo unos meses más grande).

Con esto, pusimos punto final a los eventos sociales. Todo un símbolo, créanme.

Y esta semana, es mi “última” semana laboral entera… no es que la otra no quiera hacer nada, es que no tengo idea qué me depara el destino para aquellos días. Lo único que sé, es que si el viernes 1ero de Octubre Cata no nació, hay que sacarla, así que días más días menos, empezamos oficialmente el countdown.

El moisés ya está listo, el cuarto preparado, la ropita limpia y el bolso en condiciones. Sólo falta que llegue Cata. Pero tranqui hijita, no hay apuro.

V.

Yin&Yan

“Ante los cambios sustanciales que se dan en la vida de las mujeres, algunas se desesperan; otras, le damos vueltas y vueltas hasta transformarlos en una oportunidad”.

Esto lo leí en una web de mamás emprendedoras que me llamó mucho la atención, no tanto por la calidad de sus artículos, sino porque contaban experiencias de vida muy similares a lo que nos pasa con Pau cotidianamente.

Tener hijos no es un problema, no es una limitación ni es un palo en la rueda. Es una etapa maravillosa en la vida de las mujeres que deciden ser mamás, que hace que su parte profesional (en el caso de las mamás de tienen esa condición, desde luego) se resignifique, se adapte y ¿por qué no? se potencie.

Lo que seguro implica convertirte en mamá, es (como dice el entrecomillado) un cambio sustancial. Ante eso ¿cómo te parás para enfrentarlo? Soy una convencida de transformarlo en una oportunidad, en el sentido más amplio del término. No sólo quiero que ser mamá me permita aprender “de la maternidad” o que me ayude a “hacer negocios con o para mamás” porque ya estoy metida en el paño. Quiero que me ayude a flexibilizarme, a sacarme estructuras que no hacen más que limitarme, a entender (¡no saben el curso acelerado que estoy haciendo!) que uno propone y los niños disponen, a sacarme de la cabeza el modelo de oficina que tantos años de trabajo en relación de dependencia me han inculcado, a poner límites, y desde ya, a encontrar en estas personitas que trajimos al mundo, la oportunidad para convertirnos en mejores personas.

Ese es mi desafío desde que soy mamá. Porque soy otra persona desde que tengo a mis hijos, definitivamente. Y aunque poco sé de la filosofía oriental, entiendo que el yin&yan son un complemento, una dualidad entre partes aparentemente opuestas pero que están juntas en todas las cosas. Representan la “armonía” del equilibrio. Pequeña meta para alcanzar transitando el camino de la maternidad, ¿no?

Ese es mi trabajito diario. Aprender a equilibrar, buscar la armonía entre todas las partes del día a día. Y sentirme plena cuando lo consigo…

V.

Barajar y dar de nuevo

Si algo entendí después de mi corta experiencia de dos años y pico como mamá, es que lo recurrente en la crianza de los chicos, es el cambio continuo. Lo que te sirve hoy, mañana no. Porque crecen, maduran, necesitan otras cosas.

Es una obviedad y parece una pavada, pero cuando padecés de una necesidad profunda de controlarlo todo (me animaría a decir que Pau es igual) es fundamental poder sentirte organizada.

Nuestro gran “pro” como empresa es que si algo somos, es organizadas. Nuestra gran “contra” es que la otra cara de la súper organización detrás de las mamás pulpo que pretendemos ser, es una gran cuota de estructura y rigidez que nos termina limitando para pensar nuevas opciones.

Ayer tuvimos una reunión algo “reveladora” donde nos permitimos barajar y dar de nuevo con nuestro día a día laboral, los chicos y los cambios que se vienen de cara al 2011. En lo personal, Cata será mi gran desafío, Feli seguirá creciendo y eso espero que también le suceda a nuestro negocio.

Más allá de las conclusiones concretas a las que llegamos, lo que me queda clarísimo es que lo primero que tenemos que tener en cuenta para manejarnos como pretendemos (esto es, poder compatibilizar de una manera creativa nuestros roles de mamás, mujeres y profesionales) es que la FLEXIBILIDAD nos tiene que guiar en este camino.

Y que queremos seguir creciendo como profesionales, no “a pesar” de tener un rol completamente activo en la crianza de nuestros hijos, sino “gracias a” poder ubicarnos desde ese lugar.

Ya estamos jugadas y no podemos (ni queremos) dar marcha atrás en este camino de maternidad y de independencia profesional que elegimos hace unos años.

Como dice Drexler en su canción: “ya está en el aire girando mi moneda… y que sea, lo que sea”. Y todo será para mejor, no tengo dudas de ello.

V.

Época de cambios

Ufff… es un tema medio heavy para un lunes, pero es producto de pensarlo el fin de semana, de hablarlo en familia, con amigos, en fin, es producto de pensar que la vida avanza y uno se tiene que adaptar a esos cambios.

Parece que hay una línea de créditos a la que finalmente podríamos acceder con mi marido siendo los dos monotributistas.

Eso nos enfrenta a varias cuestiones de profundos cambios: 1) mudarnos, 2) endeudarnos a largo plazo y 3) ajustarnos mucho mucho mucho, lo que implica seguramente, reducir cantidad o destino de vacaciones, lo cual me preocupa bastante, no tanto por las vacaciones en sí, sino porque soy una convencida de la necesidad física, mental y espiritual, de cambiar de aire cada tanto para seguir adelante.

Todo este último tiempo, no paré de pensar lo piola que sería que nos pudieran adjudicar un crédito para mudarnos a algo más grande, sobre todo, con el nacimiento de Cata.

Y como siempre me pasa, cuando algo que deseo tiene chances de concretarse, me agarra un miedito que ni les cuento. Y con este tema no fue la excepción. Sé que todo tiene pros y contras. Hay que disfrutar de los pros y aprender a lidiar con las contras para poder disfrutar todo.

Pros: casa nueva, vida nueva y mucha más comodidad.

Contras: deuda a largo plazo y ajuste no tanto en el día a día, sino creo yo que en los grandes gastos, tales como vacaciones. Aia… no me gusta nada…

Ok, dejen que procese el tema. Estoy en eso.

Por lo pronto, sólo estamos en etapa de averiguaciones, pero es como dicen por ahí: “ojo con lo que deseas, porque lo puedes conseguir”.

Uy, qué miedito que me da.

V.

Nocturnidad

21.30 de ayer estaba lista para irme a dormir. Estos días me encuentran con muchas ganas de dormir la siesta durante el día para recuperar algo de sueño, pero es imposible.

Y sí, también es cierto que el bendito insomnio y la nocturnidad, hacen estragos con mi cansancio.

Entiendo que el embarazo es un momento complicado por dos motivos contradictorios que se dan juntos: 1) tenés mucho más sueño que de costumbre y 2) dormís mucho menos porque necesitás levantarte para hacer pis cada dos por tres y ya en el último trimestre, a esto se le suma que la panza te molesta y no encontrás la posición.

Ahora bien. Esta es la situación. Pero nada que represente una tragedia 100%. Lo que yo me pregunto es: ¿por qué ante el insomnio uno empieza a pensar y noparanoparanoparanoparanopara? ¿por qué tenemos tan a mano de noche todas nuestras preocupaciones? ¿y por qué éstas se convierten en una tragedia griega? ¿por qué acumulamos todo, sin filtrar, y en ese momento pensamos en el trabajo, en los hijos, en las obligaciones del otro día y encima nos terminamos preocupando porque la noche avanza y podríamos llegar a quedarnos dormidos por la mañana?

Y por último (y esta representa mi mayor preocupación por estos días) ¿por qué tengo insomnio en este momento en el que estoy muy cansada y lo único que pretendo es dormir por las noches? ¿por qué simplemente no duermo y listo?

¿Tan enroscada soy?

Puede que sí. Porque soy mujer. Soy mujer y enroscada. Tal como la nocturnidad.

V.

Una buena y una mala

Hoy tengo dos cosas para contarles. Una buena “clientezca” y una mala “sonajerezca”. Para no quedarnos con sabor amargo sobre el final del post, arranco con la mala.

Ayer fui al oftalmólogo con Sofi porque hace 2 meses le salió un orzuelo y estamos (médicos y yo) intentando curárselo. Probamos con calor, pomadas, ungüentos…y nada. El orzuelo sigue ahí. Palabras de ella: “Mamá, el ozuelo no se quiere ir”. Según me explicaron, la consistencia líquida se transformó en una dureza tipo quiste y hay que sacarlo. ¿Conclusión? Hay que operar. No me preocupa en sí la operación, porque es algo muy sencillo, muy rápido y casi sin post-operatorio. Sí me preocupa (y mucho) que siendo una chiquita de 3 años, hay que ponerle anestesia total. De sólo escribirlo se me eriza el cuerpo de los nervios. De todas maneras, estoy averiguando varios médicos cirujanos oftalmológicos pediátricos (alguien conoce a alguno para recomendarme???) y hacer alguna interconsulta antes de ir derecho al quirófano.

Vamos con la buena (así me olvido del otro tema!). Anoche me junté con amigos de un ex trabajo, de allá por el 2001. Es increíble cómo a veces las relaciones laborales que con el tiempo pasan a ser una cuasi-amistad (digo cuasi porque muchas veces dejás de verlos), siguen sosteniéndose como si nada a pesar del correr de los años. Eramos cinco. Poquitos. Pero suficientes. Cada uno contó sus historias. Sus posteriores trabajos. En qué andaba. Quién se había casado, quién no. Quién tenía hijos, quién no. Y así se fueron pasando las horas entre risas, recuerdos y anécdotas de oficina (no saben el material que podría aportar para nuestro amigo Santiago de Crónicas de Oficina, ja!). Ya para el final de la noche, quien había sido mi jefe en ese entonces (que actualmente vive en Mexico y ahora estaba de visita), me dijo que me pondría en contacto con su socio en Buenos Aires porque le interesaba mucho nuestro servicio para algunos de sus clientes.

Y así terminó mi día. Operación en puerta. Reunión de negocios en puerta. Una buena. Y una mala.

Besos! Paula

Home sweet home

Hola a todos! Tanto tiempo! Ante todo, ¡Muy feliz 2010 para todos y espero que hayan empezado el año con muc has energías!

Por mi parte, ando recién llegadita de las vacaciones, renovada mentalmente y agotada físicamente. Típico, no? Al menos en mi caso, algunas vacaciones suelen ser una especie de maratón para ver a familiares y amigos, armar programas y eventos, recorrer y por supuesto pasar algún tiempo en familia.

El resumen sería que lo pasamos genial. Que renovamos muchas energías. Que disfrutamos de nuestros hijos y de ellos en compañía de sus tíos y abuelos. Que vimos a muchos amigos que durante el año no habíamos podido ver. Que disfrutamos del sol y de la lluvia. De los programas y de los momentos en casa. De estar adentro y de la vida al aire libre. Solos y acompañados. La verdad que todo fue disfrute y buenos momentos.

Y ahora me siento renovada y con muchas energías para encarar todos los desafíos que el 2010 me proponga. O mejor dicho, todos los desafíos que pienso proponerme. Tanto en lo personal como en lo profesional.

Pila, pila, pila como diría el amigo Pity.

Paula