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Tan grande y tan chiquita

Sofi tiene 3 años y 7 meses…y estoy atravezando una etapa en la que por momentos parece tan grande, y en otros momentos tan chiquita!

- Cuando la veo ir al baño solita, limpiarse la cola, lavarse los dientes…es tan grande!

- Cuando veo cómo cuida a su hermanito y lo llena de besos…es tan grande!

- Cuando me habla con frases complicadísimas que vaya uno a saber de dónde surge tanto vocabulario…es tan grande!

Y por otro lado:

- Cuando la veo dormir toda tapadita hecha bolita como si estuviera extrañando la posición fetal…es tan chiquita!

- Cuando se pone triste o se larga a llorar, y me abraza o me pide besos…es tan chiquita!

- Cuando la veo con su delantalcito del jardín…es tan chiquita!

- Cuando va de la mano de su papá (que mide casi 2 mts)…es tan chiquita!

Y así estamos…por momentos grande, por momentos chiquita! ¿Alguien me define?

Paula

Un par de brazos a la derecha, por favor.

Mi pequeña bolita de un mes no me larga. No sólo a mí. No larga a nadie.

No hay moisés, ni cochecito, ni huevito, ni mantita de gimnasio que valga.

Ella sólo quiere estar a upa de día y de noche. Todo lo hago con ella colgada cual matambre porque le gusta estar en vertical con su pancita sobre mi hombro o bien, hecha bolita panza con panza.

Cualquiera de las dos posturas es un tanto incómoda para usar la compu, hacer la cama, hablar por teléfono, atender a su hermano, dormir… en fin…

Necesitaría nuevamente mis brazos. Si pudiera volver a contar con estos dos miembros superiores que la naturaleza tan sabiamente puso sobre mi cuerpo, sería ideal.

Hija mía, los tenés vos, por favor, dámelos de vuelta que me estoy contracturando.

Gracias.

V.

Qué pasa si…

… te estás convirtiendo en el vivo retrato del post parto?

… en el medio de tu mundo de provechitos y mini pañales te ofrecen un proyecto laboral interesante a sólo 20 días de haber parido?

…tu cabeza sólo quiere planificar vacaciones y te preguntan por el bautismo y la organización de las fiestas de fin de año?

… te sentís con culpa por todo lo que dejás de hacer con tu primer hijo por tener que atender al segundo?

… de repente te das cuenta de que el día terminó, no sabés bien qué hiciste, pero ya pasó, querés ver algo de tele para despejarte  y te dormís a los 15 minutos?

… te das cuenta de que tu hijo mayor ya está necesitando otras cosas, otras actividades, otra estimulación y vos sólo le estás ofreciendo pelis copadas y visitas a su abuela/primos porque necesitás liberarte un poco para atender a la chiquitina?

… todos, absolutamente todos tus momentos de sueño son interrumpidos por el mayor o por la menor de las pequeñas criaturas? cómo se maneja no sólo el cansancio sino el humor?

… te sentís una vaca lechera con una urgencia imperiosa de visitar alguna peluquería amiga?

… tenés la basura llena de pañales en medio de un paro general de los recolectores de basura?

Si alguien tiene respuesta para alguna de todas estas preguntas, se lo agradeceré hasta el infinito.

Disfruten del día que no puede ser más lindo.

V.

Lecturas para pensar

Cuando la mujer queda embarazada (sea el primero o no), tiene una tendencia innata a querer buscar información, a interesarse por temas relacionados con la nueva maternidad que la llevan a “relacionarse” con especialistas en el área, entrar a diferentes webs, recibir newsletters, etc.

Gracias a eso, sé que Cata mide más o menos lo que un atado de acelga y pesa algo así como un melón. No sé por qué esta gente que me manda los newsletters está empecinada en comparar a mi hija con el mundo frutal y vegetal, pero entiendo que como comparación es bastante gráfica.

También ofrecen artículos de todo tipo escritos por especialistas. Y a algunos de ellos, les presto especial atención.

Ayer leí uno relacionado con el momento del “stop” para la embarazada que me interesó mucho. Tenía que ver con encontrar el momento justo de parar para “darle el debido respeto al embarazo” que éste se merece, sin idealizar la figura de la embarazada pero dándole un lugar de “nido” que en definitiva es lo que es el útero hasta que el niño se decide a conocer el mundo exterior que habitará durante toda su vida.

Hubo una parte que me llamó particularmente la atención. Y la cito: “Hay muchas miradas diferentes de la sociedad ante la embarazada: la de la envidia, la ingenua -que cree que todo es lindo en el embarazo-, la que cree que la embarazada es una discapacitada –que no puede hacer su vida normal, ni trabajar, ni tener relaciones sexuales- o la que la considera algo sagrado”, explica.  A veces, son las propias mujeres las que no se dan su lugar, opina  Brígida Morgenroth , especialista en cursos de pre y pos parto. “En ocasiones, la embarazada misma no se siente protagonista, no toma conciencia de los cambios que está viviendo, no vive con la intensidad suficiente su embarazo”.

Ahí paro yo la lectura y pienso: ¿qué es vivir con intensidad suficiente cada embarazo? ¿cuál es “la medida optima de intensidad” con la que se debe vivir? la verdad, no tengo una respuesta clara. Es inevitable pensar en este último tramo que estoy transitando, que pueden ser días o pueden ser horas, no dejé de trabajar, no sólo porque no quiero, sino porque tenemos varios pendientes que me ocupan la cabeza demasiado como para quedarme tranquila si me desligo por completo. El punto es, que no me creo una workaholic por eso, pero sí es cierto que siento que a esta altura con la panza anterior (y mucho menos trabajo) ya me había desligado por completo de todas mis obligaciones.

Sigo pensando entonces ¿vale la comparación entre ambas panzas? ¿vale pensar que me estoy perdiendo de algo? Creo que no. No sólo porque un segundo hijo es completamente distinto del primero, sino porque las circunstancias que lo rodean pueden cambiar y uno tiene que saber adaptarse a ellas. Lo que me encanta de esta segunda panza es justamente eso: que me permitió no desconectarme tanto del afuera, que Feli fue un cable a tierra continuo y que me sentí muy bien a lo largo de estos 9 meses pudiendo hacer todo, absolutamente todo lo que quería hacer.

Pero lo que más me gusta, es que creo que es un preludio para lo que viene. El post parto que con Felipe fue tan para adentro, con Cata forzosamente será distinto, y creo que distinto para mejor: con menos miedos, con más pedido de ayuda, con Felipe dando vueltas y con un trabajo que no quiero desatender. Encontrar el momento oportuno para volver a combinar ambos mundos va a ser el desafío esta vez. Como la anterior. Sólo que ahora creo que sé mejor cómo tengo que hacer las cosas.

V.

FUENTE:http://www.materna.com.ar/Familia/Ser-mujer/Articulos-Ser-mujer/Como-Ve-la-Sociedad-a-la-Mujer-Embarazada/Articulo/ItemID/3906/View/Details.aspx

Tiempo de licencias

Cuando te desempeñás dentro de una empresa X y estás embarazada, llega un momento de descanso obligado por ley que se llama “licencia por maternidad”. En ese período, la mujer no asiste a sus obligaciones pero sigue siendo considerada formalmente una empleada de la empresa en cuestión, cobra puntualmente sus haberes y la esperan 90 días después para retomar sus actividades.
 
Muchas mujeres extienden esta licencia unos 90 días más manteniendo intacto su puesto de trabajo aunque sin cobrar un peso.
 
En lo personal, si trabajara en relación de dependencia, ya estaría dentro de ese período y podría dedicarme a las últimas semanas dentro de Cata en la panza con exclusividad.
El punto es que no me interesa eso (al menos ahora que cuento con unas 3 semanas más para lucir embarazada), pero sí estoy empezando a notar que no soy la misma que hace un tiempo, que tengo menos energía, menos capacidad de atención, menos paciencia para algunas cosas y muchas pero muchas ganas de dormir hasta el hartazgo.
 
Tuvimos la suerte de reencontrarnos con clientes inactivos que quieren retomar sus proyectos con nosotras empezando en septiembre. Eso es genial. Y son dos proyectos muy lindos para llevarlos adelante. Así que bienvenidos sean.
 
Además, el negocio está en una etapa de maduración y relanzamiento donde nos queremos mostrar un poco más al mundo (¡ya conocerán nuestra web/blog en breve!) y eso es todo un laburo en sí mismo.
 
Entonces, decidir cómo y cuándo parar sin un marco legal que te contenga es difícil. En realidad, siempre vuelvo a la decisión inicial de trabajar por mi cuenta: todo depende de uno, de lo que quiera, de la energía que tenga, del estado del negocio, en fin. Tengo una sensación bastante parecida al momento en que terminé el colegio y empecé la facultad (y la UBA, más específicamente).  Esto de sentirme sin red me llevó un tiempo, pero después todo anduvo sobre ruedas.
 
Y al final, siempre llego a la misma conclusión: trabajar por tu cuenta es hacerte cargo de todo, hasta el más mínimo detalle empieza y termina bajo el ala de tu responsabilidad. Por eso, no es para cualquiera. Por eso, espero iluminarme con una buena idea que mantenga en equilibrio al negocio con este momento tan especial de mi vida.
 
V.

¿Qué es “ser profesional”?

Desde que uno se recibe, tiene un título, una institución que avala que la persona X YA ES PROFESIONAL en un área determinada.

Ahora bien, esa es la formalidad, es el procedimiento lógico de terminar lo que duró lo que tenía que durar y terminó exitosamente. Pero lo que me pregunto es: una vez que te recibiste, que querés ingresar en el mercado laboral en el que te encamina tu carrera, ¿quién te dice cómo te tenés que manejar? ¿qué es lo que está bien? ¿lo que está mal? o lo que necesitás de acuerdo al momento de la vida que estás viviendo.

El domingo en una charla de café con una amiga (¡cómo amo esas charlas, por favor!) pensábamos el tema. Recibirte es muy poco en relación a lo que viene. A mí, nadie me dijo que iba a terminar en una mega agencia, después de consultoras varias y de trabajos cualquieras, y que luego de eso mi necesidad de ser mamá me llevaría a barajar y dar de nuevo y ver qué hacía con mi carrera. Y que ese “ver qué hacía con mi carrera” no termina cuando uno define qué hace, porque la carrera se va haciendo al andar, es dinámica (o debería serlo) como su nombre lo indica. Porque cambia uno, cambian las circunstancias que lo rodean, se actualizan contenidos y situaciones generales del mercado, del país, del mundo, etc.

Nadie me lo dijo antes y nadie me lo dice ahora. Y justo en este momento, a punto de conocer la carita de Cata, me pregunto qué es hacer bien las cosas en esta instancia. Instancia en la que no tengo una licencia formal de maternidad, que si no me muevo para conseguir clientes, ellos no vendrán solos, que todo depende de mí pero que también sé que puedo tomarme el tiempo que necesite para volver al ruedo, que puedo estar con mi hija amamántandola mientras chequeo mails o que puedo decidir “inventarme” un finde largo como la semana pasada. Todo depende de mi criterio, de mi “sentido común”.

Todo tiene pros y contras.  Quizás ser profesional, sea poder entender eso para organizar en un futuro de unos meses nomás, una nueva vida como mamá de dos  y como socia de Pau, que no me encuentre descuidando ninguno de los dos aspectos: ni la maternidad ni mi carrera, pero encontrando el punto justo para que todo siga su curso.

Y mientras escribo esto, pienso en que el gran desafío de nuestro negocio no sólo es conseguir nuevos clientes y mantener a los actuales, sino, hacerlo crecer a la par del crecimiento de nuestros hijos. Menudo desafío el nuestro.

V.

Top Five

Anoche cené con amigas de la facu allá por Palermo (¿Soho? ¿Hollywood? ¡qué se yo!). Comimos riquísimo pero más allá de todo, rescato del evento cinco momentos que me hicieron agradecer que venciera la fiaca de salir en la noche lluviosa para cenar con ellas:

(1) Puesto nro. 5: Recordar viejas épocas. Charlas de los pros y contras que tuvo haber cursado en la UBA. Lo que odiábamos las largas esperas para que nos tomaran el final o aquella nota que nunca figuraba en actas y que te demoraba burocráticamente para cualquier trámite. También recordamos lo lindo de la heterogeneidad de la gente que conocimos y el grupo lindo que armamos.

(2) Puesto nro. 4: Hablar de nuestro presente. Si bien la mayoría nos vemos, con una especialmente habíamos perdido prácticamente el contacto. Nos pusimos al día con todo, charlamos como si nos hubiéramos visto ayer y mientras tanto nos deglutíamos una rica bandejeada de asado, un plato de ñoquis y una caesar con pollo… ahhh y el brownie del final, fue un placer de los dioses. Nada de esto impidió que mantuviéramos una conversación fluida. ¿Habrá sido que no masticamos casi nada, que hablamos con la boca llena o que comimos como pajaritos? No, nada de eso.  Me inclino por pensar que optamos por deglutir todo cuanto pudimos cuando no nos tocaba nuestro turno de conversar.

(3) Puesto nro.3: Los hijos. El tema permanente de conversación. Cómo son, cuántos querés tener, cómo te arreglás con el día a día, cuántas horas les dedicás a ellos y cuántas a tu trabajo, quién los cuida, el lugar que ocupa la suegra, cuánto poetc etc etc…

(4) Puesto nro.2: ¡Qué linda la versatilidad de ocupaciones! Y eso que salimos todas del mismo lugar. Sin embargo, una se dedicó a los recursos humanos, otra tiene su marca de ropa que cuida y administra como si fuera oro, otra tiene su agencia de comunicación y yo que me especializo en contenidos específicamente (si no lo comprenden, no importa, voy a dedicar un post a explicarlo, creo que ya es hora).

(5) Puesto nro. 1: La anécdota de la noche. Una de las cuatro (la más marquera, la más top) trabaja en una oficina de 9 a 18 hs todos los días. Se viste impecable pero siempre llega con rodete y zapatillas (tipo Secretaria Ejecutiva, sí) y justifica este comportamiento porque a las 7 despierta a sus hijos, los cambia, les da el desayuno y se los lleva al cole, lo que no le da tiempo para terminar de ponerse linda. Pero cruza el umbral de su escritorio y despliega un arsenal de broches, ganchos, maquillajes y el buen par de zapatos que seguro se corresponden con el conjuntito del día. Ayer, el más chiquito que todavía usa pañales, se hizo caca antes de salir. Y cuando digo se hizo caca, digo “se hizo caca de pies a cabeza”. Íntegro. Tuvo que cambiarlo todo y limpiar un poco el piso porque algún resto cayó por los costados. En fin, un asco (sí, seguíamos comiendo mientras tanto…).Lo cambió y salieron. Todo normal. Llegó a la oficina, se puso bonita como siempre y empezó su día: entrevistas, reuniones, call conference vía Skype, etc etc etc. Por la tarde, estando en el baño, notó que en su camisa preciosa, perfecta, blanca inmaculada y con un broderie súper fino, había una mancha de proporciones medias, nada del otro mundo, pero que en semejante blanco, resaltaba a más no poder. Una mancha con forma de “Y”. ¿Qué raro? ¿Qué será? Lo primero que pensó fue en echarle la culpa al delineador líquido, pero no, el delineador era negro, y esto era más clarito. Después pensó en el aceto de la ensalada del mediodía, pero tampoco, ese día al final no la había condimentado como siempre… Y sí amigos, llegó a la escatológica necesidad de tener que olerla y perdonen el término pero se los transcribo tal cual lo dijo mi amiga: “¡Esto es mierda! ¡M-I-E-R-D-A!” Gritó sola e indignada dentro del baño. Y así, agarró frenéticamente el jabón, y se sacó la mancha de “caca” que su hijo le había dejado como recuerdo desde la mañana.

Sí, parece que las madres tenemos “recuerdos” de nuestros hijos continuamente en nuestro trabajo. Yo sin ir más lejos, tengo mi cuaderno de todos los días plagado de dibujitos de Felipe. Ya me convertí en una experta en leer lo que está debajo de los garabatos.

Salir con amigos es lo más de lo más. A veces, siendo mamá, uno se pierde de esos espacios. Pero qué lindos son… Y qué bueno recuperarlos cada tanto. No sólo para saber de la vida del otro, sino para reirte junto con ellos de las cosas que les pasan y también contar tus cosas. Y reirte, reirte mucho. ¿Hay algo más lindo que reirse de las cosas que a uno le pasan? Para relajar, desdramatizar, descomprimir.

No sólo me encantó verlas en esta salida. También fue “terapéutico” dejar por un ratito la rutina que me acompaña y esuchar otras historias. Historias de otras mujeres, de otras mamás, de otras profesionales que también hacen malabares para educar como quieren a sus hijos. Siempre con amor y la mejor de las voluntades. Pero cada una con su estilo, a su manera.

Y así nos divertimos y nos reimos por un rato de nosotras mismas. De la vida que nos encuentra ya más grandes, con hijos, con maridos, con profesiones… Todas tan distintas, pero en el fondo, tan iguales.

¡Descansen mucho este finde! Júntense con amigos y gente querida ¡Y ríanse mucho!

V.

Yin&Yan

“Ante los cambios sustanciales que se dan en la vida de las mujeres, algunas se desesperan; otras, le damos vueltas y vueltas hasta transformarlos en una oportunidad”.

Esto lo leí en una web de mamás emprendedoras que me llamó mucho la atención, no tanto por la calidad de sus artículos, sino porque contaban experiencias de vida muy similares a lo que nos pasa con Pau cotidianamente.

Tener hijos no es un problema, no es una limitación ni es un palo en la rueda. Es una etapa maravillosa en la vida de las mujeres que deciden ser mamás, que hace que su parte profesional (en el caso de las mamás de tienen esa condición, desde luego) se resignifique, se adapte y ¿por qué no? se potencie.

Lo que seguro implica convertirte en mamá, es (como dice el entrecomillado) un cambio sustancial. Ante eso ¿cómo te parás para enfrentarlo? Soy una convencida de transformarlo en una oportunidad, en el sentido más amplio del término. No sólo quiero que ser mamá me permita aprender “de la maternidad” o que me ayude a “hacer negocios con o para mamás” porque ya estoy metida en el paño. Quiero que me ayude a flexibilizarme, a sacarme estructuras que no hacen más que limitarme, a entender (¡no saben el curso acelerado que estoy haciendo!) que uno propone y los niños disponen, a sacarme de la cabeza el modelo de oficina que tantos años de trabajo en relación de dependencia me han inculcado, a poner límites, y desde ya, a encontrar en estas personitas que trajimos al mundo, la oportunidad para convertirnos en mejores personas.

Ese es mi desafío desde que soy mamá. Porque soy otra persona desde que tengo a mis hijos, definitivamente. Y aunque poco sé de la filosofía oriental, entiendo que el yin&yan son un complemento, una dualidad entre partes aparentemente opuestas pero que están juntas en todas las cosas. Representan la “armonía” del equilibrio. Pequeña meta para alcanzar transitando el camino de la maternidad, ¿no?

Ese es mi trabajito diario. Aprender a equilibrar, buscar la armonía entre todas las partes del día a día. Y sentirme plena cuando lo consigo…

V.

“Solidaridad, respeto y justicia”

“1) Promover el desarrollo de las potencialidades cognitivas, afectivas y sociales de cada niño. 2) Favorecer la adquisición de hábitos de convivencia y orden. 3) Promover el paso hacia un comportamiento cada vez más autónomo. 4) Vivencias, a través de la acción, valores como la solidaridad, el respeto y la justicia.”

Estos 4 puntos conforman los objetivos de enseñanza y aprendizaje del colegio al cual acabo de inscribir a Benja para el año que viene. Por eso lo elegí. Porque más allá de que tengo buenísimas referencias y es un colegio que siempre me gustó a nivel pedagógico y de formación personal, quedé más que conforme con su misión. Y con todo lo que me explicó la Directora en la reunión inicial que tuve la semana pasada:

“Trabajamos en el desarrollo del niño en forma integral. En el nivel inicial, se sientan las bases de la autonomía, la creatividad, la responsabilidad y el respeto por el otro. Conformamos un espacio común de real participación y diálogo con las familias, en búsqueda del desarrollo personal de las potencialidades de los alumnos”.

Toda una responsabilidad como padres elegir el colegio al que van a asistir nuestros hijos. En mi caso, siempre tuve en mente algunos, pero dentro de esos pocos, es difícil valorar un atributo por sobre otro. Siempre queremos darles lo mejor, y obviamente cada uno tiene sus pros y sus contras.

Esta vez, elegimos el colegio en el cual confiamos que trabajará para que mi hijo sea buena persona. Estoy convencida de que la educación empieza por casa. Y que de nada sirve mandar a un chico al mejor colegio si en la casa no se lo acompaña. Pero también, sé que los chicos pasan muchas horas fuera de casa, y por lo tanto, es fundamental elegir una educación acorde a la familia, para que el mensaje y los valores que se le transmitan sean los mismos.

2011 encontrará a Benja en salita de 2. Y si todo anda bien, seguirá en ese colegio hasta que egrese en 2026. 2026!!! Guau! Cuánto falta! Y ya tengo la vida de mi hijo planificada hasta entonces. Qué loco, no?

Paula

Mitad de año: balance positivo

Terminó Junio y con él terminó la primer mitad del año (se pasó volando!). Este primer semestre me lleva a hacer algunas evaluaciones.

En el plano profesional, con Vani cerramos un semestre con (casi) los objetivos cumplidos. Nos habíamos propuesto ganar dos clientes grandes y dos proyectos más chicos. Parecía que habíamos cumplido ambos. Uno de los clientes grandes se pinchó por razones ajenas a nuestro negocio, aunque según nos dijeron, está “suspendido” y no “suprimido”. Así que veremos si finalmente se da para la segunda etapa. De todas maneras, el balance es súper positivo por los otros 3 negocios que concretamos, y también porque finalmente ayer, después de una reunión interna, pudimos organizar nuestra agenda de prospectos (futuros posibles clientes) para este segundo semestre que comienza.

En el plano personal, tengo muchas cosas que destacar. Pero para no aburrirlos, me atrevería a decir que lo más importante de este año fue la mudanza. El sueño cumplido del departamento propio, que poquito a poquito va tomando forma y quedando cada vez más lindo y más cómodo. Tampoco quiero dejar de lado el primer año de Benjamín, con sus recientes primeros pasitos, su incorporación al Jardín hace ya unos meses, y un difícil pero finalmente exitosísimo “Duérmete Niño”.

Y para el final la dejo a Sofi, porque este primer semestre fue especialmente difícil para ella. Pero con final feliz. Difícil por la mudanza, por el cambio de colegio (que implica cambio de edificio, compañeros, maestras, costumbres, uniforme, etc) y porque los celos aparecieron con una participación mucho más activa de Benja en la casa. Pero nada que un par de charlas y unos mimos no pudieran “curar” en este tiempo.

Y también la dejo a ella para el final, porque hoy tuve la reunión de padres con la entrega de informes y trabajitos, y la verdad que todo es halagos y buenos comentarios. Lo que más destacan todas sus maestras es su dulzura, su simpatía, su diversión, su alegría y sus ganas de participar en todo. ¡Qué lindo!

La semana próxima tengo la reunión en el Jardín de Benja, ya les contaré sobre él también.

Ahora, a encarar el segundo semestre con todas las energías, para que sea más positivo que el primero!!!

Buen “Viernes” para todos y feliz finde largo!

Paula