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AUDITORIA SOCIAL

“Auditoria Contable de los Balances Sociales con un Paradigma de Desarrollo Sustentable”

Índice

 

          I.    Resumen

        II.    Introducción

       III.    La Competitividad Profesional Contable y el desarrollo de la Auditoría Social, de la Auditoria Socio Económica

       IV.    Auditoria Social, Auditoria Socio Económica

        V.    Propuestas para la realización de la Auditoría Contable del Modelo de Balance Social

       VI.    Conclusiones

     VII.    Bibliografía

 

 

I.          Resumen

 

La creciente demanda de información eficaz y eficiente por parte de los distintos actores sociales, debido a su protagonismo en la comunidad y la real participación en la toma de decisiones, implica que la misma emane de sistemas adecuados a esta demanda y que dicha información sea acompañada por informes elaborados por profesionales independientes que aseguren la credibilidad de los contenidos.

 

Hoy por hoy, importa no sólo la información relacionada al patrimonio del ente con un enfoque económico financiero,  sino también es trascendente que la organización de a conocer a terceros la posibilidad de su continuidad socioeconómica en el tiempo, sostenibilidad, dentro de un marco de valores éticos hacia dentro y hacia fuera de las mismas.

 

La emisión de  dicha información  y su evaluación, permitiría  a la profesión contable realizar un aporte a la comunidad en aras de contribuir a un desarrollo más humano. 

 

Para planificar el logro de este tan ansiado “desarrollo”, y asumiendo como Paradigma de la Contabilidad el Paradigma de Desarrollo Humano Sostenible, entendemos que es necesario contar con información contable adecuada que permita conocer la situación presente y proyectar una situación futura.

 

Esto implica un gran abanico de ideas que hay que construir. Parece de utilidad relacionar el desarrollo de la Auditoría Social y su vinculación con la generación de competitividad de nuestra profesión.

 

En consecuencia, resulta necesaria la elaboración de una estrategia integral de competitividad profesional que incorpore los avances del conocimiento contable para el logro de los citados cometidos.

 

Algunas acciones al respecto consisten en que el profesional instrumente la elaboración de Informes Contables, Balances Sociales, sobre la situación socio económica y las modificaciones acaecidas por los impactos económico-sociales  del accionar de los entes en su medioambiente natural y cultural, interno y externo.

 

La evaluación de tal información contable, socioeconómica, emitida a través de los denominados Balances Sociales, permitiría a la profesión contable realizar un aporte a la comunidad en aras de contribuir a dicho desarrollo más humano. 

 

A tal efecto, se incluyen algunos avances producidos en trabajos de investigación realizados en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata, referidos a:

 

    un análisis sobre el término Auditoría Social y Auditoría  Socioeconómica a veces denominada económica social.

 

Luego, y considerando las pautas antes mencionadas, se realiza una propuesta de Auditoría  de

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EFICIENCIA – EFICACIA. UN CAMBIO DE PARADIGMA


Se dice que la administración es una “ciencia ecléctica”, que los que nos dedicamos a su estudio y difusión somos pragmáticos y oportunistas. Los señalamientos surgen porque, cada vez que aparece alguna teoría o herramienta en otras ciencias como la economía, la psicología, la sociología, etc. que pueda resultar útil para el trabajo empresarial y gerencial, enseguida los “especialistas” las incorporan al sistema conceptual de la administración y a los textos para su enseñanza. Una respuesta pragmática a estas diatribas es que las organizaciones y el trabajo de dirección son sistemas complejos y, para su interpretación y manejo, hay que utilizar e integrar muchos y variados sistemas y enfoques conceptuales y herramientas de diferentes disciplinas científicas.

Sucede que, a veces, paradigmas importados en la “ciencia” y la práctica de la administración, procedentes de otras ciencias, se hacen obsoletos o insuficientes para el manejo de las organizaciones. En esos momentos es que los especialistas en administración deben alertarnos.

La eficiencia es un “paradigma importado” de la teoría económica, que ha orientado el trabajo de las organizaciones y sus dirigentes durante décadas, desde los trabajos de los economistas clásicos, Adam Smith y David Ricardo a mediados del siglo XVIII. Su planteamiento esencial es la relación entre insumos (gastos) y resultados (ingresos), su expresión es la reducción de los costos, o los costos mínimos. Tiene una lógica contundente, usted tiene que “producir con los costos más bajos posibles”, o dicho de otra forma, “obtener los mayores resultados con los mismos recursos (gastos)”.

La eficiencia actúa en el ámbito interno de la empresa, ahí es donde usted puede trabajar para reducir sus gastos. Pero ¿qué pasa en un entorno turbulento? se preguntan los especialistas, donde usted tiene que estar al tanto de lo que está pasando “afuera” de la empresa, para ajustar sus estrategias y acciones de manera que pueda aprovechar las oportunidades o neutralizar las amenazas que se presenten.

Ante esto, Drucker dice “No basta con hacer las cosas correctamente (eficiencia), hay que hacer las cosas correctas (eficacia)…”. Menguzzato, especialista española, en su libro sobre Dirección Estratégica expresa: “…la experiencia demuestra que el éxito y supervivencia a largo plazo de la empresa depende más de los progresos en su eficacia que en su eficiencia…”.

Si usted se preocupa sólo de la eficiencia, puede llegar a ser el productor más eficiente de algo que no le interese a la gente. La bibliografía sobre el tema ofrece abundantes ejemplos de empresas que eran las más eficientes en su actividad, pero que no percibieron a tiempo los cambios que se estaban gestando en el entorno, no modificaron sus estrategias y, a la larga, tuvieron que salir del negocio. Ese es el caso de la Owen Illinois, la empresa productora de envases de cristal más eficiente de los EEUU, que no percibió a tiempo las preferencias por los envases plásticos. Cuando lo comprendió, era demasiado tarde.

La eficiencia hace énfasis en: los medios, hacer las cosas correctamente, resolver problemas, ahorrar gastos, cumplir tareas y obligaciones, capacitar a los subordinados, aplica un enfoque reactivo.

La eficacia (o efectividad) hace énfasis en: los resultados, hacer las cosas correctas, lograr objetivos, crear más valores (principalmente para el cliente), proporcionar eficacia (empowerment) a los subordinados, aplica un enfoque proactivo, es decir, en lugar de reaccionar, anticiparse.

La eficiencia se concentra en cómo se hacen las cosas, de qué modo se ejecutan. La eficacia en: para qué se hacen las cosas, cuáles son los resultados que se persiguen, qué objetivos se logran. La pregunta básica de la eficiencia es ¿Cómo podemos hacer mejor lo que estamos haciendo?. La de la eficacia es: ¿Qué es lo que deberíamos estar haciendo?.

En el proceso de formulación de la estrategia de una empresa el enfoque que debe prevalecer en la formulación de objetivos y estrategias es el de la “eficacia”. El enfoque de la eficiencia “entra” en el momento en que se definan los planes, los presupuestos y las acciones para poner en práctica la estrategia. La eficacia se centra en el “¿Qué?”, la eficiencia en el “¿Cómo?”.

Cuando trabajo el tema, en talleres o consultorías, me gusta utilizar un pensamiento de José Martí, el Héroe de la Independencia de Cuba, considerado con justicia uno de los pensadores latinoamericanos más notables del XIX cuando expresó:

“Emplearse en lo estéril,
cuando se puede hacer lo útil;
ocuparse de lo fácil,
cuando se tienen bríos para intentar lo difícil;
es despojar de dignidad al talento.

Centrarnos en la eficiencia puede conducirnos a “bajar costos a toda costa”. Basta con recorrer todo el proceso de la empresa y determinar dónde “debemos” rebajar los costos. Trabajar por la eficacia es más difícil, hay que pensar en lo que sucede afuera, en cómo generar valor para los clientes, y con esto, para la propia empresa, qué tendencias podemos avizorar, qué está haciendo la competencia, entre otras cuestiones.

Cuando se comentaron las tendencias en el marketing, en artículo anterior, se mencionó cómo: la atención personalizada, el servicio de postventa, la satisfacción, el producto “ampliado”, el valor que perciben, son cosas que los clientes aprecian mas que “el precio más bajo”. La gente prefiere comprar una computadora más cara, si puede contar con una red de mantenimiento y atención, que otra más barata, en una empresa que no le garantice lo demás.

La necesidad de que los directivos presten una atención preferente a lo que está pasando en el entorno, más que lo que sucede internamente en su empresa, la resalta Drucker en las siguiente propuesta:

“…en las condiciones actuales y más en el futuro, una de las grandes habilidades que deben adquirir los directivos es recibir información desde el exterior; tiene que salir, analizar las percepciones que tiene sobre la economía, los mercados, los valores de los consumidores, su psicología. La actividad de las compañías y sus directivos principales en los próximos 15 años es desarrollar el suministro de información del exterior…”
.

No se trata de que prescindamos de la eficiencia. El uso más racional de los recursos, la reducción de los costos y el ahorro, son objetivos que deben atenderse, no solo por las empresas, sino también por las entidades públicas, ONGs, organizaciones sin ánimo de lucro, en fin por cualquier tipo de organización.

De lo que se trata es de tener claro a qué debemos darle prioridad en el momento de definir nuestra estrategia, de identificar qué es lo que debemos estar haciendo, antes de ocuparnos de cómo hacemos, lo que estamos haciendo. Un especialista presenta un enfoque interesante, en el que integra ambos enfoques cuando define la “Nueva fórmula del Éxito”, de la siguiente forma:

Éxito = Eficacia (Efectividad) + Eficiencia + Innovación y cambio

¿Cuál es la lógica de esto?. Sencillamente, que la empresa debe:


  • primero, identificar qué es lo más conveniente que debe hacer (para aprovechar una oportunidad o neutralizar una amenaza);
  • después, tratar de hacerlo de la forma más eficiente posible (con el mínimo de gastos):
  • pero, no se puede limitar a esto, la competencia puede estar haciendo lo mismo, por tanto, debe tratar de innovar constantemente, de crear nuevas formas de satisfacer necesidades y generar productos y servicios de alto valor para el cliente.
“La eficiencia es muy importante. Sin ella, no habría organizaciones; con ella hay menos organizaciones…los expertos en eficiencia están más contentos cuando hay menos costos, incluso si esto implica que haya menos clientes..”.- Minztberg.

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EL CAMBIO DE PARADIGMA EN UNA EMPRESA

El filósofo de las ciencias Thomas Kuhn dijo que los nuevos paradigmas son aceptados despacio si no sobre los cuerpos muertos, de quienes crecieron con los viejos.

Kuhn citó a muchos grandes científicos, desde Copérnico hasta Darwin y Maxwell, que tuvieron que luchar sin medida contra la resistencia de las mentes mediocres y fueron reconocidos recién mas tarde.

Max Plank lo expresó con las palabras más conocidas sobre el tema: “Una nueva verdad científica no triunfa por convencimiento de sus oponentes, haciéndoles ver la luz, sino mas bien porque sus oponentes eventualmente mueren y una nueva generación crece con la familiaridad de ella.”

Pero ¿por qué existen los oponentes en primer lugar?

Kuhn lo explica de manera sorprendentemente simple: Un nuevo paradigma o nueva visión tiene oponentes primordialmente porque los datos que la soportan no son persuasivos.

Einstein, por ejemplo, pudo haber rechazado la idea de que Dios juega dados con el universo [la mecánica quántica dice que el universo es esencialmente un lugar probabilístico e incierto] simplemente porque los datos que afirmaban el supuesto hábito apostador de Dios eran en aquel entonces ambiguos.

Después de suficientes hipótesis y pruebas, los datos confirmando la evolución de la mecánica quántica fueron innegables y hasta Einstein se convenció (aunque tal vez no estuvo muy feliz por ello).

Y ese es el punto: mientras los científicos y tecnócratas exhibirán su parte de pequeñez inercial, el rechazo de un potencial nuevo paradigma por parte de los expertos relevantes es inevitable debido al escepticismo institucionalizado, sin el cual la ciencia no lograría funcionar como medio para hallar conocimiento confiable.

Después de todo, hay innumerables descubrimientos espectaculares pero erróneos, por cada uno que soporta la prueba del tiempo. Con todas esas probabilidades en contra, el escepticismo es como un sistema inmunológico del conocimiento científico, que protege al cuerpo del conocimiento confiable que ha soportado el paso del tiempo, de las infecciones crónicas y fenómenos patológicos que pueden verse bien en los medios de comunicación, pero no pueden ser reproducidos en el
laboratorio.

El escepticismo es aun mucho mas importante al confrontar lo último en supuesta magia tecnológica, porque a menudo son vidas las que están en juego, no solamente inversiones.

Como dijera el Físico Richard Feynman, refiriéndose al desastre del trasbordador Challenger: “la realidad debe preceder a las relaciones públicas, porque la naturaleza no puede ser engañada”. Sin embargo ese no es el caso en la mayoría de la humanidad, científica o no.

Los buenos científicos son entrenados para ser escépticos y no ser engañados o,mas particularmente, para no engañarse a sí mismos. De hecho, en ciencia y tecnología no es vergonzante ser escéptico sobre nuevos paradigmas brillantes o descubrimientos notables, que demuestran años mas tarde ser verdaderos. Se lo considera simplemente parte del trabajo.

Eso nos lleva de vuelta a Kuhn, porque virtualmente cada descubrimiento paradigmático, sea científico o tecnológico, es lanzado desde una posición de evidente debilidad. Las mentes brillantes, los progenitores de nuevos paradigmas tecnológicos o científicos, son aquellos que pueden extraer la verdad cuando aun está hundida en el pantano de los datos conflictivos.

Por lo tanto, un nuevo paradigma es muy probable que atraiga oponentes: es propuesto cuando la evidencia que lo soporta es aun ambigua.

Muchos expertos se opondrán entonces por la razón correcta (la evidencia no es convincente), antes que por la errónea (la mente aferrada a los antiguos puntos de vista), a pesar de lo que Khun, la prensa, los acosados científicos o inventores puedan decir en contrario.

La historia de la ciencia y la tecnología es escasa en ejemplos de nuevos paradigmas que fueron tan pesados que se aceptaron prácticamente sin oposición. La emergencia de la Biología Molecular es uno de ellos, como notara el biólogo Lewis Wolpert “La evidencia de la estructura del DNA y otros descubrimientos fueron tan persuasivos que prácticamente todo el mundo -ciertamente los jóvenes- fueron atrapados por la excitación de lo que es claramente una nueva era para la biología.”

O tomemos la Teoría de la Información, de Claude Shannon. Columna vertebral de la revolución digital actual. Cuando Shannon publicó su teoría en 1948, fue tan aplastante, recuerda el autor Mithcell Waldrop, que ‘explotó con la fuerza de una bomba’.

En el MIT la reacción fue: ¡Brillante! ¿Cómo no se me ocurrió antes?

Dicho de manera simple: la excitación de un nuevo descubrimiento legítimo supera en fuerza motivacional en ciencia, a los pequeños intereses personales.

En esta época, donde un potencial nuevo paradigma puede tener el valor de la riqueza de la OPEC, cuando un campo completo de la ciencia o tecnología puede emerger virtualmente de la noche a la mañana sobre la base de una sola publicación científica, el desafío consiste en diferenciar las auténticas renovaciones paradigmáticas de las fantasías glamorosas.

Ambas, en todo caso, ganarán apoyo y prensa copiosa, porque ambas prometen cosas grandiosas. La prensa, sin embargo, carecerá de valor para obtener opiniones sobrias; los reporteros apoyarán la visión de nuevo paradigma, porque es una historia mejor, aludirán a la gran cantidad de creyentes como prueba de que el nuevo paradigma es correcto.

En caso que los escépticos sean abundantes, los reporteros dirán que Kuhn estaba en lo cierto y que los expertos son envidiosos y de poca visión, antes que aceptar que la evidencia merece escepticismo.

La realidad es que un escepticismo vigoroso apuntado a un nuevo paradigma potencial, suele significar una de dos cosas y usualmente ambas: primero, que una espectacular revolución o un nuevo paradigma maravilloso es en verdad demasiado bueno para ser cierto y segundo, que
las razones para ser escéptico son realmente muy buenas.

Si la evidencia que soporta el nuevo paradigma alcanza un peso suficiente, entonces el escepticismo se diluirá. (Aunque, como sugiere la nueva economía, si esto sucede, deberíamos salvar nuestras cabezas).

Cuanto más permanece el escepticismo más probable es que el nuevo paradigma sea una ilusión y eventualmente se evapore en la dura luz de la realidad. Si usted apostó a su favor a pesar del escepticismo, entonces tendrá que asumir las pérdidas.

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