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Metodismo

Nací con la intuición,
perforado en lo súbito,
con forma de casa
y camino sin salida.

Tendencias supremas,
constancias de aire,
con formas parpadeantes
y ritmos chillones.

Lugar del tiempo,
donde no hay espacio,
con forma de razón
y ritmo inexpreso.

Ternura rígida,
socavando las estructuras,
con forma inflexible
y gusto tieso desabrido.

Seguridad previsible,
químicas invisibles,
con formas inherentes
y significados blandos.

Vividores del país que nunca fue

Beso la miseria,
escapo para lo que soy,
desconozco el límite,
el arma es la armadura.

Fantasma desnudo,
hijo de la simpleza,
vómito onírico,
libertad imaginaria.

Pluma de rabia,
la gente es la lluvia,
las miradas son frías,
aunque nos creíamos diferentes.

Entre la puja,
que no pertenecemos,
son pocos los que ganan,
multitudes las que pierden.

Tristeza inscrita,
tatuada en los calambres,
las penas saben nadar,
ahogándonos en ellas.

Olas de sometimiento,
lagrimas resignadas,
nuca helada,
serenidad arremolinada.

Fiebres surtidas
de contradicciones
con fuegos coronados
y agónicos deseos.

Dolores que ríen,
vivos picados sugestivos,
condenables suplicios,
la muerte del vértigo.

Párpados extenuados,
de tanta injusticia,
de tanta impotencia,
de tanta sangre inocente derramada.

Miserias inmortales,
de tanta corrupción,
de tantos negociados,
de tanta avaricia descontrolada.

Lacras humanas,
gobernantes de un país,
que nunca pudo ser,
sostenido por mitos, fantasmas y mentiras.

Los sindicatos,
llenos de mafia,
alzando la bandera de los muertos,
bailando en sus ataúdes.

Los trabajadores,
excluidos, vomitados.
Arrastrados por una dignidad
tan ingenua, tan luminosa.

Golpeados por el sistema
con la furia de una tormenta,
mucha hambre,
mucha telestupideces.

Parado en ningún lugar,
siendo una sombra, una lápida,
ángel caído sin destino,
demonio pólipo convertido.

Durmiendo rodeado de mortuorios

Es el grito disfrazado
a través de los pasillos,
obnubilados y descendentes,
cerrados, de escasa luz.

Alguien cayendo.

Habitación de paredes apretadas,
rastros de cabellos negros,
en la inmensa nube blanca,
tan suave, tan infame.

Extraños ojos fallecientes.

Dentro de alguien mas,
hay un escueto frío blanco,
corazón de luna, cubierto de nieve,
creyente, imparcial.

Dragaste la sangre, deformándola

Corona de espinas
para el fatigado insaciable,
que escondía los suspiros
y desoía los halagos.

Esfuérzate y respira en mi lugar.

Serán unos eternos años
creciendo para abajo,
mirándola desaparecer,
en forma ordinaria, mundo durmiente.

Irritando profundos espejos.

Succionando las sonrisas,
presionando las horas,
dentro de un nuevo cruel día
en tus inverosímiles ojos lentos.

La noche siempre es terror.

Territorio

Febo se esconde,
hora de aprisionarse,
en este lugar
no está permitido saludar.

Decapita tus miradas
u otro lo hará por vos,
todos se desconocen
como la suciedad en las uñas.

El ambiente hediondo
de basura quemada
y el hartazgo
de tanta grasitud sonando.

Por tu propio bien,
por la luz ausente,
deja las cortesías
y olvídate de rezar.

Bajo mi razón de cartón,
arrugando mis ilusiones
Espero que algún día
nunca pases por acá

Porque mis ventanas transpiran
gotas frías de temor,
donde los escarabajos se avecinan
y las lagartijas adornan mi oasis

Porque tengo un monstruo inmenso
que es imposible detener su crecimiento,
que descreo en su apariencia vegetal
que alimenta este misterio.

Ser vecino del infierno,
ser una flor sin color,
solo un poco de clemencia
a estos inentendibles dioses

En un viaje

Tracción imperfecta,
ventanas deslizantes

Gente mirando a ningún lugar,
esperando la coalición de los cielos,
amontonándose, ahogando sus gritos
de sofocación y desesperación.

Luces sensuales en oscuridades densas,
la poca monta desfila en la
opacidad de sus monedas
sudadas con sangre.

Arcos blindados de mazapán,
liquidado en turbias aguas doradas
¿Qué pose toma el sueño,
si el encuentro se pierde en la cueva?

Hombre de alma azul,
palidece ante el claustro,
son sus arañas patonas,
caminantes rasgando sus bolsillos.

Niño con flores en sus dedos,
que espera el perfume embriagador,
que lo saque de sus casillas,
que explote en sus ojos rasgados.

Viajante de ideología fomentada
por espíritus de caracteres iracundos.

Lugar de errar

Es la oscuridad resonante en tus venas,
cae la noche a tu merced
Es tu tacitud; tu estilo moribundo.
sobre tus ojos dorados, los lagos giran.

Es el espesor de tu paciencia,
acaricias con tus garras.
Es tu magnitud; un salvaje lamento,
te tiñes de dolor, envolviéndote,

Es tu lluvia salpicada de codicia,
sobre el frío de las sombras.
Es tu desgarro en forma de llama,
roes el silencio, fragmentándote.

Es en donde los espíritus se estrellan,
donde falsificamos nuestras caras,
donde olvidamos la naturaleza
donde nos degradamos en desprovistos.

Es el lugar que supimos errar.
lugar intangible, pero profundo.

Vertida.
Vertidos.
Vertido.
Vertiente.

Esas horas

Manos decoradas por la imprecisión,
manteniendo tu tiránica imposición,
llenando estas horas,
matando al deseo.

Cada roce es una tortura,
cada juego es un roce.

Tengo el tinte,
conozco el lugar,
soy la pérdida,
donde no hay cruces.

Nortes disparados, arribando,
acercando la certidumbre senil,
llenando estas horas,
matando al deseo.

Cada roce es una tormenta,
cada sueño es un roce.

Pero en estas horas
perdí mi lugar,
soy desconocido,
donde no hay luces

Puntos buscándose, proponiendo,
distorsionando las banderas,
llenando estos deseos,
matando las horas.

Partiendo

Coraza que no sirve,
sueño que no anda,
contaminados por la radiación,
cotidiana e imperceptible del día.

Los escapados de un mundo partido,
perdido, lejano y hundido.

Joyas que no relucen,
cambian su nombre por basura
incorporándonos al nuevo aroma,
distinto y acostumbrante.

Pedazos que caen,
la cueva será la cripta
de los momentos y las trampas,
perfeccionándose al paso del tiempo

Duda que destroza el cerebro
confundiendo, proyectando y errando.

Pasadizos cambiantes,
abultada fineza y decepción.
Glorias olvidadas muriéndose
de desnutrición de halagos.

Partiendo hacia las sombras
que los aclaman y reconocen.

Extraño lugar
que no extraña la luz
y en donde la luz
se hace olvidar

…de su densidad
…de su posibilidad
…de su magnitud
…y significación.

Marcado por tanta hostigación

Cansado de soñar
con tantas féminas intangibles
que no llevan a ningún lugar.
Postrado en el accionar,
abarcado consuelo aural
que no existe motivo alguno.

Practicando desconfiar,
el intransigente oleaje mentiroso
roen cuero y hueso.
Son las ciencias que caducan
en desencontradas estrategias
tan desconcertadas como banales.

Importando indecisión,
apuñalado en los hombros desparejos.
Será aglutinación, la barbarie
y el caos provocado en el interior.

¿Quién escuchará estas voces?
¿Quién salvará el sentir?
¿Quién exclamará la verdad?
¿Quién sabrá entender?
¿Y quién podrá vivir?

El tormento de los condenados

El deseo cual dulce veneno,
carcomía la desgastada razón,
mis torpes caricias marcan el rumbo,
mi incontrolable sonrisa drogada de su presencia
dejó fluir mis fantasías.

Deseos de retención
cortándose en el filo del eterno horizonte
en el astro incandescente,
sobre las sombras frondosas.

Aún no lo sé
pero seguro que ella es un ángel.

El día en que el sistema falló,
vivimos en sombras
y el sol brilla siempre en otro lugar,
el tormento de los condenados,
la necesidad fluye en mi,
cada uno se transforma en aquello que hace.