Posts etiquetados como ‘puentes’

De no soñar

Los puentes se abren,
las flores irrigan colores,
aún en días grises y lluviosos,
en aires pesados y brumosos.

Muñeca frágil de delicado terciopelo,
retumba en el polvo de la sed,
besos voraces se pegan
al olor que destila el vacío.

Frente en alto,
el reflejo que va al choque,
enhebrar la locura con ancha aguja,
hilo de luz refractada.

Franjas de sueños agitados,
dedos que se diluyen en el papel,
carbónicas texturas,
retoña el sudor en la piel.

Las cenizas en las grietas de la mente,
los latigazos de profundas regresiones,
la represión, una guerra interior
de dos bandos que no se ponen de acuerdo.

La noche gravita sobre la pulpa azul,
soltados los oscuros pájaros raquíticos,
se posan en sonrisas melodiosas,
se hunden en relámpagos de medianoche.

La intuición es un siniestro,
el razonamiento son escombros.

Mariposas chuecas bordadas
con súbita desesperación,
para distraer el instinto
y la sed.

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Pupilas colgantes

El zorro quiere de su zorra:
todas las noches,
una fiebre litúrgica,
un enjambre de abejas furiosas,
un hospital incendiado,
un fantasma payaso,
una cama de vidrio,
una silueta escamosa,
un calor oscuro,
una luna desgarrada,
unos huesos en polvo,
un transplante de vida,
mil noches de noches,
labios púrpuras,
pensamientos muertos,
el ardor y el salpullido,
el aleteo de un canto,
o el alarido animal,
joyas de azúcar,
saladas con obsesiones,
un príncipe sin corona,
una daga filosa,
una órbita de estrellas,
un rezo del infierno,
pupilas colgantes,
en puentes colgantes,
en cuadros colgantes,
en amantes colgantes.

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Oficiando

Oficiando en los caminos desparejos
en los miserables incidentes que nos arrastran.
La farsa que fuerza una y otra vez
hasta el agotamiento.

Ese estruendo es mi ciencia,
en mis desesperaciones estivales.

Cielos grises de cristal,
extraño trazado de puentes sin dirección,
abombados por los otros,
perdiéndose en la distancia hacia el horizonte,
cargados de señales sin sentido.

Débiles perplejos,
entrecruzados a la distancia con los aires populares
fragmentados en restos desconcertantes.

Efímero capricho, sin huellas
de ningún monumento de superstición
solo espectros avanzados de soledad
dando voltaje libre
al corazón en llanto.

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