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El primer cumple

Mañana es el cumple nro. 1 de Benja. Y la verdad, no sé bien cómo expresarles lo que siento. Por empezar, emoción pura.

En primer lugar, porque lo veo crecer y me emociona. Está muy grande, y muy personaje. Me hace reir mucho, tiene una cara de atorrante que me mata, y a la vez te compra con sus sonrisas todo el tiempo.

Por otro lado, también lo siento como un gran logro. Como comenté varias veces en distintos posts, la crianza de Benja me costó mucho más que la de Sofi. No sé si por ser el segundo, por ser varón (y consecuentemente más inquieto), por simple personalidad, por…lo que sea. Pero me costó más. Y eso hace que el logro se sienta mayor. Llegar al año en la educación de un hijo es un gran paso, y tanto mi marido como yo nos sentimos orgullosos de haberlo logrado. También influye el finalmente exitoso “Duérmete Niño”. Nos costó esfuerzo, ansiedad, algo de angustia, y muchas horas de sueño. Pero lo logramos. Hoy Benja se duerme solito y toda la noche de un tirón. Algo que hace tan solo unos días parecía imposible.

Y mañana es su gran día. Mañana es especial. Mañana quiero pensar y dedicarle todo el día a él. A disfrutarlo, a compartir su cumple en el Jardín (con la familia festejaremos el fin de semana), a compartir su juego a la tarde, a disfrutarlo a pleno. Y que Sofi también lo disfrute.

Benja cumple un año. Sabe aplaudir, saludar con la manito, bailar (a su modo), decir “Hola”, y una mezcla de “mamá” y “papá”. Sabe tirar besos con la mano, y también dárnoslos (llenos de baba) en el cachete. Pero sobretodo, sabe comprarnos con su mirada pícara, con sus sonrisas permantentes, con su cara de atorrante simpático, y con sus movimientos constantes.

En estos días logró también dos grandes cosas: 1) cortar el primer diente (síii, aunque no lo crean, todavía no tenía ninguno) y 2) dar unos pasitos (así muy sutilmente tirándose de un mueble a otro, con un pasito intermedio).

Podría seguir escribiendo mucho más. Porque son tantas las cosas que pasan en un año, y más cuando se trata de criar a un hijo. Y más aún cuando lo que uno escribe expresa el amor de madre. Así que no los aburro más. Me voy a cocinar su torta!!!

Buena semana para todos!

Debilidad de madre

Ayer Benjamín estuvo “catrasca”. Ahora que empezó a gatear, no hay quien lo pare, y no hace más que agarrar enchufes (que por suerte tengo tapados), tirar la escoba al piso, dar vuelta el tacho de basura (que por suerte es el que tengo al lado de la compu y sólo tiene papeles) y también pegarse unos cuantos porrazos.

El colmo llegó ayer a la tarde cuando se le ocurrió apretar el botón de “Boot” en mi PC. Sí, ese. El que apaga la compu. Justo cuando estaba terminando una presentación de credenciales para un nuevo cliente.

Me dispuse a agarrarlo fuerte y retarlo con una voz alta y firme, para que entendiera que eso no se debe hacer (aunque todos sabemos que todavía es muy chiquito para entender ese tipo de cosas), y justo cuando lo miré para retarlo, me mira, se ríe y dice “ma-ma”.

Chau! Me olvidé del reto, de la compu apagada, de la presentación, y le di un fuerte beso en sus cachetes redondos. Esas cosas me matan. Encima, más allá de que venía balbuceando algún que otro monosílabo, era la primera vez que decía algo parecido a “mamá”. Que obviamente no fue su intención, pero a mí me bastó para cancelar el reto en el acto.

Qué cosa. Siempre me aflojo cuando pasan este tipo de cosas. Con Sofía me pasaba igual. Es que los chicos nos compran con su simpatía, sus sonrisas, sus comentarios pícaros. En fin, debilidad de madres. Qué voy a hacer…

A prender la compu y empezar otra vez.

Paula