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Secuencias especulativas

Garganta nocturna,
árbol de temblequeo afiebrado,
eleva los fósforos consumidos
haciendo del horizonte una mofa.

Boca de selva,
escupe un astro congelado,
derramado el vacío de estas noches
que duermen y se estilizan en adventicio.

Neblina de ánimas,
la desesperación es una cruz de cobre,
tierna fragilidad del sonido del resplandor,
peleando contra el recuerdo y el olvido.

Huérfano cantor
posado bajo el suspiro oxidado,
la marea arrastró un pájaro hasta mi cama
con ojos inyectados de pugna.

Volcán desafinado,
barco arrullado en un atardecer,
angustia brillosa como un zafiro,
del jardín solo afloran suicidios.

Peces de ciudad
retienen el ladrido blanquecino
voltereta del caparazón abollado,
paisaje de bolsillo y humedad.

Abanico de miel,
glucosa boreal que pelan los dedos,
tu luna se desplaza con el atentado,
espero atento al ocaso de la timidez.

Cometa estoico,
lobo cosido de incertidumbres,
las huellas de la flor en polvo
solo propaga espinas luminosas.

Vestida en palabras ensombrecidas

Flagelándo el instante,
tormentos que laten,
la prisión del delirio
que reaviva tu incendio.

Abrazas la quimera,
baldío que no quisiera,
escupe morbosidad
en una fugacidad lenta.

Con manos manchadas,
extiendes tus deseos,
de un giro perpétuo,
del ocaso tu demonio.

Un eterno extravio,
son esos senderos amargos
que parecen adredes
que desatan el odio.

Se cubre de sombras,
para amurallar su resentimiento,
no necesita de palabras,
todo esta en su fuego.

Último nacimiento (Primera ofrenda)

Ángel terrible,
desdeñado al destruir,
sofocando con seducción
en oscuros respiros.

¿Quién puede salvarse?

Cuando la noche
cubierta de un viento
muerda tu rostro
alterándote aún mas.

¿Quién oculta su destino?

La decepción de la anhelada,
suavidad y refuerzo,
retiene su corazón herido,
comprimido en el espacio.

¿Quién piensa en ella?

Los brazos del vacío,
arrojada entre gemidos,
ensanchando, aún mas
su vuelo más íntimo.

¿Quién te necesita?

Percibe tus estrellas
en tus exigentes primaveras,
levantando una ola
con la ventana abierta.

¿Quién pudo con eso?

Distraído por las expectativas
buscando un nuevo anuncio
con cuadros grandes
y pensamientos extraños.

¿Quién supo contener?

El abrumo de la nostalgia
en el canto de los mares,
celebrando un sentimiento
bastante inmortal.

¿Quién puede pensar?

Recomenzando la alabanza,
eterna e inalcanzable,
desidratando un héroe
hasta su mismo ocaso.

¿Quién puede vivir?

Último nacimiento,
naturaleza agotada
ante viejos dolores
ante nuevas presunciones.

¿Quién puede liberarse?

Concentrado en el salto,
la ventaja de no pertenecer,
de tanto resistir
con mucho estremecimiento.

¿Quién sabe escuchar?

Brindis post morten

Por los demonios en tu cabeza,
por la mugre de tus ideas,
por la levadura de tus carnes,
por la calamidad de tus besos,
por la solemnidad de tu grieta,
por la ineficacia de tus juegos,
por la lentitud de tus tiempos,
por la amargura de tu sangre,
por la dama invisible de tus cuentos,
por el genocidio de tus halagos,
por el torrente de tus persecuciones,
por la extinción de tu fuego,
por las palabrerías de tu ocaso,
por la indecisión de tu luna,
por la tiranía de tus versos,
por la esperanza de tu esclavitud,
por lo diminuto de tu ingenio,
por los colores de tu barbarie,
por la eternidad de tus reflejos,
por el aire de tu condena,
por la opacidad de tu tacto,
por la defenestración de tu dulzura,
por la paranoia de tu delicia,
por el aplastamiento de tus sueños,
por el derrumbe de tu pasividad,
por la rebeldía de tu miseria,
por el humo de tu ingratitud,
por el tumulto de tus desgracias,
por la histeria de tu decadencia,
por las tinieblas de tu necesidad,
por la irreverencia de tus lagrimas,
por la inclemencia de tu rostro,
por el augurio de tu obnubilación,
por las lacras de tu tesoro,
por el aroma de tu vergüenza,
por el yacimiento de tus injurias,
por la vigilia de tu agonía,
por la violencia de tu sufrir,
por la proliferación de tus pesadillas,
por la neurosis de tu sombra,
por la expansión de tu malicia,
por el polvo de tus nubes,
por la urgencia de tu pasión,
por el sepulcro de tus caricias,
por la repulsión de tus caprichos,
por el rebrote de tu aflicción,
por la actitud de tu gracia,
por el goce de tu crueldad,
por el extravio de tu dicha,
por la ternura de tu falsedad,
por el desequilibrio de tus impulsos,
por el deslumbre de tus desgarros,
por la bendición de tu perversidad,
por las espinas de tu jactancia,
por la inhibición de tus secuestros,
por el filo de tu tacitud,
por las moléculas de tu cólera
por la lujuria de tu infidelidad,
por el desmedro de tu vulgaridad,
por la pulcritud de tus parásitos,
por el embargo de tu atención
por los arrebatos de tu intensidad,
por el imperio de tus bacterias,
por la ilusión de tu vacío,
por la cabeza de tu demonio mayor,
POR TODO ESTO Y MUCHO MÁS,
¡SALUD!