Posts etiquetados como ‘venas’

Sollozo

Las venas me crujen…

Un verdoso mar que se autocomplota,
un rojo rayo que incinera una choza,
una gris mariposa tuerta con alas de murciélago.

Las saladas lágrimas dejan un surco…

En los fríos azulejos multicolores,
en los trenes descarrilados de ayer,
en la mujer de alma perdida.

Una planta con brotes desparejos,
se asienta en mi corazón,
hace una estalactita de hiel
que se dispersa en el vacío.

Su muerte en una bolsa,
esa bolsa que está en mi cabeza.

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Madeja

Relámpagos
llantos de fuego,
amordazados.

A ras de la mutilación
y el desencanto,
de una filosa lengua,
estaco tus ojos rojos.

Abrazado al fuego frío,
sangra mi tesoro,
grano a grano,
en mi garganta de papel.

Mi olvido es el celo
de una amante fantasmal
que se disfraza de necesidad.

El nivel de la inocencia,
vibra y parece inundarse
en su propia saliva.

En mi impronta
silban tus balas plateadas

(descubro que…)

El martillo de tu poesía
se escurre entre mis venas.

Inquieta felpa del sentir
que desconoce esta sed de escape
que tengo atorada
entre mis morados labios.

 

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El inefable obstáculo

No te nombro pero te miro de reojo.
No te maldigo, es mas, estoy de acuerdo.
No te discuto pero nunca me agradaste.
No te elijo porque estás muy lejos.

Primero…

Un fantasma plateado girando en una noche,
noche que se desgarra desatando gruesas lagrimas,
lagrimas que ruedan y vibran en las ventanas,
ventanas de marcos abultados que no supimos entender,
entender fue una enajenación del sentir,
sentir que fue relámpago mal colocado,
colocado en mal tiempo y espacio,
espacio que se abrió como una sangrada grieta,
grieta que supo succionar frialdad,
frialdad que explotó en mil astillas,
astillas que se metían en las venas,
venas que fueron mutiladas con palabras,
palabras que se hicieron exceso,
exceso que siempre fue dulzura,
dulzura que debí apuñalar,
apuñalar con la sombra del corazón,
corazón vomitando incendios de luces,
luces inventadas que deslucieron a no dar mas,
mas que solo llegó a ser menos,
menos engendran pérdidas,
pérdidas que se hacen montañas,
montañas que superan mi inmensidad,
inmensidad de la que soy ateo,
ateo que juega con fuego,
fuego que escupo y me consume,
consume a mas no poder,
poder que lo siento en la nuca como suspiro,
suspiro que es una telaraña ineludible,
lo ineludible que es esta telaraña en mi cabeza.

En la anchura del tiempo…

Abismo de cordial invitación,
cHacal que todo lo embiste,
plOmo de oro falso en mis yemas,
embRiaguez de miel destellada
acabA en un refucilo mudo.

Mitología movediza,
sEca y famélica mirada.

Cocido para ser atropellado,
pAladar ampollado de abundancia,
inNegable paso de huellas ocres,
criStal de reflejo generoso
enmArcado por la tormenta mental.

Potencial diluida en esmaltes,
tEmblorosas son sus luces crepusculares,
veNas de musgos frágiles,
manSedumbre angustiante engullida,
anclA el alma al pavimento,
clamoR nocturno y reciclable,
espíriTu de blanca tempestad
ignorantE ante el fuego de la intuición.

En la pista de disección

Sepulta tus labios de puñal,
junto a la cruz aterciopelada,
con la noche en tu retina,
quemando los suspiros hechizados.

Conozco del ciervo que recorre tus venas,
se parecen a mis escorias estampadas.

Danza en la pista ensangrentada,
no sería la primera, ni la última vez,
para lastimar tus melodiosos pies,
para sudar martirios y amnesias.

Alzo el reclamo de la luna abultada
de ese fuego gris tan confuso.

Inserta en tu pecho la daga,
que despliegue una aurora,
que el azufre domina la atmósfera,
con la alondra picoteando tu corazón.

Rompo el aliento edulcorante
como el cristal de promesas insostenibles.

Lugar de errar

Es la oscuridad resonante en tus venas,
cae la noche a tu merced
Es tu tacitud; tu estilo moribundo.
sobre tus ojos dorados, los lagos giran.

Es el espesor de tu paciencia,
acaricias con tus garras.
Es tu magnitud; un salvaje lamento,
te tiñes de dolor, envolviéndote,

Es tu lluvia salpicada de codicia,
sobre el frío de las sombras.
Es tu desgarro en forma de llama,
roes el silencio, fragmentándote.

Es en donde los espíritus se estrellan,
donde falsificamos nuestras caras,
donde olvidamos la naturaleza
donde nos degradamos en desprovistos.

Es el lugar que supimos errar.
lugar intangible, pero profundo.

Vertida.
Vertidos.
Vertido.
Vertiente.

El reino de la oscuridad, situada en los confines del saber

El reino de la oscuridad, situada en los confines del saber. Objetos inmediatos meticulosos. Pasantes con miradas de menosprecios. Frenéticas nubes, espíritus de la noche, danzan al compás de los llantos de puro desamor. Despreciando lo inmediato, habitando lo iluminado por la naturaleza. Aprecia la sangre en tus venas cortadas por la furia y el impulso sin control del dolor. Que el veneno del menosprecio nos llega a todos, en algún momento, debilitando todo ese confiar que nos sostiene.