Ufff… es un tema medio heavy para un lunes, pero es producto de pensarlo el fin de semana, de hablarlo en familia, con amigos, en fin, es producto de pensar que la vida avanza y uno se tiene que adaptar a esos cambios.
Parece que hay una línea de créditos a la que finalmente podríamos acceder con mi marido siendo los dos monotributistas.
Eso nos enfrenta a varias cuestiones de profundos cambios: 1) mudarnos, 2) endeudarnos a largo plazo y 3) ajustarnos mucho mucho mucho, lo que implica seguramente, reducir cantidad o destino de vacaciones, lo cual me preocupa bastante, no tanto por las vacaciones en sí, sino porque soy una convencida de la necesidad física, mental y espiritual, de cambiar de aire cada tanto para seguir adelante.
Todo este último tiempo, no paré de pensar lo piola que sería que nos pudieran adjudicar un crédito para mudarnos a algo más grande, sobre todo, con el nacimiento de Cata.
Y como siempre me pasa, cuando algo que deseo tiene chances de concretarse, me agarra un miedito que ni les cuento. Y con este tema no fue la excepción. Sé que todo tiene pros y contras. Hay que disfrutar de los pros y aprender a lidiar con las contras para poder disfrutar todo.
Pros: casa nueva, vida nueva y mucha más comodidad.
Contras: deuda a largo plazo y ajuste no tanto en el día a día, sino creo yo que en los grandes gastos, tales como vacaciones. Aia… no me gusta nada…
Ok, dejen que procese el tema. Estoy en eso.
Por lo pronto, sólo estamos en etapa de averiguaciones, pero es como dicen por ahí: “ojo con lo que deseas, porque lo puedes conseguir”.
Uy, qué miedito que me da.
V.