Desvelo productivo
Sé que no aconsejan prender la compu ni la tele cuando estás desvelado, tampoco ninguna luz ni nada que tienda a “despabilarte aún más”. Cuestión que, amigos, heme aquí, a las 3 am del viernes, completamente despierta lidiando con este sueño que nunca llegó y con varios pendientes que me ocupan la cabeza.
Entonces, ¿qué decidí hacer? Cortar por lo sano y tener un desvelo productivo.
Me preocupaban varios temas que empezaban a agilizarse mandando mails, así que hace una hora que estoy bombardeando cibernéticamente a varios amigos.
Si bien la tranquilidad de la noche tiene la paz soñada, esa que anhelo profundamente para trabajar durante el día, las neuronas no me funcionan laboralmente. No puedo. No tengo el chip laboral prendido. Yo trabajo de día y particularmente de mañana. Para la tarde prefiero dejar reuniones o tareas que no requieran demasiada productividad creativa.
De hecho ahora no estoy trabajando… estoy definiendo un par de cosas para mi cumple (hace tiempo que no lo festejo y este año quería hacer algo: tengo mucha gente y poco espacio, estoy resolviendo qué hago).
Bueno, confieso que mientras escribía las líneas de arriba me dí cuenta de que hay un temita muy básico de trabajo que puedo resolver ahora, sin pensar demasiado, así ya mañana encaro el día lista para otro cliente, así que eso lo voy a hacer ahora también.
¿Ansiosa? Sí! ¿Obse? Cada vez menos… Pero descubrí hace poco tiempo que cuando me pasan estas cosas, lo mejor es hacer algo por tratar de resolverlas aunque sea parcialmente a la madrugada. Nada de ponerme a leer un libro o tomar leche tibia. Hay que resolver en la medida que se pueda, lo que a uno le ocupa la cabeza, para liberarla y dejarla descansar.
Ahora sé que cuando apoye la cabeza en la almohada, va a ser más fácil conciliar el sueño. Algo más rápido. Espero. Porque en 4 horas (con suerte) se despierta Felipe con toda su energía listo para ir al jardín.
Y yo, aquí, intentando que este desvelo, se convierta en un desvelo productivo.
V.
