Marido Embarazado
” La embarazada sufre una tentación tremenda: enredada como está en sus emociones, pensamientos y miedos, le queda muy poco tiempo para ver cómo se las arregla su marido con el embarazo. Esto es muy comprensible, después de todo, es una la que está habitada por un alienígena, la que tiene torrentes de hormonas circulando por ahí y la que, de alguna manera, tendrá que entregar la mercancía. El marido sólo tiene que lidiar con una. Pero ahí el problema. Tratar con una embarazada puede ser una tarea muy exigente y pavorosa”.
Como siempre, mi amiga Vicky, a través de su libro, sigue leyendo mis pensamientos y plasmando en un papel las cosas que vivo, pienso y siento en el proceso de este segundo embarazo.
Y en esta oportunidad, quiero reivindicar el papel masculino a través de este post. Confieso que últimamente, las hormonas han hecho estragos con mi humor y si hay algo recurrente en mi ánimo es la inestabilidad. Lo asumo. Y agradezco la infinita paciencia que tiene que tenerme para manejar estos casi 7 meses de embarazo.
En palabras de mi amiga Vicky: ” Ya no existe la mujer con la que se casó. No tiene el mismo aspecto ni actúa como antes. Para muchos maridos esto no es bueno. Antes, aunque no estuviera loco por su esposa (dios no lo permita), al menos estaba familiarizado con ella. Ahora parece poseída, se parece a su mujer pero reacciona muy distinto. No puedo hablar por todas las parejas pero en el caso de mi marido, las cosas son muy sencillas: igual=bueno, distinto=malo. No le gustaba nada ignorar quién iba a recibirlo al terminar la jornada: si la esposa de costumbre con poca necesidad de mantenimiento emocional, o la embarazada hipesensible que se le instaló en la casa”.
Sí, sí, sí, sí… mi marido embarazado está pasando por todo eso y mucho más. También tiene que lidiar con los berrinches de Felipe que se han vuelto moneda corriente y con mi necesidad física de descansar cuando estamos juntos. Pobre. Poco espacio tiene para atravesar este proceso con disfrute.
En este espacio, yo lo reivindico con mayúsculas. Porque es todo un MARIDO y todo un PAPÁ. Ha llegado a salir antes del trabajo para cuidar a Felipe en estos días en que no tengo quién lo cuide y a veces no llego con alguna reunión. Y como el gordo está con pesadillas, también se le acomoda en la camita de abajo de la cuna para que él pueda dormir más tranquilo por la noche y yo también.
Un santo. Lo reconozco.
Pero bueno, a cada uno le toca un lugar en este proceso de nueve meses iniciales (y el post parto ni hablar!!). Ninguno es mejor o peor. Es lo que es y si algo debe ser recurrente en estos meses, es la paciencia para lidiar con todo. Y también el humor. Para descontracturar y relativizar. Y reirse de uno mismo.
Estamos en eso gente, estamos en eso.
V.

Vani, es muy importante la actitud que tome tu marido en estos meses… veo que vienen bastante bien. No debe ser facil esperar a tu 2do bebe y llevar adelante la empresa, la casa, el matrimonio… ufff!!!
Beso enorme y votazoooo