Poco cliente y mucho sonajero
Ayer, fui invitada por una editorial que desarrolla contenidos relacionados con la maternidad/paternidad, a un evento que específicamente era para embarazadas donde mostraban qué se hacía en un Baby Shower y cómo se estaba importando paulatinamente este festejo tan nórdico.
Me lo tomé de manera súper personal porque estoy más que en tema (ya les dijo Pau que sacó todos los números para organizar el de Cata y es hoy: ¡gracias miles!!!!), pero también de manera profesional, porque tenía toda la intención de analizar qué pasaba con el tema, si nos iban a mostrar contenidos específicos, si sería sólo un espacio de “venta de un servicio”, etc etc etc. Lo cierto es que me daba curiosidad.
Lo primero estuvo bueno: regalitos varios, juegos, sorteos, ingerir glucosa a más no poder… en fin… Lo segundo se complicó un poco: creo que el evento no salió como los organizadores esperaban (pocas asistentes me parece para tanta preparación) y esa sensación se transmitió a lo largo de toda la actividad. Quizás las demás no lo hayan notado, o quizás sí. Para mí fue un poco evidente, aunque superado el tema, me dediqué a disfrutar… y a ingerir todo tipo de tortas, cookies y caramelos. Bah, no tantos, al final ya ni me tentaban de tantos que había! ja!
Mis conclusiones fueron las siguientes:
1) Pau y yo estamos a la altura de organizar un evento como ese (y la verdad, me parecería súper interesante por un montón de factores que no voy a contar para no aburrirlos con el core business de nuestra agencia, pero la realidad es que estando en tema y siendo target, no sería nada complicado!!!!).
2) Necesito terminar el bolso para el hospital!! Ya tengo CASI todo. Pequeño detalle: me falta lavar la ropita nueva de Cata para el día que nos den el alta. ¿Vieron que parece que el apresto de la ropa nueva les hace mal a los recién nacidos? bueno, resulta que hay que lavar todo antes de usar! y no me decido porque tengo que sacar las etiquetas!!! Y con eso, elimino las chances de poder cambiar algo si tengo mucha cosa repetida de regalos… pero lo tengo que hacer. De hoy no pasa, lo juro. Cata viene tranqui, pero con los peques nunca se sabe.
3) Confirmo que no tengo suerte para los sorteos: me hubiera venido bomba la ropita de recién nacido o la torta de pañales pampers… la tendrían que haber visto, pañales enrolladitos, uno arriba del otro, todos de recién nacido con lacitos de colores, divinos, un regalo con menos glamour pero súper funcional, créanme. Igual me llevé un cambiador, un chupete, una percha violeta muy monona… pero no, no tengo suerte… debo ser muy afortunada en el amor…
4) Esta mezcla de clientes y sonajeros se disolvió antes de empezar: algo me indicó desde el principio, que ese sería un espacio para divertirme como futura mamá, para comer dulces a más no poder, aprender algo nuevo y sacar fotos para la revista. Y me re prendí, of course.
Menos clientes y más sonajeros. Esa fue la imagen del evento, como si el momento me mostrara una foto del panorama que me espera en muy poco tiempo. Tan solo unos días. Cada vez menos.
V.

Ya falta re poco!! Me pongo ansiosa!!!!
Besos miles!