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El día de la envidia

Todo y nada pasa sin razón.
Piérdete en el olvido como yo,
que nadie podrá alcanzarnos,
y a la vez desmoronarnos con placer.

Lengua de sable,
manos de papel,
furiosa sin contemplación,
sin reacción, a mi visión innata.

Sé el insaciable
que se aprisiona en mí

Encadenados a la sed
y a la desesperación,
voy deseando mas teniendo menos,
cada vez menos moral.

Ingenuo de siempre,
vertido en si,
parado invertebrado,
quebrado de alma.

Veo en los demás, mi soledad.
Ahora extasiado por la calle,
en su momento de estupor
¿quién sabrá salir de si mismo?

Veo en los demás… mi soledad

Resignarme

Debo resignarme…
A que por el momento no tengo ni siquiera tu interés.
A destruir lo que podía ser una linda amistad de seres buceadores de sueños.
A mencionar tu nombre con sabor a desconcierto e incertidumbre.
A que no pude indagar en poco mas allá de tus palabras y tu imagen.
A encadenarme a estas fábulas traicioneras, que ninca ocurriran, que lastiman.
A que a lo mejor fue un error pensarte e imaginarte.

Te despido de lo mas profundo de mi ser.
Este es el final de algo que no empezó.

El reino de la oscuridad, situada en los confines del saber

El reino de la oscuridad, situada en los confines del saber. Objetos inmediatos meticulosos. Pasantes con miradas de menosprecios. Frenéticas nubes, espíritus de la noche, danzan al compás de los llantos de puro desamor. Despreciando lo inmediato, habitando lo iluminado por la naturaleza. Aprecia la sangre en tus venas cortadas por la furia y el impulso sin control del dolor. Que el veneno del menosprecio nos llega a todos, en algún momento, debilitando todo ese confiar que nos sostiene.

Cuando mañana sea un ayer

Al unísono la melodía en una decepción. Nos contagia esa pesadez y al ver nuestros livianos hombros me lleva a la nada.
Afirmados al ruido, el caos, el torbellino, damos la bienvenida casi sin pretenderlo. Cuando mañana sea un ayer, tomaremos rienda suelta y lo frágil será áspero.
Pienso en lo malo, extraño lo bueno, esa llama que es ineludible de acongojar. ¿Por qué soy así?
A veces veo a un extraño en mí interior, es difícil manejar este torpe cuerpo. El caldero está preparado, las brujas se deleitan en esta noche fría y brumosa, se preparan para tomarnos por sorpresa, en nuestro momento menos esperado para insertarnos por la espalda.