Posts etiquetados como ‘nubes’

Oportunidad

Me soltó su suave mano
para soltar su oportunidad…

De que las sombras tropiecen con su ser,
de que sus ventanas se empañen de otro aliento,
de que sus barrotes cambien de color,
de que sus palabras azucaradas consigan otra presa,
de que sus negros humos afinen toda su confusión,
de que los árboles pueden ser talados con los dientes,
de que el tiempo y el espacio no significan nada,
de que aún hay manos que anhelan posarse en su cuerpo,
de que hay ojos devorando su vasta inocencia,
de que hay distintas tonalidades de temblores,
de que hay derechos, precios y errores muy caros,
de saber que no se vive de ilusiones y amor,  
de saber que los fantasmas te comen la cabeza,
de saber que su necesidad es una víctima,
de saborear que la lujuria está en cualquier esquina,
de cambiar los matices de los ojos que la contemplan,
de montarse en un remolino que no lleva a ningún lugar,
de degustar lenguas con sabor a vacío, 
de creer que los poetas son decepcionantes,
de confirmar que el amor es un juego manipulador,
de que su confianza es una serpiente danzante,
de que la toga en el alma solo tapa las heridas y no las cura,
de que el ego puede pasar por encima de todos,
de que el dolor no entiende de cuerpos y es ineludible,
de que un abandono no tiene gusto a crimen,
de que todo puede ser nada y nada puede ser todo…

De seguir a las nubes que huyen
en vez de su herido corazón.

Safe Creative #1008287168214

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Amargo suicidio

Desgasté todo el calor que emanaba de su corazón,
calor que eran abrazadoras llamas doradas,
llamas que perforaban mi sien atascando mi lengua,
lengua que no supo aflorar sus alas.

Tengo mi alma atravesada por un arpón,
que sangra y se arrastra a mas no poder,
alma que lleva cadenas de desdicha,
vagabundéa y tiembla en el denso lecho,

Mientras tanto
las nubes huyen…

Safe Creative #1008217104060

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Haikus lunares

I
Brillos y sombras
de tantas soledades
ella recela.

II
Noche volcada
de fuego plateado,
savia de mi sed.

III
Risas heridas,
lagrimas de diciembre,
gotas de cristal.

IV
Labios de polvo,
crujido de órganos
se manifiestan.

V
Su poseído
amontona las cenizas,
calor que rasga.

VI
Cabalga rayo
el rito de sus brazos,
hoja de cristal.

VII
Lúgubre pasión
sobre las nubes blancas,
miel que gotea.

VIII
Pinta el queso
sangre en las paredes
letras azules.

Ser filo

Pétalos de una voz tambaleante en palos,
el ritmo de la tormenta destellando palabras
como si se bordara un entretejido
en las ideas, en las obsesiones.

Hay un contaminado océano en la realidad,
una escasa primavera de moja y atún
como una semilla seca que desea florecer
en los modos, en los pasos.

Los pies en la tierra árida,
las manos en las nubes esponjosas,
el eco de los gritos en los sueños.
la manipulación del rayo en línea.

Fragancia blanca que inunda los ojos,
sol que sale pero se esconde en mis hombros
como un muro y su necesidad de ladrillos
desde la base hasta el cielo.

No hay esperanzas que se dejen esperar,
como deseos rellenos de aire.
A no temer del tanteo en la oscuridad,
al deguste de los dedos, al aprender.

Estirar un sonido,
ese que angosta mi alma,
salpicando rubor al pudor,
lagarto que habita en mis pantanos.

Onerosa pena

Enjambre de pesadillas,
dulce remedio a mis jaquecas,
tengo la lengua púrpura
de lamer tanto desconcierto.

Corazón que fallece,
en turbio río contaminado
de novelas infantiles,
de nubes sepulcrales.

Floto en la tiniebla,
me abraza, me acaricia
me chupa los dedos,
me penetra por los ojos.

Un profundo viento
resquebraja los árboles…

¿Ahora hace frío
o siempre fue así?

Liviano y vulnerable

Cicatrizan las palabras
casi desterradas,
tiemblan los labios,
unísono a los ojos.

Tiroteo de algodón mitigado
envuelto en la asfixia,
en las nubes mullidas
que quiebran una tormenta.

Se despoja lo oculto,
Se incendia el secreto,
especie de libertad
tan desnudo como vulnerable.

Mochila de muselina,
ves el animal imperfecto
que contempla de extraña manera
su jaula.

Escurridizo

Lánguida rapsodia parpadeante,
agota las fibras del tacto.
Infiltraremos banderas ocres,
arrastrando el desconsuelo de los aires.

Es cursi escribir en tu corazón de papel
aunque tenga ojos obtusos y contaminados,
que mis rubios dedos carguen un alto capricho
con diluvios de intuición y espasmos de contrAdicción.

Pecho sacrificado por la oscura atmósfera,
las paredes no pueden sostener el globo.
Plañido del mas acá, rostro bipolar,
la trampa del ser, la jaula del espíritu.

Especie reclamada de muda mesura,
gritas con silencios, emparchada con semblantes,
eso desgarra mi cerebro cuadriculado,
rompe mis poros en ansias y vacíos.

Resbala la blasfemia en mi sonrisa,
naufrago como un astro seco,
lamiendo lo que parecen ser semillas
de algún cactus indebido.

La realidad es un murciélago emplumado
infestado de sífilis ultravenal.
No se puede esconder a la muerte
como se puede tensar la carne.

Olvido voraz que eructa fobias,
mis amapolas venenosas tienen gusanos
que no celebran terrones de azúcar
ni nubes estiradas de complacencias.

Te dejaré cuando se marchite mi lengua
y me estallen los oídos,
cuando el terremoto en mis manos
se haga imparable e inevitable.

Mi yo y tu vos

Mi ghetto de estrellas desamparadas.
Tu asedio de espina infestadas.
Mi ilusión de rayos tapizados.
Tu inundación de mariposas apuñaladas.
Mi extravío de nubes agónicas.
Tu sabor de pesadillas rebeldes.
Mi aire de ruedas neuróticas.
Tu atropello de teñido de caprichos
Mi derrumbe de cascada irreversible.
Tu dulzura de días suicidas.
Mi fantasma de delirios sucios.
Tu mirada de árbol degollado.
Mi indagación de luces crudas.
Tu pared de concretas ignorancias.
Mi pesadez de seda maldirigido.
Tu vestido de alambre de púas.
Mi deformidad de espejo simple.
Tu ola de herrumbre eslabonada.
Mi máscara de silencio enarbolada.
Tu párpado hundido de lobreguez.
Mi desvelo de caricias ausentes.
Tu tempestad de gritos redimidos.
Mi cruz de desierto excomulgado.
Tu genio de polvo de zozobra.
Mi deseo de que me entiendas.
Tu deseo de que te entienda…

Sucumbimos en los egos.

Insensible para sentir

Con el abrigo de la oscuridad,
transita los sueños carnales,
fantasmas de tu desnudez tundida…

La obsesión te denuncia.

Con la noche en las venas,
fuerza la sonrisa ávida,
concilias el tedio…

La vehemencia aflora.

Con el hambre de cuerpos,
potencia la morisqueta intensa,
monstruo de mórbida figura…

La tristeza te motiva.

Con el artificio afilado,
engendra la tormenta de espinas,
paraíso de llamas plateadas…

La envidia te hunde.

Con el destilo de las nubes
atesora la podredumbre local,
indigencia de tus labios de sangre…

La miseria te evidencia.

Con el alud de palabrerías,
serpentea hasta la delicia,
licenciosa ilimitada…

La divergencia te estalla.

El lugar

En las arrugas de tu sabana
solía esconderme
cuando saboreaba tu capullo
y activaba tu palpitar.

Cada sonido bañaba mi alma,
socavándola, estirándola,
eran tiempos sabrosos
de suma fe y llamas.

El mundo se reducía,
toda expresión valía.

Cuando el cielo era una lagrima
desplegándose en los rincones
donde las palabras eran mudas
y cantaban las miradas.

Danzantes espíritus jóvenes
nos hacíamos de frescuras,
embrigándonos de sombras,
soledades y dolores.

Cuando las tinieblas no eran
mas que meras nubes negras.

Nos ocultábamos de las miserias
que nos atormentan en cada día,
con tantos vestigios de piel,
nutriéndonos de pasión y deseos.