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VA-CA-CIO-NES

No es que quiera demostrar cuánto sé separar en sílabas.

Es que estoy un tanto obsesionada con el tema. Me corrijo: obsesionada no, NE CE SI TA DA. No sólo yo, toda la familia desde luego.

Tener un bebé es lo más maravilloso del mundo, pero es agotador. Además, la vida sigue. Y hay que estar a tono con todas las demandas.

Es cierto que al ser un viaje familiar no vamos particularmente a descansar.  Pero cambiar de aire, ver el mar, estar en un lugar lindo, con la familia al 100%, eso ya descomprime. Además nos vamos con una familia amiga del jardín, así que Feli está súper ilusionado y nosotros también, por qué no decirlo. No para de preguntar “¿cuano (sin “d”) mamoz a da piashita mamá?” o de decir “¿noz vamoz de viaje mamá? Ya hizo su mochila con lo que no debe faltar: su Buzz Lightyear, Woody, dos cangrejos de plástico, un elefante, la regadera, algunas palas y baldes. Y yo, desde luego, me lo morfo.

Faltan unos días todavía. Mientras hay que seguir trabajando y atendiendo a los peques. Pero qué lindo es saber que en 15 días llegan esas vacaciones tan ansiadas.

No veo la hora de estar “en la piashita”.

V.

Se rompió la térmica

A ver… 40º de térmica marcan:

1) que el verano llegó para quedarse un buen rato

2) que se acercan las vacaciones

3) que los ventiladores y aires acondicionados no dan abasto

4) que no te da la cabeza para pensar mucho

5) que te cortan la luz cada media hora (y también el agua)

6) que envidiás profundamente a todos aquellos que tengan desde una mega piscina con palmeras caribeñas hasta una manguera, una pelopincho o una inflable.

7) que mi productividad laboral descendió a niveles inimaginables.

V.

Mi media naranja

Vengo a las corridas con mil temas. Pero desde ya, mi centro de preocupación son los chicos y el trabajo. Esta semana, a las corridas normales se le sumó un casamiento con su consecuente despedida de soltera y reuniones varias, lo cual me preocupa un poco porque no da para ir con los chicos, pero Cata es muy chiquita para dejarla con cualquiera.

Además, niñero para uno no es lo mismo que niñero para dos. Así que mi marido, está oficiando de padre soltero por unas cuantas noches esta semana.

Cuestión que el miércoles, entre todo el ajetreo, me llama mi marido diciéndome que una íntima amiga tiene entradas para el recital de Diego Torres.

Whattt???????’

Entradas? Recital? Diego Torres? Fila 4?????

Lo último que le faltaba a mi semana alocada y particularmente bizarra.

Con lo que me gusta Diego Torres.

Acordamos dejar a los niños con mi suegra y tener un ratito para divertirnos, un ratito así, salido de la nada y con un programa tan distinto.

Al rato, un nuevo llamado de mi marido, me bajó la ilusión de un ondazo. “No es hoy el recital, es mañana y mamá no los puede cuidar “.

“Uy, qué lástima, era un re lindo programa. Bueno… ya fue”.

El miércoles a la noche, cuando la salida estaba más que cancelada, mi marido, mi media naranja, mi bombón de melocotón, llamó a nuestra amiga y le dijo que yo iba.

EHHH??? What again!!!

“Andá vos, yo me quedo con los chicos”.

Eh, pero, eh, pero, eh pero (dudé, mucha culpa me agarró amigos)… bueno SIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!! (fin de la culpa).

Y fui. Y la pasamos tan lindo. Y qué gran artista que es este muchacho. Y qué linda noche.

Y qué gran compañero que tengo.

V.

El pulpo Paul

Ayer tenía que resolver un tema laboral mandando un mail. Y Feli recién había vuelto del jardín. Y Cata lloraba porque no se podía dormir.

La puse a Cata en el cochecito y la empecé a hamacar con la pierna. Feli se me sentó al lado con sus revistas para colorear y me pedía que le abriera un marcador.

En ese momento, respondí el mail porque no quería que me quedara pendiente.

¿Y vos te preguntás por qué estás cansada? me decía Blanca, mi “mano derecha” en casa.

¿No viste que sos un pulpo?

Ojalá la tuviera tan clara como los pulpos, Blanqui. Acordate de Paul, el del mundial.

Sí, me dijo (con su tono sabio de siempre). ¿Sabés qué es de la vida de Paul?

No, le respondí.

Se murió.

Así que empezá a repartirte porque no te van a dar las manos si seguís así cuando Cata sea más grande.

Y me quedé pensando en varias cosas.

¿Cómo es “repartirme”?

¿Cuánto puedo dejar llorar a Cata sin que le haga mal?

¿Cómo puedo hacer para que Feli juegue más tiempo solito?

¿Cómo me llevaré con el tiempo libre de Feli en sus vacaciones?

¿Cuándo se murió Paul? ¡Recién me entero!

V.

El tiempo

Cosas que hacer todo el tiempo. Eventos de fin de año. Responsabilidades que atender. Abuelas a las que acudir para cuidar a los niños. El tiempo que pasa y el reloj que hace tic-tac y me pone loca. Bah, no el tic-tac, ya no tengo relojes con tic-tac, pero sí esos numeritos digitales que pasan y te dicen que se te pasó la mañana y no resolviste la mitad de las cosas que tenías que resolver.

Mañana es feriado. Un paréntesis completamente necesario para mi cabeza, créanme.

V.

Programa chino

Así de la nada, me llamaron para dictar un seminario todo el día lunes.

Me encanta dar clases y en particular el tema de este módulo. El problema es que no puedo ausentarme tanto tiempo y más al estar amamantando. Fiel a mi costumbre, pedí perdón un millón de veces pero tuve que decir que no.

Al rato vuelven a llamarme con otra propuesta partida en dos módulos de 2 horas y media el mismo lunes, pero como para vaya y vuelva a casa.

Qué se yo. Dije que sí. Un chino total, pero dije que sí. Sin estar totalmente convencida acepté, espero que el lunes todo fluya.

Y el martes, les contaré cómo me fue.

¡Deseénme suerte!

V.

Una buena noticia

Ayer salí de casa maquinando mi cabeza con cuestiones del jardín de Felipe. Cuestiones que me están ocupando mucho la cabeza.

Dejé a los niños con mi marido que los lunes llega más temprano, y me fui a una reunión en la institución donde doy algunos cursos. Todo el camino de ida, pensaba y pensaba sobre este tema del jardín. Llegué allí y para mi sorpresa, me encontré recibiendo una propuesta de trabajo más que interesante.

Y de repente cambié el chip.

Me olvidé por completo del jardín, de la caca que no hace Cata que me tiene bastante preocupada y de los arreglos para las vacaciones de verano.

Y me encontré tirando ideas para un proyecto que me resultó sumamente interesante.

La vuelta a casa fue pensar en eso y en cómo podría estructurar todo mi trabajo pendiente. Impresionante me resultó darme cuenta de cómo te libera el cambiar de aire, el pensar en otra cosa, el abrir tu cabeza al mundo.

Llegué a casa con mucha energía y ganas de seguir pensando.

Ahí mi marido me dijo que había estado todo ok y la gorda había hecho caca finalmente, tema que me tiene muy preocupada  ya tuvimos que hacer algunos análisis para descartar infecciones y demás.

No saben qué alegría sentí al recibir esa noticia. Volví a ponerme el chip de “Vanina Mamá” y creo que fue la mejor noticia que pude recibir para finalizar el día.

Qué loco esto, pensé después. Pensar que todo se resolvió en un “sacar y poner el chip”.

V.

Uno propone y ellos disponen…

Empecé la semana contando que retomaba mis espacios de trabajo, al menos, algunos de ellos. Los más tranquis, los más simples.

Eso hice. A medias.

Cata cumplió un mes y según me dijeron, es el momento donde empiezan a activarse un poco más y aparecen algunos cólicos. Y claro que se activó, y claro que afloraron los cólicos.

Cuestión, que pude hacer poco de lo que me había propuesto. Quizás en otro momento me hubiera frustrado mucho por esta necesidad que tengo de “cumplir con mis check lists diarias”, pero ahora no me preocupó tanto. Quizás siendo mi segunda bebé, entendí finalmente que uno propone y ellos disponen.

Hoy me propongo avanzar con algunas cosas laborales. Veré si el día se convierte en productivo o no laboralmente hablando. Igualmente hoy es viernes y todo se tiñe de otro color.  Aunque cansados, intentaremos ver amigos, estar con la familia y si tenemos suerte, ver una peli completa.

El resto, será lo que ellos dispongan.

Y bienvenido el fin de semana.

V.

Volver al ruedo

Gente, hoy lunes comienza una nueva semana, un nuevo mes y una nueva etapa.

De a poco, voy a ir reincórporandome a mis actividades laborales. La gorda ya cumplió un mes y aunque para algunas cosas sigo en pleno caos, creo que puedo ir empezando a tener algunas responsabilidades sin problemas.

Claro que como mi licencia no es la tradicional porque con Pau nos organizamos distinto a “las empresas”, mi vuelta tampoco lo es. Y eso me encanta. Porque no paso de estar en casa a trabajar 20 horas por día. Será gradual y a través de la compu. Las reuniones las dejo para más adelante. Lo mismo con el despegue con Catalina. No quiero ni necesito dejarla mucho tiempo. Lo hago sólo si los tiempos me coinciden “entre teta y teta”. Cuando sea más grande, sí podré dejarla algo más y darle su mamadera. Pero por ahora, seguimos así… como desde el primer día. Ella viviendo a través de mí y de lo que mi cuerpo produce. Sueno un poco omnipotente y otro poco a vaca lechera, pero esas dos sensaciones me acompañan continuamente. Y me hacen sentir muy bien.

Y es gracias a esas sensaciones que tengo, que me siento con muchas ganas de volver al ruedo. De a poquito. Respetando mis tiempos y los de la gorda. Como ahora, que tengo que dejarlos porque ciertos quejiditos me dicen que está famélica.

¡Excelente semana para todos!

V.

Dilema

Últimamente me estoy conectando mucho con algunas personas que me generan sensaciones encontradas. Quizás tienen un nivel social más alto que yo y manejan otros valores, otra relación con el dinero y con el status de lo simbólico.

Hasta ahí, todo ¿bien?

El tema es que las vueltas de la vida hacen que cada vez más esté vinculada con este tipo de personajes. Me resisto a creer que tanta frivolidad es lo único que tienen para ofrecerme y por eso sigo intentando conocerlas en profundidad. Pero me cuesta. Su relación con el dinero, con la maternidad, con la educación de sus hijos, con el trabajo, con “la percha”, me están empezando a hacer ruido.

Como bien saben a través de este espacio, soy una laburante. Irme de vacaciones es EL programa del año y lo pensamos y averiguamos con mucho tiempo de anticipación para poder disfrutar de esos días como nos merecemos. No quiero quedar como indigente porque no lo soy, pero ¿no estaría bueno poder entender que existen otros mundos a parte de la propia burbuja? Eso es lo que me está empezando a molestar: no que tengan dinero, no que lleven una buena vida, pero sí que no acepten las diferencias, al otro distinto que también vale en un montón de aspectos.

Me cuesta entenderlos y me cuesta verme dentro de ese grupete. Obviamente nadie me ata a nada y si quiero me voy. Pero me resisto a tirar la toalla. No se puede ser tan frívolo y nada más. ¿Cuál es el límite? ¿Hasta dónde se tolera y se aceptan las diferencias? Ese es mi dilema. Y siendo mamá, no me puedo hacer la tonta con esto.

V.