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Rompecabezas

Cada pedazo de cristal
que cae como plomo
o
me hizo caer.

Cada palabra de verdad
que brotó de su boca
o
me hizo creer.

Cada magnética ilusión
que tejió con hierro
y
me instaló.

Cada una de mis plateadas lágrimas
que no supieron caber
o
hizo que no cabieran.

Cada pieza que forzó a encajar
y
así
despreciar
todo
lo
que
le
di.

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Rosas negras

Goteo de sangre en sus pétalos,
un aroma deleitable a muerte,
levantados los monumentos de papel
para aquellos afortunados
para justificar sus ignorancias.

Que inunde la penumbra,
habrá sonidos de pasos rotos,
un humo agrio perforará las sienes,
y así, todo será mas claro.

Fuimos victimarios y víctimas

Sus labios invisibles
dibujaban susurros,
disfrazando lo desbordante
y arrastrándose a la corriente.

Abriendo fuegos nos indagamos
yo en su piel desgastada,
ella en mi débil ser,
fusionándonos con el ambiente.

Apoderada vibración,
respiración acelerada,
la aprisioné en mis brazos,
degustando sus besos sabor a ansia.

Su lengua recorrió mi torso
hasta estremecerme,
lamiéndome, deleitándose,
aplacando mis heridas.

Me aprehendí de su cuerpo
y empecé a acariciar su sexo,
fue una imagen tan dulce como malévola,
su vientre me sugirió entrar.

En los embates de la piel,
ella me apretaba,
pidiéndome mas vértigo,
estallamos de placer.

Todo era rojo ardiente,
los meneos y los gemidos,
todo un torrente impetuoso,
morimos con la noche.

Dejamos secuelas
de temblor y escalofríos,
así nos olvidamos
de nuestra quejosa soledad.

Pienso y pensaré

La ternura es espacial, su órbita acapara rincones del corazón sumergido, en mares desiguales y desínteresados de herdor. Su oxígeno es perfume, su lazo interminable, su gravedad tan intermitente e indescifrable en momentos que no cabe de entendimientos.
Luces tenues que no dañan ojos curiosos y ajenos, se promuelga un poco de libertad juvenil, eran bellos aquellos tiempos, cuando la nostalgia pega, y pega. Sol que sale para todos y cada uno, dejé escurrir una canción que desconocía, y como ya sabés la curiosidad mata al ser. El precio pesará en cuanto el tiempo corra y haga su propio jugo del destino.
La cercanía mata, me quema la idea de estar tan cerca y lejos a la vez de tus brillos. Inmensa bendición de lo que sos.
Pienso y pensaré, es tu legado el que dejaste en el aire. La idea me desidratará, no es tu culpa, siempre es al mía, pero buscaré rincones de palabras que adornen lo que pasó y deseo que pase.
Pienso y pensaré, en tu olvidado nombre y en lo que en el fondo significarás para otros. No te excuses que soy de desconfiar en ajenos.
Y aunque no dije nada, te dije todo, es mi forma de ver las cosas, se necesita digerir con suavidad. No te pude oír, y no me lo perdonaré jamas, porque las palabras son oro y su entonación ese brillo tan endulzante. Pienso y pensaré, en lo que se rescató, no hay salidas, es mi obligación, a favor de la visión e interés. Pienso y pensaré, hasta mi último suspiro.

Vestida en palabras ensombrecidas

Flagelándo el instante,
tormentos que laten,
la prisión del delirio
que reaviva tu incendio.

Abrazas la quimera,
baldío que no quisiera,
escupe morbosidad
en una fugacidad lenta.

Con manos manchadas,
extiendes tus deseos,
de un giro perpétuo,
del ocaso tu demonio.

Un eterno extravio,
son esos senderos amargos
que parecen adredes
que desatan el odio.

Se cubre de sombras,
para amurallar su resentimiento,
no necesita de palabras,
todo esta en su fuego.

Hemorragia

Todo a la larga espera,
esa angustiosa y martirizante.
Cargado por la humedad y el disturbio,
solo llevo trapos tristes desarmados.

Su silencio es un síntoma
entre abandonadas conversaciones,
entre coloridas espinas,
encontrando objetos respirados,
entre coronas de destinos,
ente ardores construídos.

Hay un río que fluye
y se hace herida
que quiebra la sombra,
agujereando estas luces.

Mi asfixia es tu aire

Llevas alas funestas,
no tienes a donde volar,
perdiste tu camino.

Tus plumas desgarradas,
el recuerdo de un amor fraudulento
de tan poco valor.

Escribo con sangre,
de anhelo y realidad,
con manos perdidas,
con historias cerradas.

Llevas tus motivos,
abierta a los delirios,
desistiendo a todo brillo.

Tu cielo es gris,
escasean las palabras,
duermes en el silencio.

Mi asfixia es tu aire,
mi enfermedad es el mundo,
aún con tanta belleza,
puedo morir de dolor.

Todo se le resumía

Oculta verdaderos tesoros de ternura
y una mirada fría escondía el alma,
su pequeña boca mordía
ese mundo contagioso de avaridad

Su paisaje deslumbraba
mas allá de sus dulces ojos miel
que atosigarían a cualquier
sediento de amor

Todo se le resumía,
su atracción se agigantaba
con el tiempo de aprender
nuevas maniobras de seducción y compasión

El tiempo es rápido
y no es gratis,
cada segundo lo sentía
en sus huesos

Su dominio no era escaso,
su luz aún destellaba,
aunque solía ser débil
y casi inmune a la vivacidad celestial

Impaciente desafió a su propia moral,
tan diminuta y castigada.
Así se autocombatió,
el resultado aún se busca… y se espera

Cuya memoria

Adondequiera que voy
veo tus ojos tristes
me siguen, me persiguen
todo parece dolor

Su vestigio en la expresión,
el desarme del corazón,
rastros de cristales
rajados en porción

La desvirtual compasión,
en luces cegadoras,
¿quien se atreverá a dejar atrás?
aquellas emociones?

Te busco y no estás,
te encuentro y te vas,
en un instante he perdido
el camino de mi destino.

Tu ausencia es pena y dolor,
la profundidad del herdor,
un deseo fugaz,
perdí mi nociva solución

Los corazones pierden su hechizo,
de encantamiento y serenidad,
pero aún el recuerdo sobresale,
cuya memoria perdurará.

Todo en mí,
siempre en mi…
corazón de cristal
frágil y sutil.

Como el tuyo
no hay ninguno,
en el dulce perdón
de los sobrantes de nuestra guerra.