LA FELICIDAD ES AMAR LO QUE UNO HACE

Es lamentable ver cómo la crisis económica, la desconfianza en el sistema y la falta de empleo llevan a las personas a conformarse con tener un trabajo cualquiera, abandonando pasivamente sus sueños, sus metas y, lo que es peor, su lealtad a sí mismos.

Muchas empresas retienen a su personal porque estos no tienen adónde ir, creen innecesario motivarlos, desarrollarlos, respetarlos o siquiera comprometerlos. Se olvidan de apasionar a su gente. 

Estas son empresas menos desarrolladas culturalmente que poco se preocupan por tener empleados satisfechos, creyéndolo un lujo innecesario, y limitando no solo el crecimiento de su gente, sino su propio desarrollo y el cumplimiento de sus metas de negocio. 

Estas organizaciones creen que la satisfacción y la pasión son componentes poco importantes del esfuerzo laboral, sin comprender que, justamente, la pasión por lo que uno hace es lo que genera los grandes aportes, las ideas innovadoras, y consigue esfuerzos y resultados extraordinarios.

Muy lejos de las anteriores, las empresas exitosas reconocen que la única manera de lograr sus metas es a través de la satisfacción de sus clientes, y que esta satisfacción solo se da si sus empleados están satisfechos (”si el empleado sonríe, sonríe el cliente”).

El exito de las empresas depende que estas asuman políticas coherentes con sus valores, actuen de manera consistente con lo que predican y que sean verdaderamente respetuosas de su gente. 

El personal debe trabajar a gusto. Buscar la satisfacción de los empleados no es una cuestión exclusivamente de dinero, sino que forma parte de una cultura empresarial que reconoce que el respeto es la base del éxito.

El reto es no abandonar jamás la búsqueda de la satisfacción en el trabajo, de la pasión por lo que hacemos. 

No conformarnos jamás por nada menos que hacer lo que nos mueve, lo que nos gusta realmente. 

Esa es la verdadera lealtad con uno mismo, la que nos hace sentir realizados, completos profesionalmente y con ganas de ir a la oficina cada día (bueno, casi cada día).

 Algunos tienen el privilegio de descubrir temprano su vocación, otros no debemos cejar hasta encontrarla.

 Aceptar menos es traicionar nuestra esencia, y solo nos conducirá a resultados mediocres y a vivir en un permanente estado de insatisfacción que ningún dinero en el mundo paga.

 La necesidad, las presiones externas o los paradigmas de éxito ajenos que muchos se imponen no son excusa suficiente para traicionar nuestro espíritu.

La felicidad profesional es amar lo que uno hace.


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, , Ricardo dijo

GRACIAS POR EL MENSAJE ME LLEGO EN EL MOMENTO MAS OPORTUNO.

, , Ana dijo

Estoy totalmente convencida de ésto. Deseo que todos los que lean mi comentario se analicen asímismo, si están haciendo lo que más les gusta en la vida. Nada es imposible para los que AMAN NO QUE HACEN porque se sienten realizados, completos, felices.

, , SAMUEL ARIAS dijo

Gracias !!!
Excelente articulo. Trabajamos en un modelo de felicidad ( #mentefeliz ) laboral donde justamente entrenamos el cerebro de las personas para crear hábitos de felicidad mediante herramientas de alto impacto como las neurociencias, Coaching y PNL. Entendemos que cerca del 50% de la fuerza laboral no puede hacer lo que ama, por lo cual debemos entrenarlos para amar lo que hacen.
Un saludo,


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