Posts etiquetados como ‘sueño’

Tómbola

Una mujer con piel de playa,
acicala mi sueño de caucho.

¿Por dónde se arrastran sus hilos de azúcar?

Soy un tuerto insomnio
que se ahoga con maíz de hierro,
lo vomito en nubarrones compactados,
y visto una piel de asidero neumático.

¿Cuándo lloraste una glándula dorada?

Crisis en las olas de septiembre,
deforma el alambre de su voz.

¿Cómo pude amasar vida en toda su muerte?

Soy una mantis religiosa
que nada en un capullo de sangre,
la encajono en un aplauso,
la inflo con zumbido hirviente.

Nada gira.

 

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Polidipsia

Laberinto de lumbre y nube,
lluvia de luz y estiaje.

Fría estrella de mi consciencia,
rama quemada en mi garganta.

Tendón de pena y entrelazado,
acuoso sonido elástico.

Oscura ventolina sin linde,
escamado pez atorado en mi laguna.

Laguna de aguas negras,
turbado sentido de elixir,
sueño blindado de mazapán,
muerdo tu miasma a noche.

Ojos de humo sin dientes,
roja tacitud sin cobija,
pájaro de papel sin alas,
sombra abierta sin resplandores.

 

Safe Creative #1005216352010

Océano

Un océano vibra entre sus piernas,
se traga los condominios de sus vestigios,
una púrpura aura nos envuelve como telarañas,
su sonido mudo, mi sordo gemido.

Un viento carcome estas paredes
se esconde en el hueco de su espalda,
una verde nube traspasa mis bolsillos,
su famélico defecto, mi suave virtud.

Una montaña parte nuestras cabezas,
se inmola con mi filoso codo,
un amarillento estruendo rompe el borde ,
su pegada ilusión, mi dramático sueño.

El sol y la luna
se encastran con un mar de aire
y busco en su piel
la cresta de esas olas.

Piel onírica

Mi sueño es un viento arremolinado
azotando las carcomidas paredes
de mi cerebro desgastado.

Me lleva…
¿Quién sabe dónde?

Mi sueño es la agujero de la humanidad,
es una rosa desangrándose a cuentagotas
hasta quedar solo espeso polvo.

Me dice…
¿Quién sabe que mensaje?

Mi sentir es un opáco espíritu
clavado en tierra infértil.

Leche de luna

Lo saboreas con los labios
el capricho crece en tu hipnótica boca,
me penetras con tus brillantes ojos,
espasma el cuerpo intoxicado de lujuria.

Lo recorres con tu lengua,
algodón violento y expresivo,
alud de fuego y heridas,
tus manos reconstruyen mis esquirlas.

Miedos de abismos esenciales,
canto verdoso de pájaros insolentes,
en el vulturno sofocante se descose
el fragor de las chicharras en celo.

De mis palabras oxidadas,
quiero estacar el valor de tu ser,
gris llovizna intrascendente,
invade mi paralítico sueño.

Empapada…
subida al tobogán.

En la palidez

Nervios que cortan acero
escupo peces de fuego
arrastrándose por los aires
dibujando esperpentos.

La soledad…
se caerá de madura
es como un fruto agrio
deshaciéndose en mi boca.

Horizonte en sombras,
lacrimoso sueño de avenencia,
empuñando el ego discrepante,
turgente lluvia goteando en mis manos.

Las cenizas…
desentierra la lumbre de mi entraña,
arde y sangra la luna,
deforestando mi corazón.

En la palidez del aliento
y los espíritus sin motores.

Raíz de diecinueve nudos,
culebra que recita un aurora,
con la nariz en la fina vertiente
y un soplido húmedo que roza mi oreja

Lamiendo el barro entre mis dedos,
asmática embeleza atravesante,
nocturno bosque fluorescente,
un relámpago quebró mi cráneo.

No chinescas

Sombra a muerte,
sombra a noche,
luz a mantel,
locura a soledad,
sombra a estiercol,
sombra a pulmón,
plomo de sombra,
sonido de corriente.

Sombra de calor,
frío de sombra,
sombra de lagrima,
llanto de sombra,
sombra tras sombra,
no hay luz instigadora,

Sombra decapitada,
sombra desplomada.
ladrillo de sombra,
sombra de veneno,
convalecencia y sueño.

Rincón de sombra,
sombra de neurona,
cerebro hermético,
tirado,
perseguido,
desestabilizado
por
la anarquía de la sombra.

Sombra de gigante,
tiburón de sombra,
sombra de delfín,
morisqueta de payaso.

Sombra de madera,
agua y sed,
coleccionando sombras,
castidad y rebelión,
maquillando algarabía.

Viento de lluvia,
sombra de nube,
granizo de plomo,
encerado en albergues,
panes de pobres,
sombra de travestis.

Desnuda sed, espíritu ahogado

Tus pupilas amortajadas,
trazan una órbita cortante
haciendo del aire esquirlas,
haciéndome astilla, resquicio.

Sueño que lame pies,
secuenciándoce en pálidas sugestiones,
retorna la selva de mi cristal,
en un sacrilegio beso al abismo.

Sepultando toda ofensa en la amarga luz
con lagrimas dulces devenidas de la distancia
en silencios rigurosos, mordidos,
vestidos de ardor y complacencia.

Así, escupo kerosene.

Escorpiones en la cama

Manchas de vacío,
cuartos sin sendas,
manos desprendidas,
no alivian avalanchas.

Alas en llamas,
victoria destripada,
alicaída esbelta,
¿de egoísmo o dignidad?

Deseo desmoronado,
noche demorada,
sueño desmovilizado,
cama demoníaca.

Simuló una caída perfecta
para sacar a relucir sus escorpiones.

Pedazos irrecuperables

En las manos del desierto,
grieta inmóvil que brota del vacío,
un volcán dormido en el corazón,
reprimiendo tumores de seda.

Diluvios de luces en vidas quebradas,
sol entumecido en sangre espesa,
los traspasos punzados con deliberamiento,
las escamas en los cuellos verdosos.

Llamas viciosas en pesadillas rodantes,
sabor desaparecido en bosque de vidrio,
sabor familiar en nube de oro,
sabor nostálgico tatuado en la memoria.

Sombras temblorosas amargando la carne,
rogando por el fuego derretido,
los sueños socavados de estrellas,
realidades deshidratas a nada.

Fragilidad atróz, anemia encerrada,
las heridas atascadas, infectadas,
promisiones espectrales rugosas,
ha aceptar la descoordinación.