Posts etiquetados como ‘mariposas’

Borde

Besos de alud color bronce,
helados médanos encrespados
espejeando un tumultuoso espíritu
que se resquebraja al tiempo.

Sueños empedrados que tiemblan,
el surco tatuado en la tierra.

Un hueco en la inconsciencia,
un mazo de mariposas tiesas,
un rayo de tormenta bajo mi cama,
una lágrima colgada al borde de la ventana.

El filo de un fuego gris,
un extraño extrañar…
Desangrante

Verdugo de promesas rodantes,
el cortejo de una bruma incandescente,
túnica plateada que todo lo llena,
menos una hambruna de carne nerviótica.

Sobre un manto de estrellas oscuras,
cazando pelusas con formas de lagartijas,
pliego mis dedos de ceniza caucásica
y traigo una nevada montaña de ruido.

Cabalga sobre un globo de cristal,
sodomiza su escuálida cordura,
aprieta el polvo de su piel
y lo arrulla como a un bastardo sin techo.

Afuera…
se descascaran los corazones
en el frío interior.

Suspiros desgajados,
son caños acariciados por el viento,
son recuerdos que se amotinan en el cerebro,
son días grises que se hacen chicle.

Hasta la luna

Lo que muerdo,
lo mancho con sangre,
será posible que esos barcos de papel
no encuentren sus charcos.

Disfrazado de insomnio,
agitador de deseos,
será que esas mariposas de cristal
no supieron hacer reventar esas mentiras.

Murmullo secreto,
señales de voces silvestres,
serán esos ecos goteantes de ácidos
no templan la sed de piel.

Migajas de luces,
traigo el golpe del silencio,
serán que esas sombras diluidas
no giran en torno a la soberana.

Llegar e irse
por nada
por siempre
y
solo
para ella,
por el.

De no soñar

Los puentes se abren,
las flores irrigan colores,
aún en días grises y lluviosos,
en aires pesados y brumosos.

Muñeca frágil de delicado terciopelo,
retumba en el polvo de la sed,
besos voraces se pegan
al olor que destila el vacío.

Frente en alto,
el reflejo que va al choque,
enhebrar la locura con ancha aguja,
hilo de luz refractada.

Franjas de sueños agitados,
dedos que se diluyen en el papel,
carbónicas texturas,
retoña el sudor en la piel.

Las cenizas en las grietas de la mente,
los latigazos de profundas regresiones,
la represión, una guerra interior
de dos bandos que no se ponen de acuerdo.

La noche gravita sobre la pulpa azul,
soltados los oscuros pájaros raquíticos,
se posan en sonrisas melodiosas,
se hunden en relámpagos de medianoche.

La intuición es un siniestro,
el razonamiento son escombros.

Mariposas chuecas bordadas
con súbita desesperación,
para distraer el instinto
y la sed.

Descolocado oscilante

Furia maquinaria,
fantasma del sosiego,
descascara el pétalo
de cartón corrugado.

Los labios llenos de ruidos
secos de mariposas aterradas,
rasgando los latidos
de estupor y sucumbir.

Perfume de sudor obrero,
sombras febriles,
bailan en mi tumba,
bailan en mi tumba.

Huesos vibrantes,
bolsillos escuálidos.

Cometa genocida,
cola de papel glasé,
ojos ardientes,
párpados tumultuosos.

Coraza de cemento corroído,
capullo de cristal rajado,
ladrón del silencio,
descolocado oscilante.

Lokura (a la que admiro)

Muévete en las palabras
que salpico de mis dedos,
en los arduos pensamientos
que desmantelas con imágenes.

Inconsciencia kamikaze,
locura que me envuelve,
de la rareza que nos brota
cortados por la misma navaja.

Sos como un volcán
que no sabe explotar
que salpica de solo
simple y pura inercia.

Poder de tu ego contra el humilde,
poder de tu ego contra tu ego,
desplegando las alas carmesí,
que pueden crear disyuntivas.

Negras mariposas te revolotean
en esos cielos alienados,
en esos ojos verdes grisáceos
que son mi quimérica ambición.

Y te duele lo que sos,
en tus rincones de flores muertas,
en tus desastres cotidianos,
en tus vacuidades de luz,
en tus necesidades de sombras,
en tus caballitos de batalla,
en tus amores perdidos
en tus dolores podridos.

Muñeca de trapo
de botones descosidos,
de horizonte rasgado
empapada por una lluvia ácida,
arrasada por la ansiedad,
acariciando el fuego,
para saberte de tu límite

De la sangre que te obsesiona,
manchadas en sueños de azulejos,
en tus labios sedientos de palabras,
veintisiete son las tumbas sin cruces.

Tal vez seas mi sexto sentido.

Mi yo y tu vos

Mi ghetto de estrellas desamparadas.
Tu asedio de espina infestadas.
Mi ilusión de rayos tapizados.
Tu inundación de mariposas apuñaladas.
Mi extravío de nubes agónicas.
Tu sabor de pesadillas rebeldes.
Mi aire de ruedas neuróticas.
Tu atropello de teñido de caprichos
Mi derrumbe de cascada irreversible.
Tu dulzura de días suicidas.
Mi fantasma de delirios sucios.
Tu mirada de árbol degollado.
Mi indagación de luces crudas.
Tu pared de concretas ignorancias.
Mi pesadez de seda maldirigido.
Tu vestido de alambre de púas.
Mi deformidad de espejo simple.
Tu ola de herrumbre eslabonada.
Mi máscara de silencio enarbolada.
Tu párpado hundido de lobreguez.
Mi desvelo de caricias ausentes.
Tu tempestad de gritos redimidos.
Mi cruz de desierto excomulgado.
Tu genio de polvo de zozobra.
Mi deseo de que me entiendas.
Tu deseo de que te entienda…

Sucumbimos en los egos.

La velocidad de la noche

Sacude la difuminación
antes del abarcamiento
con los raptos del destino
y la querida prudencia.

Pagas por el frío
en los callejones nocturnos
son los inválidos fracasos
y los números zombies.

Se arrastra a un lado
que no hay retorno,
sinfonía de gritos plateados,
desarmados y misteriosos.

La velocidad de la noche,
carcome a los ciegos
en las sombras que contrastan
con las mariposas luminosas.

Conoce tu nombre
¿Será por siempre?
Enfermaré en el invierno,
acudiré a la llama eterna.

Lluvia en tu rostro,
rememorando el abandono,
sostén tu júbilo
y tu desequilibrada sed.

El arte de la manipulación

El alma clavada a la deriva,
escupe esas mariposas
que nacieron en estos días tristes…
expande tu misterio.

El cuerpo imposible,
la arena en las manos
ejemplifican el tiempo…
arranca tus visceras.

En tu boca
hongos podridos,
los percibo,
me canso de oírtelos.

Infección que se propaga
ferozmente,
que devora los razonamientos…
altamente contagiable.

Cuando-Aterrado-Onírico-Subversiono

Destruida así imagen mi,
tomó un voto silencio,
tras su acción
tratando-matando- espejo de pie,
últimas palabras.

Esperanzas agonizan,
parpadeas palabras volcánicas,
quebrando estructuras, deformes
convertido polvoriento,
cuerpo-periférico.

Mentiras – filosas
lastimar podes rasgar tus piernas
largas no llego al tren
súbito, subido a tu incoherencia
llevado-arrastrado.

Ojos anaranjados
danzan al pulso de tu pronóstico,
calma- a veces – tormenta
horizonte ebrio gasto
persignar – sus signos.

Obtengo-nada, reparo-aire
aureola mitad aguahhalcohoL
llora en sus lagrimales
puentes de cartón corrugado
plastico-vacío

Mariposas de cemento
respiran ansiecdad tuya
destruya inocencia rosa
hamacada por la fragilidad
exótica-devota

Es fácil perderte,
es sabor perderte,
agrio helado reflejado
impaciente-chocado
con viento pálido.

Atrás no-guías
orgías de oscuridad,
sobre tus manzanas podridas,
serpiente-ser-eremos
comidos sin freno.

Reinaremos absoluta nada
unas cuantas eternidades
abracemos vestigios
rojos – color-titubeante
Andrajo-de mi-nos.

Furia de piedra
estaca atravesante
contemplo mis extrañas
cuadro-de-honor
y sumo vestigio, mutuo.

Cerebro de caL,
beso la arena
el mar te evoca
blanco-remordimiento
adornas tu frío.

Vomitas plumas
quemadas orgánicas,
sin vuelos póstumos
reencuentro-perdido
un poco mas hondo.

Jugamos perverso
tragamos aireados
platos estallados
cubiertos desafilados
cera de vela-aromática.

Torta de licor
desgaste en hígado
en huracanes filosos
ruinas-fugitivas
bolsillos agujereados

Es difícil alcanzarte,
es difícil controlarme,
arrodillado en la tierra
seca-esteril
lo intentable acaecer

Conectado nube artificial
tus risas me denigran
no sabía esperar siempre
voces-atroces
su salsa de ironía.

Me mantengo al tonto
con fiebres de letanías,
leche esbelta agriedad
mantel-testigo
platónicos estallados.

Atardecer calabaza,
la plaza espanto
fumigamos reunidos
convalecientes-sinlatidos
en los regalos flores

Un cuadro mal puesto
en tus quejas precoces
apagué mi sentido calor
verde-aguamarina
ciego malinterpretaste.

Gran tanque de algodón,
municiones de chinches
traspapelado reciclé
un jubilo-febril
en cajón olvidado

Trigos despides
con cárcel abierta
peces de bronce
esclavo-manía
en llaves marcadas.

Macho fulgo
coco erecto
no siempre me tiro así
novo-cansino
robot imperfecto.

En cama tu huella
temporal devastado
amarillo proyecto
olvido-perdido
local estado de sitio.

Ojos de bisonte,
carnero guerrera
pastizales refractados
principe-ardor
otro supo ganar.

En su mejilla
escupo vino
ardiente y concentrado
dios-destino
atrapas inalcanzable.