SE ME MURIO OTRO PAPÁ

Se me murió otro papá. Perdónenme que hable de manera tan personal, pero es que se trata del Flaco, ese que fue el que me enseñó la mitad de las cosas que aprendí en la vida. Ese al que todos le reconocen la poesía. Ese que hacía música que llega al alma. Todas las metáforas partieron con él. Quedamos huérfanos de letras y corcheas. Huérfanos de claridad y enrevesamientos.
El Flaco nos inspira a ser mejores que nuestra mediocridad. A intentar la poesía, aunque nunca nadie la logrará como él. La poesía en las palabras, pero sobre todo la poesía en la vida. Todos lo perdemos, pero no todos tienen la oportunidad de homenajearlo como nosotros ahora, acá, en este espacio. Y mientras escribía esto pensaba si iba a poder tragarme las lágrimas hasta terminar. Hay que remar este bajón.
Hay muchas maneras de pintar al Flaco. Y yo tengo la mía también. Hubo una vez que pasó una tragedia en cancha de Boca, en la que Roberto Basile, un muchacho de 25 años, murió por el impacto de una bengala en el cuello. Eso generó un alegato conmovedor transformado en poesía y protesta, en música disfrutable y lacrimógena. Nadie más que el Flaco podía lograr eso.
Nos queda una terrible pena que parece infinita pero que no va a ser eterna. Al final nos va a quedar la luz de todo lo que nos deja. Hoy más que nunca estamos tentados a pensar que el pasado era mejor. Pero él, en su infinita sabiduría, tenía razón cuando nos decía en la Cantata de Puentes Amarillos: “Aunque me fuercen yo nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor…¡Mañana es mejor!”
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Sos un tierno, Scholiadis. Cuando las palabras brotan desde el cuore, no hay con qué darle. Hermoso homenaje para un flaco enorme, que -como todos los grandes- nunca se irá del todo.
Un beso.