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El valor del sacrificio

Mensaje anómalo que se deslizaba
por las yemas de sus dedos,
su radiación encubría algo
(Yo sé que ella sangraba por dentro).

Quería el sendero luminoso
para inmolarse en la arena caliente,
quería un juego de artificios
por sus penas expandidas.

Se inyectó de miedo
por alguien que nunca valió,
deformando sus palabras,
traicionando su cuerpo de sed.

Solo retenía
besos con alas de murciélagos
que atesoraba con culpa
en sus mejillas convulsionadas.

Su lengua retardada
decía lo que no quería,
así se enamoró de su miseria
resignando la justicia.

Con su opaca frescura
y su confusa sinceridad,
atormentó un delito interior
del que siempre fue inocente.

Absorbida por la obstinación
de su trunca existencia,
juega con su agonía y la posibilidad
de irse de la manera mas cobarde.

Atmósfera nocturna

La noche tiene ojos de pupilas dilatadas y largas garras que acarician. Se percibe un bramido de resquemor, un estrépito interior confabulado por aureolas fogosas. Estrellas de color sazón, ineludibles de movimientos infalibles insertándose en las sombras que vadean por la atención de los buitres galanteados, agazapados, armados filosamente preparados para los descuidos y las caídas.
Crecen los cementerios a raíz de los desencantos. Los halagos son la moneda corriente que gira con una eternidad brillante. Pero las mentiras están hechas de mentiras y nada mas.
Evolucionan las horas dentro de la música de fondo que puede perturbar, angustias que bailan con hondos espasmos.
La noche impregnada en el cuero, siempre con una actitud amenazante que parece tambalear en el abismo.
Son las féminas, los seres mas bellos que creó este mundo, reinas sin coronas que no se cansan de transgredir con ese sepulcroso silencio falseado de necesidad.
Somos los perpetuos obnubilados que yacen en la tormenta de luces artificiales, la dicha de una muerte salvaje y digna. Cuerpos magnetizados por la furia y el descontrol, que la vida se encarga de reprimirnos, desinhibidos por las tinieblas, es la sed ardiente en la que los corazones desgarrados ahogan como rebeliones de mil gritos de dolores acumulados.

La velocidad de la noche

Sacude la difuminación
antes del abarcamiento
con los raptos del destino
y la querida prudencia.

Pagas por el frío
en los callejones nocturnos
son los inválidos fracasos
y los números zombies.

Se arrastra a un lado
que no hay retorno,
sinfonía de gritos plateados,
desarmados y misteriosos.

La velocidad de la noche,
carcome a los ciegos
en las sombras que contrastan
con las mariposas luminosas.

Conoce tu nombre
¿Será por siempre?
Enfermaré en el invierno,
acudiré a la llama eterna.

Lluvia en tu rostro,
rememorando el abandono,
sostén tu júbilo
y tu desequilibrada sed.

Pienso y pensaré

La ternura es espacial, su órbita acapara rincones del corazón sumergido, en mares desiguales y desínteresados de herdor. Su oxígeno es perfume, su lazo interminable, su gravedad tan intermitente e indescifrable en momentos que no cabe de entendimientos.
Luces tenues que no dañan ojos curiosos y ajenos, se promuelga un poco de libertad juvenil, eran bellos aquellos tiempos, cuando la nostalgia pega, y pega. Sol que sale para todos y cada uno, dejé escurrir una canción que desconocía, y como ya sabés la curiosidad mata al ser. El precio pesará en cuanto el tiempo corra y haga su propio jugo del destino.
La cercanía mata, me quema la idea de estar tan cerca y lejos a la vez de tus brillos. Inmensa bendición de lo que sos.
Pienso y pensaré, es tu legado el que dejaste en el aire. La idea me desidratará, no es tu culpa, siempre es al mía, pero buscaré rincones de palabras que adornen lo que pasó y deseo que pase.
Pienso y pensaré, en tu olvidado nombre y en lo que en el fondo significarás para otros. No te excuses que soy de desconfiar en ajenos.
Y aunque no dije nada, te dije todo, es mi forma de ver las cosas, se necesita digerir con suavidad. No te pude oír, y no me lo perdonaré jamas, porque las palabras son oro y su entonación ese brillo tan endulzante. Pienso y pensaré, en lo que se rescató, no hay salidas, es mi obligación, a favor de la visión e interés. Pienso y pensaré, hasta mi último suspiro.

Clamor nocturno

Vomito lo que desearía ser, el espejo me hace un guiño, me dejo engañar (once again!).
Siempre pensé que los ignorantes son los mas felices, tiene sentido, principalmente ignoran la realidad de esta vida. Un poco de ese brebaje no me caería mal, hemos probado tantos venenos.
¿Quién puede prevenir los incendios en nuestro interior? ¿Alguien se atreverá a apaciguarlos?
Perras en celo comiendo cataplasmas (thanks Arthur!), y soy el extasiado que las desea hacer pasar por el filo de la risa.
En los espasmos de la noche, junto a mi soledad y un poco de alcohol en mis venas, quiero saber que traman, y si estaré en sus planes maliciosos. A mi lado se desborda la carne, pero en sus ojos veo ráfagas de luz en tanta oscuridad (and they catch me).
En cascadas, tragamos las mentiras que nos ofrece el aire, así nos desgarramos (¿Is it pain or pleasure?).
Tantas mugres en nuestras mentes nos conducen a caminos tan desconocidos como dulces. Las almas gimotean, llevamos oídos sordos en estos planos (¿What is more powerfull, the inside or outside?).
Ya saboreé tus besos bélicos y tus miedos desnudos, apreté tu mano y así escupiste una tormenta que retenías en tus pupilas.
La noche resalta las heridas de nuestros corazones. Aunque este cubierto de tantos fantasmas, tengo el ojo intacto para percibir tu epicúrea belleza. Y la oscuridad está recitando su mejor poesía, en estos tiempos, no pierde su fidelidad (all is about the true).
Clamor endemoniado en el odio del amor y el dolor.

Cuando-Aterrado-Onírico-Subversiono

Destruida así imagen mi,
tomó un voto silencio,
tras su acción
tratando-matando- espejo de pie,
últimas palabras.

Esperanzas agonizan,
parpadeas palabras volcánicas,
quebrando estructuras, deformes
convertido polvoriento,
cuerpo-periférico.

Mentiras – filosas
lastimar podes rasgar tus piernas
largas no llego al tren
súbito, subido a tu incoherencia
llevado-arrastrado.

Ojos anaranjados
danzan al pulso de tu pronóstico,
calma- a veces – tormenta
horizonte ebrio gasto
persignar – sus signos.

Obtengo-nada, reparo-aire
aureola mitad aguahhalcohoL
llora en sus lagrimales
puentes de cartón corrugado
plastico-vacío

Mariposas de cemento
respiran ansiecdad tuya
destruya inocencia rosa
hamacada por la fragilidad
exótica-devota

Es fácil perderte,
es sabor perderte,
agrio helado reflejado
impaciente-chocado
con viento pálido.

Atrás no-guías
orgías de oscuridad,
sobre tus manzanas podridas,
serpiente-ser-eremos
comidos sin freno.

Reinaremos absoluta nada
unas cuantas eternidades
abracemos vestigios
rojos – color-titubeante
Andrajo-de mi-nos.

Furia de piedra
estaca atravesante
contemplo mis extrañas
cuadro-de-honor
y sumo vestigio, mutuo.

Cerebro de caL,
beso la arena
el mar te evoca
blanco-remordimiento
adornas tu frío.

Vomitas plumas
quemadas orgánicas,
sin vuelos póstumos
reencuentro-perdido
un poco mas hondo.

Jugamos perverso
tragamos aireados
platos estallados
cubiertos desafilados
cera de vela-aromática.

Torta de licor
desgaste en hígado
en huracanes filosos
ruinas-fugitivas
bolsillos agujereados

Es difícil alcanzarte,
es difícil controlarme,
arrodillado en la tierra
seca-esteril
lo intentable acaecer

Conectado nube artificial
tus risas me denigran
no sabía esperar siempre
voces-atroces
su salsa de ironía.

Me mantengo al tonto
con fiebres de letanías,
leche esbelta agriedad
mantel-testigo
platónicos estallados.

Atardecer calabaza,
la plaza espanto
fumigamos reunidos
convalecientes-sinlatidos
en los regalos flores

Un cuadro mal puesto
en tus quejas precoces
apagué mi sentido calor
verde-aguamarina
ciego malinterpretaste.

Gran tanque de algodón,
municiones de chinches
traspapelado reciclé
un jubilo-febril
en cajón olvidado

Trigos despides
con cárcel abierta
peces de bronce
esclavo-manía
en llaves marcadas.

Macho fulgo
coco erecto
no siempre me tiro así
novo-cansino
robot imperfecto.

En cama tu huella
temporal devastado
amarillo proyecto
olvido-perdido
local estado de sitio.

Ojos de bisonte,
carnero guerrera
pastizales refractados
principe-ardor
otro supo ganar.

En su mejilla
escupo vino
ardiente y concentrado
dios-destino
atrapas inalcanzable.

Santa del abismo

Bebiendo tinieblas,
tratando de olvidar
a mi única estrella muerta.

Amanece el sol negro de la melancolía,
te perdiste desde que un extraño
derrumbó tus dioses de barro.

¿Volverán algún día
tus lágrimas adornadas
a deslizarce por estos lugares?

Me pierdo siempre aquí
sembrando en tus desiertos,
sos mi santa del abismo.

El tormento de los condenados

El deseo cual dulce veneno,
carcomía la desgastada razón,
mis torpes caricias marcan el rumbo,
mi incontrolable sonrisa drogada de su presencia
dejó fluir mis fantasías.

Deseos de retención
cortándose en el filo del eterno horizonte
en el astro incandescente,
sobre las sombras frondosas.

Aún no lo sé
pero seguro que ella es un ángel.

El día en que el sistema falló,
vivimos en sombras
y el sol brilla siempre en otro lugar,
el tormento de los condenados,
la necesidad fluye en mi,
cada uno se transforma en aquello que hace.

¿Por qué amamos?

Este fue uno de los ejercicios que tuve en una de las últimas clases del taller de escritura que me gustaría compartir un poco con ustedes. La pregunta es tan simple y compleja a la vez ¿por qué amamos?, me gustaría que compartan algunas líneas como justificando un poco la pregunta clave. Aquí algunas de las mías.

Porque somos suaves.
Porque somos frágiles como el cristal.
Porque sentimos los colores.
Porque creemos en lo desconocido.
Porque necesitamos dar y recibir.
Porque es gratificante y doloroso.
Porque no podemos escaparle de ello.
Porque existe la luz y la oscuridad.
Porque el frío y el calor.
Porque somos ingenuos.
Porque no podemos con nosotros mismos.
Porque el corazón es complicado.
Porque queremos siempre mas.
Porque estamos hechos de carne y tira.
Porque es nuestra habilidad natural.
Porque somos generosos y egoístas.
Porque estamos vivos.