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Sin fuerzas

Esta semana me encuentra particularmente exhausta. No sé por qué. Por momentos me siento mareada, me duele mucho la cabeza, el cuerpo, y sobretodo, la garganta. Mis instintos me dicen que es anginas o alguna gripe similar, si sigo así, tendré que llamar a un médico.

El tema es que ayer no me podía ni levantar de la cama. Y en los momentos que lo hice, fue para atender a los chicos. Cómo se hace para sacar fuerzas de donde no las hay y atender las múltiples demandas de 2 peques? No lo sé, pero tuve que hacerlo. Uff…no saben lo que me cansé. Encima Sofi está en una semana terrible también, super caprichosa y berrinchera, cosa que no es muy normal en ella.

En fin…así ando, intentando reponerme un poco, porque además, tengo una lista de pendientes laborales y personales bastante extensa (para variar!).

Lo bueno es que ya es miércoles, y falta menos para el fin de semana.

Besos! Paula

Medio vaso lleno

3:08 am: Buuuaaaah, buaaaah (llanto de Benjamín, que durante unos largos minutos creí eran parte de un sueño, y cuando mi marido se levantó a ver qué le pasaba al peque me di cuenta que eran reales!)

3:15 am: Escucho que le cambia el pañal, lo vuelve a acostar, y viene de nuevo a la cama.

3:18 am: Tic-tic-tic (pasitos de Sofi viniendo de su cuarto para mi cama). Sin decir ni una palabra, se sube y se acuesta al lado mío, y casi sin darme cuenta termino con una mano agarrando la suya y con la otra agarrando el patito de peluche que traía ella como compañero de sueño.

3:21 am: Buaaaaaaaah, buaaaaaaaah (otra vez llanto de Benja, que dejamos pasar por un rato a ver qué onda).

3:21 am: Coff, coff, coff (ataque de tos de Sofi, que me termina de desvelar). Benja sigue llorando. Mi marido se levanta otra vez, y yo quedo en posición de atajar un posible vómito como consecuencia de la tos de Sofi, pero por suerte, eso no pasa.

3:33 am: Logramos calmar a Benja. Sofi sigue tosiendo.

3: 41 am: Sofi sigue tosiendo. Benja se despierta (o quizás nunca se volvió a dormir!). Va mi marido otra vez, vuelve sin conseguir calmarlo. Se acuesta en la cama y se oyen los gritos de Benja cuasi-histéricos.

3:42 am: ¿Por qué llora Benja?, dice Sofi (”qué se yo!!!” me respondo a mí misma).

3:53 am: Todo parece volver al silencio. Yo me quedo desvelada, incómoda (porque Sofi tiene la particularidad de ocupar la cama en forma transversal!), preocupada (por la tos de Sofi y por una casi fiebre que había tenido Benja antes de dormirse y que podría ser el motivo de su llanto) y mirando el techo…

…miro el reloj. Veo las 5:30 am. Cómo puede ser que hayan pasado 2 horas y media sólo por un llanto y una tos? No termino de pensar esto que Benja vuelve a llorar. Por suerte Sofi ya duerme tranquila…

…me levanto para ver a Benja. Lo abrazo un rato para calmarlo. Me siento al lado y espero a que se acueste, sin soltarse de mi mano. Se duerme. Me escapo. Aprovecho para ir al baño (al que está más lejos para no hacer ruido!!!).

…miro el reloj: 4:30 am! Entonces antes había mirado mal!!! Me acuesto feliz, pensando que gané una hora de sueño!

Esto sí es ver el medio vaso lleno, no? Y eso que amanecí re pilas! Veremos cuánto me dura.

Paula

Gastroenteritis

La semana pasada Benja estuvo “flojito” de panza toda la semana. No me preocupé demasiado. Porque su humor nunca cambió. Porque nunca dejó de jugar, correr, trepar y hacer todos los movimientos sobre-humanos que usualmente hace. Tampoco dejó de comer. Todo lo contrario. A veces pienso que come más que un adulto.

También se le paspó la cola a tal punto que no podía sentarse en la bañadera cuando lo bañaba. Tuve que hacerlo siempre con él parado agarradito de mi mano. Y eso que el agua estaba más bien tibia, tirando a fría.

“¡Son los dientes!” fue la conclusión familiar a la que llegamos comentando el tema. Definitivamente, esta semana cortó su tercer y cuarto diente. Y seguramente eso le molestaba.

Ahora bien, el domingo a la tarde, no quiso tomar su mamadera. Para cualquiera puede resultar una pavada. Pero para Benjamín, que come absolutamente todo lo que le de y a toda hora, no querer una mamadera era un signo de que algo más estaba pasando. Esperamos un poco. A la noche apenas probó bocado. Se fue a dormir exhausto.

Durante la noche del domingo vomitó. Después pasó la noche perfecto. A la mañana se despertó, le di su mamadera y volvió a vomitar. Y al rato devuelta. Obviamente, lo llevamos a la guardia.

Gastroenteritis. Así estamos. Buena semana corta para todos!

Paula

Vacaciones adelantadas

Hace unos días que vengo pensando cómo organizar los horarios y rutinas de las vacaciones para que la vida de madre y profesional siga siendo compatible durante esos días. Lamentablemente no vamos a tomarnos vacaciones en familia durante el invierno, para guardarnos los días para el calorcito. Esto me obliga a organizarme de alguna manera en estos días en donde los chicos pasarán más tiempo en casa.

Por suerte, el Jardincito de Benja hace guardia y tienen una especie de colonia durante las vacaciones, por lo que a Benja ya lo tengo “ubicado” (suena feo, pero es una realidad). Con Sofi es distinto, porque su Jardín es su colegio, y tiene estructura, horarios y planificación de colegio, por lo tanto, no hay colonia ni nada que se le parezca.

Todo esto lo pensaba en función de la semana que viene y la otra, pero estas vacaciones se me adelantaron. ¿El motivo? Sofi está con anginas, y por lo tanto, la tengo acá en casa desde ayer, y aún no sé hasta cuándo.

Esto implicó que mi organización del tiempo para trabajar con los chicos en casa (Sofi en este caso) empezara antes. Y así estoy. Algunas cosas tuve que suspender (como mis clases de Jazz y mis sesiones de kinesiología). Pero la verdad que Sofi es muy tranquila y al tener 3 años es mucho más fácil entretenerla que a Benja, por ejemplo.

Para la semana próxima y siguiente, ya tenemos planificado un cambio de horario de Raquel (para poder contar al menos con las mañanas libres para las reuniones que pudieran surgir, y para poder seguir con la kinesiología y el jazz). También viene mi cuñada (que vive en el interior) y se queda por una semana, con lo cual, cuento con su ayuda en caso necesario.

Y para los chicos, estamos evaluando las distintas alternativas recreativas: Topa, Adriana y el Sapo Pepe, Hi5, Disney on Ice, cine 3D y tantas otras cosas que andan dando vueltas…ya elegiremos la opción que más se adecúe a la edad de los chicos. Por el momento, los abuelos ya se ofrecieron llevar a Sofi y su prima a ver Disney on Ice!

Si pude llevar adelante el trabajo el año pasado con el “encierro” de la gripe porcina, inventando talleres caseros, estas vacaciones pintan mucho más fácil. Sólo que se alargaron una semanita más. Y bueh! Los niños son imprevisibles…

Paula

Pestes invernales… en otoño

Cuando el pediatra dice: “que no vaya al jardín hasta el lunes”… lo que digo es: “ok, perfecto” y lo que pienso es: “¿y cómo me las arreglo toda la semana si encima ya está fresquito como una lechuga?”

Cuando el pediatra dice: “que no salga en todo el fin de semana”… lo que digo es: “ah, está bien, sigo con las nebulizaciones entonces” y lo que pienso es: “ok, a seguir usando la tele de niñera y que la culpa me carcoma en otro momento, por lo menos, en el finde, la cosa está más repartida durante el día”.

Cuando el pediatra dice: “hay que vacunarlo”… lo que digo es:”uh, pobre gordo, ¿esto le puede traer fiebre?” y lo que pienso es: “no me banco que lo pinchen, si encima le sube la fiebre y tiene que faltar más días no sé qué voy a hacer… ¡odio las vacunas!”.

En fin… las visitas al pediatra me provocan miles de sensaciones. Más si no son las de rutina estrictamente. Tal como fue la de ayer.

Por suerte la neumonía pasó, pero por prevención, hasta el lunes no lo mandamos al jardín. Salir, puede. Lo que no conviene es el jardín.

Confieso que escuchar eso lo primero que provocó en mí es la pregunta frenética de cómo me las arreglo hasta el lunes, visto y considerando que el gordo ya está bien, que no se la banca tanto en casa porque quiere jugar, ya no sé qué cuestión pedagógica inventarle para alejarlo de la tele y enchufarlo a otros juegos y por supuesto, el trabajo y las reuniones siempre necesitan su espacio. Espacio del que me siento completamente privada cuando el peque se enferma.

Confieso también que esta sensación me da culpa. Es mi hijo el que está enfermo y yo pienso que no tengo cómo arreglármelas. Qué mala madre soy. Después pienso que esas cosas se me ocurren justamente porque no está tan mal ya que si así estuviera, no tendría ni siquiera tiempo para pensar en cómo trabajo… simplemente tendría que cancelar todo y ya. A costa de sentirme insatisfecha por supuesto, pero sabiendo que no tengo otra opción.

 En otras palabras, tener un hijo, es tener una obligación 24×7. No lo digo como un peso, sino como una realidad. Después de todo, pareciera que los roles se invierten: a la hora de pensar en casa, con un chico enfermo, en esta época de pestes, el que manda es el pequeño, el gran jefe de sólo dos años. Y al trabajo, es necesario ponerle un límite. Ese que justamente es tan difícil ponerle a tu hijo cuando las papas queman.

Y bueno, ya que estamos en tren de confesiones, les cuento que otra cosa que pensé cuando el pediatra me dijo que hasta el lunes no volvía al jardín fue: “medio mes de jardín  pagado al cuete”. Sépanlo, lo digo sin culpa. El invierno también me provoca esta sensación. Pagar el jardín y que no vaya por fiebre, tos, resfrío, gripes y demás. Un clásico que se repite hasta que se hacen un poco más grandes. Semanas y semanas de ausencias que no se corresponden con la cuota que llega puntualmente todos los meses para avisarme que pago por 15 días lo mismo que por 30.

Pero qué le vamos a hacer. Esperar sentados a que llegue la primavera y dejar pasar el invierno. Y sí, también vacunarlos. Puede ser una buena opción para que este año los colegios no pasen dos meses enteros con las puertas cerradas. Y ya que estamos, que los pediatras, no estén saturados de trabajo.

Ese es mi deseo para este invierno… que todavía no empezó.

V.

Crónicas de un fin de semana caótico

Jueves. Me preparaba para una comida en casa con mis cuñadas. Todo estaba listo. Llegaron. Benja dormía y Sofi a punto. Ideal. Nos estábamos por sentar a la mesa y se despierta Benja. Vomita. Lo cambiamos, limpiamos todo. Vomita otra vez. Lo volvemos a cambiar. Le damos un poco de agua. Vomita otra vez. Y así hasta 6 veces! Pobre gordo. Obviamente, llamamos un médico a domicilio. Era muy temprano para determinar qué podía ser, pero previendo una posible deshidratación, nos da un plan de agua con sales (básicamente tenía que darle algo así como casi 1 litro y medio de agua con sales, a mi hijo que casi no toma agua!).

La noche pasa sin ningún otro sobresalto.

Viernes. Día más bien tranquilo. Benja no va al Jardín. Está bastante bien en casa, no vuelve a vomitar.

Sábado. Casamiento de un primo de mi marido. Dejamos a los chicos con mamá. Les fue bastante bien. Benja estuvo con algo de fiebre, pero nada grave. Sofi algo “extrañitis”, pero pasó el día lo más bien.

El casamiento muy bueno, lo pasamos muy bien. Un día divino (era de día), en un lugar soñado, así que mejor imposible. Y comida por todos lados. Todo riquísimo.

Volvemos. Sofi dormía. Benja no, pero estaba tranquilo. Muertos, nos vamos a dormir nosotros también. Dormí pésimo, me sentía muy mal.

Domingo. Me despierto a las 7am con ganas de vomitar. Dicho y hecho. Estaba hecha una piltrafa. Lo raro es que mi mamá estaba igual que yo, y se supone que no comimos lo mismo porque yo había estado en el casamiento y ella en su casa. Todo el día tiradas. Los chicos más o menos. Sofi con mucha tos. Benja con mocos por doquier.

A la noche, mi marido le daba de comer a Benja y de nuevo empezó la catarata. Vomitó una sola vez pero parecía una canilla (y no doy más detalles porque no da!). Volvimos de lo de mamá y viajé en el auto atrás con ellos por las dudas. Por suerte se durmieron todo el viaje y llegaron a casa dormidos.

Benja se despertó a mitad de la noche con mucha tos. Lo pasamos a nuestra cama. Sofi no paró de toser en toda la noche.

Lunes. Benja mucho mejor. Sofi se despierta y vomita dos veces.

Y hasta aquí llegamos. Espero que mi comienzo de semana sea mejor que el final de  la pasada.

A ustedes? Cómo les fue? Espero que mejor que a mí. Buena semana para todos!

Paula

Mi despertador no funciona

Anoche antes de acostarme puse la alarma del celular (que viene a ser mi despertador) a las 8am, como todos los días.

La noche transcurrió con varios sobresaltos. Benja está con laringitis y eso hace que se despierte por la tos a cada rato. Por lo que obviamente, terminó durmiendo en nuestra cama.

Lo peor es que venimos así desde hace varios días, y tengo un sueño acumulado que no les puedo explicar. Incluso algunos días intenté dormir una siesta de media hora aunque sea, para recuperar fuerzas, pero nunca me coincidían las siestas de los chicos, así que no pude tomarme mi ansiado descanso. Igual no soy muy fan de la siesta (salvo que no tenga nada que hacer) porque siento que cuando se alinean los planetas y los niños duermen ambos a la vez, es mi momento para aprovechar y hacer tantas cosas que con ellos no puedo! Así que rara vez tomo una siesta, pero estos días, lo necesitaba. Y no lo logré.

La cosa es que esta mañana, cuando mi celular sonó a las 8am, automáticamente pensé: “qué tarada, lo puse mal”. Estaba segura de que eran las 3 de la mañana y todavía me quedaban 5 horas de sueño. Pero no. Miré bien los numeritos. Los volví a mirar. Definitivamente eran las 8am y yo no podía mover un dedo. Mi marido tampoco. Estábamos filtrados. Realmente no puedo creer cómo la noche pasó tan rápido y siento como si nunca hubiera dormido.

Y acá estoy. Exhausta. Contracturada. Y con una reunión en puerta.

Manden energía por favor, que la necesito! Paula

A guardar, a guardar…

…cada cosa en su lugar! No. Esta vez no se trata del clásico canto de niños para que pongan en orden todos sus juguetes. Esta vez se trata de mí. Se trata de guardarME. En cama.

Sí, la fresca de estos días me hizo mal. Me resfrié. Me engripé. Y así estoy, engripadísima, congestionada y con fiebre.

Lo peor es que hoy justo teníamos una reunión importante con un cliente, así que allí partió Vani solita. Imagínense que con esta voz de Eros Ramazzotti y el rollo de papel higiénico como mi mejor aliado (no hay pañuelito de papel que aguante!), no daba para ir así.

Y encima los chicos andan parecido. Sin fiebre y sin tanto resfrío como yo, pero digamos que no están sanitos al 100%. Espero que el clásico invierno a puro moco, guardias pediátricas, broncoespasmos, nebulizaciones y todo ese combo no empiece desde tan temprano. O mejor, que nunca empiece!

Saludos resfriados (como diría el amigo Piper).

Paula

Dura

Hoy amanecí totalmente dura. Contracturada. Sin poder mover mi lado derecho desde el cuello hasta el hombro. En realidad me agarró como a las 2am y nunca más se me fue. No les puedo explicar lo incómodo para dormir. Creo que no pegué un ojo en toda la noche. Y esta vez, los peques no tuvieron nada que ver.

Tomé ibuprofeno y nada. Sigo igual. El mayor problema no es mi contractura, sino que lo tengo a Benja conmigo, en su etapa más inquieta, y grito del dolor cada vez que tengo que alzarlo o cambiarle un pañal.

Mi marido no podía quedarse, tenía que trabajar sí o sí. Sofi, gracias a Dios, está en el Jardín.

Con la compu, en cambio, estoy bastante bien. Me siento derechita, y como no necesito mover la cabeza, la piloteo. Así que supongo que pasaré el resto del día intentando trabajar, y esperemos que Benja no esté muy movedizo.

Después les cuento. Paula

Mis planetas no se alinean

Estamos en tiempos de vacaciones. Yo ya me tomé las mías, pero me refiero a temporada de vacaciones en general. Se ve menos gente en la calle, menos autos, transportes públicos más vacíos. Pareciera que la ciudad se aquietara por un par de meses.

Lo mismo pasa con los negocios. Es muy difícil conseguir un negocio nuevo en estas fechas. Por lo general, no hay nuevos proyectos. Por un lado, porque hay poca gente, y por otro lado, porque es tiempo de planificación.

Y para nosotras también. En estos días estuvimos planificando muchas cosas con Vani a nivel laboral. Y nos pusimos algunos objetivos para cumplir este año.

Mi objetivo de esta semana era empezar a trabajar en esos objetivos planteados, en conseguir nuevos proyectos, en aprovechar este tiempo “tranquilo” para planificar, pensar, crear y luego generar.

Ahora la pregunta es: ¿por qué justo cuando tengo tiempo para el trabajo y quiero aprovecharlo en planificar mis hijos se enferman dejandome nuevamente sin tiempo? No es una queja, para nada. Ya dijimos varias veces, que en esto consiste ser madres. Y los hijos son siempre prioridad, aunque a veces sus necesidades no caigan en el mejor momento.

Estos tiempos ociosos para pensar y planificar no se dan durante el año. Si no los aprovecho ahora, después empieza la movida y no hay más tiempo para la planificación.

Pero también tengo dos hijos, y en este momento, uno con otitis (tomando antibiótico e ibuprofeno) y otra que empezó con fiebre hace 2 días y todavía no sabemos que tiene, pero no le baja.

¿Alguien puede alinear mis planetas para que los tiempos me coincidan? Porfas.

Paula