Posts etiquetados como ‘sonrisa’

Arrebol

La mujer de oscura lluvia,
orea su ardiente vientre,
marcados signos de trepido
y enjuagados frescores.

Su fino hechizo de deleite,
gotea sangre dulce,
destella aureolas de carne
de las sin parsimonias.

Una encrudecida mano
junta el polvo blanco
y la lleva a su boca
como un puñado de cenizas.

(Un delicado cadáver
acicala mis talones,
con un helado roce…)

Débil como un lactante,
aprieto una trémula sonrisa
que vivirá oculta debajo
de una ola de sombra.

 

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Aí_no_ga

Un espectro de escarcha,
se mueve como bailando un vals,
tiene la sonrisa de la muerte
colgando de un ritmo parpadeante.

Sopla cenizas en cada auspiciosa noche
su plateado susurro se me impregna,
gotea en las ruinas de mi esperanza,
pétalos de sal, espinas de azúcar.

Duermo en la mugre de sus garras
para fundirme en el jardín de la mudez,
encadenando instintos precoces,
arrollando columnas de luces y humo.

Vengo de donde vendieron mi viento
y opacaron mis túneles de luz,
donde cegaron mis eléctricos alaridos
y enterraron mis cristales corrosivos.

Su navaja es un vientre sin luna
que me acaricia fríamente en la nuca,
resucita esas pegajosas moscas
que se arrancan las alas con ansias.

Converjo en un estallido telúrico,
bolsa de precios anudados
a los desgastados cráneos
que profano en colerizados aires.

Se cierra un muro de penumbras,
clavándose un silencio de sepulcro,
roen espasmos de obcecación
para descarnar esas certezas.

 

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Marcas de deseo

Gimotea a destiempo,
se condensa la noche
en su inquieta lengua,
sonrisa brillante y complice.

Flamea su holgada sombra
en los goteantes truenos,
es su estridente vientre
que invoca mis labios.

Me eterniza en sus heridas,
las palpa solo para rememorar.

Ofrenda de sumisión,
sus claras sábanas salpicadas
de su dulce y profunda sangre,
símbolos de faenas violentas.

Me sacudi el polvo de las manos,
me llevan a sus tibios pechos erguidos.

Biología

En las fauces del tiempo,
el destino es la dentadura amarillenta
que muerde mi mano.
 
Descontando los pasos al infierno,
esta sonrisa es una burbuja de la realidad,
grasientos pernos explosivos, agrupados.

La oscura noche fundida en la piel,
calles silvestres impares,
luces de hechos injustos.

El riesgo atascado en la sangre.

La miseria de mi actualidad.

Mi egoísmo puede esperar
mientras se escurre
la arena en tus manos.

Así rugen lágrimas de impotencia.

Padecer bajo el manto del interés

Como una aguja atravesada en la carne,
como un papel consumido por el fuego químico,
como un río congelado por la helada de julio,
como una hormiga ciega deambulando en el jardín.

Como un rostro desfigurado de ardor juvenil,
como un iceberg que cruza un mar sin luna,
como un beso resbaloso en una esquina peligrosa,
como una ardilla disecada con ojos de puñal.

Como las plumas de las alas se degradarán,
como el capullo se deshilacha por el viento,
como el estigma que el tiempo predijo,
como el algarrobo escapó de su sonrisa.

Como un balde roto ignorado en el patio.

Escurridizo

Lánguida rapsodia parpadeante,
agota las fibras del tacto.
Infiltraremos banderas ocres,
arrastrando el desconsuelo de los aires.

Es cursi escribir en tu corazón de papel
aunque tenga ojos obtusos y contaminados,
que mis rubios dedos carguen un alto capricho
con diluvios de intuición y espasmos de contrAdicción.

Pecho sacrificado por la oscura atmósfera,
las paredes no pueden sostener el globo.
Plañido del mas acá, rostro bipolar,
la trampa del ser, la jaula del espíritu.

Especie reclamada de muda mesura,
gritas con silencios, emparchada con semblantes,
eso desgarra mi cerebro cuadriculado,
rompe mis poros en ansias y vacíos.

Resbala la blasfemia en mi sonrisa,
naufrago como un astro seco,
lamiendo lo que parecen ser semillas
de algún cactus indebido.

La realidad es un murciélago emplumado
infestado de sífilis ultravenal.
No se puede esconder a la muerte
como se puede tensar la carne.

Olvido voraz que eructa fobias,
mis amapolas venenosas tienen gusanos
que no celebran terrones de azúcar
ni nubes estiradas de complacencias.

Te dejaré cuando se marchite mi lengua
y me estallen los oídos,
cuando el terremoto en mis manos
se haga imparable e inevitable.

Insensible para sentir

Con el abrigo de la oscuridad,
transita los sueños carnales,
fantasmas de tu desnudez tundida…

La obsesión te denuncia.

Con la noche en las venas,
fuerza la sonrisa ávida,
concilias el tedio…

La vehemencia aflora.

Con el hambre de cuerpos,
potencia la morisqueta intensa,
monstruo de mórbida figura…

La tristeza te motiva.

Con el artificio afilado,
engendra la tormenta de espinas,
paraíso de llamas plateadas…

La envidia te hunde.

Con el destilo de las nubes
atesora la podredumbre local,
indigencia de tus labios de sangre…

La miseria te evidencia.

Con el alud de palabrerías,
serpentea hasta la delicia,
licenciosa ilimitada…

La divergencia te estalla.