Hola a todos! Gracias por todos los mensajes y comentarios que me acompañaron durante la mudanza.
Finalmente estoy de vuelta. Debería hacer un post especial contando las peripecias con los servicios de Cable e Internet, pero seguramente todos hayan pasado por experiencias similares alguna vez, así que no los voy a aburrir con eso.
Sí les voy a contar el día maratónico que tuve ayer, porque es digno de ser relatado.
Arrancamos llevando a Sofi al Jardín. Fuimos los cuatro (mi marido, Benja, Sofi y yo) porque era un día especial para Sofi: por primera vez en su vida, izaba la bandera. Con lo cual, teníamos que llegar temprano. Obviamente, no fue así, pero por suerte llegamos a tiempo. Mi marido se fue a estacionar con Benja y yo me bajé en la puerta del colegio con Sofi. Fuimos corriendo al patio y enseguida la maestra la vino a buscar y la llevó al lado de la bandera. Al ratito empezaron a cantar y Sofi miraba nerviosa y con cara de: “¿nadie me va a explicar lo que tengo que hacer?”. Hasta que se acercó una maestra, le mostró la soga, se la puso entre los dedos, y Sofi fue tirando despacito a medida que la bandera se acercaba al cielo. Para ese entonces ya la cara era de orgullo y de “qué importante que soy”. Lo malo de todo esto es que ni su papá ni Benja llegaron a tiempo para verla. Una lástima, pero por supuesto todo quedó registrado en fotos.
Superada la corrida de la bandera, seguimos viaje hasta casa nuevamente. Mi marido partió a su trabajo. Llegué a casa y Raquel (la chica nueva sobre la que les conté en posts anteriores) estaba esperándome afuera, porque durante los feriados habíamos cerrado la puerta con traba por dentro, y nos olvidamos de sacarla, por lo que no había podido entrar y hace más de media hora que esperaba en la puerta.
Entramos, lo acomodé a Benja con Raquel y enseguida partí a mi clase de Jazz! Sí, lo bueno del día! Empecé Jazz y estoy feliz. Ya había hecho antes de quedarme embarazada de Benja y después obviamente la panza me obligó a dejar, así que volví al ruedo!
A la vuelta, previa pasada por el super para darle algo de color a mi heladera cuasi-vacía, llego y me encuentro con el técnico del servicio de cable en la puerta de casa, quien supuestamente iba a pasar una hora más tarde (en realidad una semana antes y otros tantos cambios que hubo por el camino pero que les dije no me iba a detener en eso!), lo cual me complicó la existencia porque a los 15 minutos tenía que salir a buscar a Sofi y no quería dejar a este hombre solo con Raquel porque seguramente para cuando volviera el cable lo iba a tener instalado dentro del lavarropas! Digo esto porque cuando llegó, no sabía ni a qué venía.
Lo llamo a mi marido y le pregunto si se puede hacer una escapada a casa para supervisar al del cable mientras yo la buscaba a Sofi. Por suerte no es problema y accede.
Me rajo al colegio. Obviamente llego tarde. Volvemos a casa. Por suerte Benja ya había almorzado. Se va Raquel. Le doy de almorzar a Sofi. El del cable seguía trabajando en casa y mi marido seguía supervisando.
Como algo. La acuesto a Sofi a dormir su siesta. Se va el del cable. Se va mi marido. Tengo Internet! Empiezo a leer mails atrasados de varios días. Me encuentro con uno de un potencial cliente en Mexico para el cual estamos trabajando en una licitación. Me pide una call conference vía Skype para esa misma tarde a las 17.45hs. Obviamente accedo. No queda otra. La presentación de la licitación era al día siguiente (o sea, hoy!).
El resto de la tarde intento leer documentos, armar presupuestos, cotizar algunas cosas que faltaban, mientras Benjamín gatea por todos los rincones y no queda otra que perseguirlo y vigilarlo porque la casa todavía está demasiado peligrosa entre las cajas y otros objetos circundantes.
Se hacen las 4pm. Logro dormir a Benjamín. La gloria! Trabajo un rato con ambos niños durmiendo. ¿Para qué? Enseguida se despierta Sofía. Por suerte no es más que hacer una mamadera y ponerle una peli (dibujitos no hay porque todavía no tengo cable, les dije?) y con eso se entretiene el resto de la tarde.
Aprovecho entonces para hablar con Vani y definir algunos temas antes de hablar con Mexico. Se hace la hora de la conferencia, y obviamente, un minuto antes de que arranque, se despierta Benjamín. Por suerte finalmente tengo que hacerla vía chat porque nunca encontré mi micrófono! Lo cual en este caso fue positivo porque no hubiera podido hablar vía Skype con Benjamín gateando por el piso o Sofía pidiendo la mamadera.
Termina la conferencia (el chat), me piden algunos cambios en la presentación. Los hago de un pique porque después nos tenemos que ir todos al médico y no llegamos a tiempo.
Mando el mail. Ya son las 7 y pico. A las 19:45 es el turno. Llega mi marido y me da una mano cambiando a Benja mientras yo visto a Sofía. Salimos con el auto. Por supuesto, llegamos tarde! (esperaban otra cosa?).
A la vuelta, Benja ya está famélico y sin bañarse. Decido darle de comer y suspender el baño por un día (soy re prolija con el baño, jamás dejo de bañarlos pero esta ocasión lo ameritaba, no daba más!). Mientras mi marido prepara la comida para nosotros y Sofi. Comemos. Acuesto a Sofi (hubiera querido acostar a Benja también, pero es más complicado!!!).
Nos quedamos un rato con mi marido comentando algunas cosas que pasaron en el día. Le cuento mi maratón. Me cuenta la suya. Y también algunas cosas que estuvo viendo para el departamento (algunos muebles que nos faltan y demás). Vemos las fotos por Internet. Se me ocurre volver a chequear los mails. Otro mail de Mexico, con algunas consultas. Las respondo. Son las 12 de la noche. Fulminada, decido irme a dormir.
Y así terminó mi día. Y así arranco de nuevo. Nuevo hogar, nuevos proyectos, nuevas expectativas.
Paula
PD: Este es nuestro posteo nro. 100!!! Ojalá sean muchos más! Gracias a todos por estar!