VA-CA-CIO-NES
No es que quiera demostrar cuánto sé separar en sílabas.
Es que estoy un tanto obsesionada con el tema. Me corrijo: obsesionada no, NE CE SI TA DA. No sólo yo, toda la familia desde luego.
Tener un bebé es lo más maravilloso del mundo, pero es agotador. Además, la vida sigue. Y hay que estar a tono con todas las demandas.
Es cierto que al ser un viaje familiar no vamos particularmente a descansar. Pero cambiar de aire, ver el mar, estar en un lugar lindo, con la familia al 100%, eso ya descomprime. Además nos vamos con una familia amiga del jardín, así que Feli está súper ilusionado y nosotros también, por qué no decirlo. No para de preguntar “¿cuano (sin “d”) mamoz a da piashita mamá?” o de decir “¿noz vamoz de viaje mamá? Ya hizo su mochila con lo que no debe faltar: su Buzz Lightyear, Woody, dos cangrejos de plástico, un elefante, la regadera, algunas palas y baldes. Y yo, desde luego, me lo morfo.
Faltan unos días todavía. Mientras hay que seguir trabajando y atendiendo a los peques. Pero qué lindo es saber que en 15 días llegan esas vacaciones tan ansiadas.
No veo la hora de estar “en la piashita”.
V.
