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Aí_no_ga

Un espectro de escarcha,
se mueve como bailando un vals,
tiene la sonrisa de la muerte
colgando de un ritmo parpadeante.

Sopla cenizas en cada auspiciosa noche
su plateado susurro se me impregna,
gotea en las ruinas de mi esperanza,
pétalos de sal, espinas de azúcar.

Duermo en la mugre de sus garras
para fundirme en el jardín de la mudez,
encadenando instintos precoces,
arrollando columnas de luces y humo.

Vengo de donde vendieron mi viento
y opacaron mis túneles de luz,
donde cegaron mis eléctricos alaridos
y enterraron mis cristales corrosivos.

Su navaja es un vientre sin luna
que me acaricia fríamente en la nuca,
resucita esas pegajosas moscas
que se arrancan las alas con ansias.

Converjo en un estallido telúrico,
bolsa de precios anudados
a los desgastados cráneos
que profano en colerizados aires.

Se cierra un muro de penumbras,
clavándose un silencio de sepulcro,
roen espasmos de obcecación
para descarnar esas certezas.

 

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Nigromancia

Malverso el volcán de los inviernos,
edematoso corazón de pulpa podrida,
se arrastra por los adagios púrpuras,
haciendo bruñir los desparpajos.

Acodillo los negros humos de tu cerebelo,
hincando un cardumen de presagios sensatos
que atrofian mi preeminente quimera
como un murciélago herido por la luz solar.

Ensamblado a una tribulación espiritual,
méntula que hesita los ribetes de algodón,
paronimia de caprichos enjaulados
que desmembran la blanquecina honestidad.

Fatal alud de rocas foráneas,
infectan las luces de mi faro
y me adosan a tu analogía
de que veré la luna sin sentir amor.

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Aliado o tirano

Me muevo bajo tierra,
mis pezuñas tiñen el barro,
ojos de tormenta azufrada,
tragando luces espirituales.

Su exuberante carne,
yace en el amparo de mis brazos.

Limbos de mohoso tapiz,
enlunado por el pálpito de la brisa,
boca de hiel corrosiva,
deleites de trazos bermejos.

Unos hilos de miedos
se hacen madejas en mi horizonte.

Biología

En las fauces del tiempo,
el destino es la dentadura amarillenta
que muerde mi mano.
 
Descontando los pasos al infierno,
esta sonrisa es una burbuja de la realidad,
grasientos pernos explosivos, agrupados.

La oscura noche fundida en la piel,
calles silvestres impares,
luces de hechos injustos.

El riesgo atascado en la sangre.

La miseria de mi actualidad.

Mi egoísmo puede esperar
mientras se escurre
la arena en tus manos.

Así rugen lágrimas de impotencia.

Enfermedad

Se aprisiona en las neuronas,
bebe de la buena voluntad,
sembrando las semillas negras
de la desconfianza.

Te posee,
te mutila,
te transforma
en alguien que nunca fuiste.

Monumento a la propiedad,
grises adoquines desgastantes,
construyen malformaciones
de tristes finales.

Te domina,
te arrastra,
te lleva
a creer lo impensadamente increíble.

Burbujas de denso aire,
luces que lastiman los ojos,
explosiones verdes de anhelos,
siluetas de dinosaurios recortados.

Calientes huellas en mis calles heladas.

Dulces sueños

Ella…

Duerme.

Cuando los fuegos del cielo
estrepitan y cosechan cráteres
en los vastos jardines de cemento,
invadidas por los anisópteros de verano.

Ella…

Sueña.

Cuando el fantasma plateado
juega con su cuerpo sedicioso
en las luces de los vértices
convergidas en tactos concretos.

Ella…

Goza.

Cuando en sus ruidos mutan
en un tenue y sinuoso respirar,
partiendo su confusión en gajos,
pisoteando su pueril intuición.

Ella…

Despierta.

(para luego volver a gozar)

Creciente

El tiempo se hace ráfagas de luces,
en los ruidos de tus antojos,
de las desposesiones y los sismos interiores,
ojos de luna reflejan tus flores.

Nos sorprenden los cantos
de pájaros matutinos.

Sustancias que bailan como pelusas revoloteantes,
espíritus empapados en sangre,
así guías mis dientes a tu mullida carne,
desmembremos tanto la inocencia como la soberbia.

Las palabras que resquebrajan mi cabeza,
arden en azules llamas abultadas,
infierno de terciopelo,
labios eternamente sedientos.

En el pecado reencarnamos,
es el precio del placer.

Ahora mi demacrado corazón
está en el hueco de la palma de tu mano,
tengo que perder el control
para atesorar tus lascivos besos.

Te vistes de éxtasis
para llenarme de tu piel.

En tu noche, brota la penumbra,
donde a mi sombra le gusta desplegarse,
con solo brío y conciencia,
el agrado y el aprendizaje con tu ser.

En el impacto de tus ojos veo que…
serás mi subyugada.

Hasta la luna

Lo que muerdo,
lo mancho con sangre,
será posible que esos barcos de papel
no encuentren sus charcos.

Disfrazado de insomnio,
agitador de deseos,
será que esas mariposas de cristal
no supieron hacer reventar esas mentiras.

Murmullo secreto,
señales de voces silvestres,
serán esos ecos goteantes de ácidos
no templan la sed de piel.

Migajas de luces,
traigo el golpe del silencio,
serán que esas sombras diluidas
no giran en torno a la soberana.

Llegar e irse
por nada
por siempre
y
solo
para ella,
por el.

Fundido

Calambres de un espíritu gris,
quemado de soponcio molecular,
desde las llagas humedecidas
de aquellos labios lascivos.

Movimientos se rehacen limpios,
desarreglo inconsciente,
con extensas llamas trenzadas,
clavan trazos en los tegumentos.

Aspirante de lengua indecente,
papila explorativa de sensaciones,
cuerpo craquelado de luces,
de pantorrillas algodonadas.

Catarata oblícua,
coagulación angustiante,
paseante irreversible,
vigor de alas blancas.

Se despliegan en slow motion.