Posts etiquetados como ‘lluvia’

Arrebol

La mujer de oscura lluvia,
orea su ardiente vientre,
marcados signos de trepido
y enjuagados frescores.

Su fino hechizo de deleite,
gotea sangre dulce,
destella aureolas de carne
de las sin parsimonias.

Una encrudecida mano
junta el polvo blanco
y la lleva a su boca
como un puñado de cenizas.

(Un delicado cadáver
acicala mis talones,
con un helado roce…)

Débil como un lactante,
aprieto una trémula sonrisa
que vivirá oculta debajo
de una ola de sombra.

 

Safe Creative #1007126805167

hit counter

free web counter

Polidipsia

Laberinto de lumbre y nube,
lluvia de luz y estiaje.

Fría estrella de mi consciencia,
rama quemada en mi garganta.

Tendón de pena y entrelazado,
acuoso sonido elástico.

Oscura ventolina sin linde,
escamado pez atorado en mi laguna.

Laguna de aguas negras,
turbado sentido de elixir,
sueño blindado de mazapán,
muerdo tu miasma a noche.

Ojos de humo sin dientes,
roja tacitud sin cobija,
pájaro de papel sin alas,
sombra abierta sin resplandores.

 

Safe Creative #1005216352010

Cuando el río suena de sangre

Ancho guante
que pueda contener.

Contemplo el brillo
de su sangre
en mi ropa interior.

Explota el picado río,
deshojando las imprudencias.

Todo dentro de la cueva.

Fantasma de seda azulada,
troza en fetas su autoestima.

Análoga a mi.

Mientras los girasoles se empapan
en una lluvia ancestral,
que no sé detener.

Fenecer

Es el filoso horizonte del miedo,
es la desesperación hecha lluvia ácida,
es una bestia con largas uñas de luz,
es la desincronización de los tiempos internos,
es explotar en lo inconcebible,
cuando es aquello que no se desea.

Es el trunco fuego azul realimentado,
es el parásito comiéndose el cerebro
es la parálisis de la resignación,
es la trinchera de la biología,
es la mano negra del destino,
cuando solo somos sus sucios guantes.

En la palidez

Nervios que cortan acero
escupo peces de fuego
arrastrándose por los aires
dibujando esperpentos.

La soledad…
se caerá de madura
es como un fruto agrio
deshaciéndose en mi boca.

Horizonte en sombras,
lacrimoso sueño de avenencia,
empuñando el ego discrepante,
turgente lluvia goteando en mis manos.

Las cenizas…
desentierra la lumbre de mi entraña,
arde y sangra la luna,
deforestando mi corazón.

En la palidez del aliento
y los espíritus sin motores.

Raíz de diecinueve nudos,
culebra que recita un aurora,
con la nariz en la fina vertiente
y un soplido húmedo que roza mi oreja

Lamiendo el barro entre mis dedos,
asmática embeleza atravesante,
nocturno bosque fluorescente,
un relámpago quebró mi cráneo.

No chinescas

Sombra a muerte,
sombra a noche,
luz a mantel,
locura a soledad,
sombra a estiercol,
sombra a pulmón,
plomo de sombra,
sonido de corriente.

Sombra de calor,
frío de sombra,
sombra de lagrima,
llanto de sombra,
sombra tras sombra,
no hay luz instigadora,

Sombra decapitada,
sombra desplomada.
ladrillo de sombra,
sombra de veneno,
convalecencia y sueño.

Rincón de sombra,
sombra de neurona,
cerebro hermético,
tirado,
perseguido,
desestabilizado
por
la anarquía de la sombra.

Sombra de gigante,
tiburón de sombra,
sombra de delfín,
morisqueta de payaso.

Sombra de madera,
agua y sed,
coleccionando sombras,
castidad y rebelión,
maquillando algarabía.

Viento de lluvia,
sombra de nube,
granizo de plomo,
encerado en albergues,
panes de pobres,
sombra de travestis.

Lokura (a la que admiro)

Muévete en las palabras
que salpico de mis dedos,
en los arduos pensamientos
que desmantelas con imágenes.

Inconsciencia kamikaze,
locura que me envuelve,
de la rareza que nos brota
cortados por la misma navaja.

Sos como un volcán
que no sabe explotar
que salpica de solo
simple y pura inercia.

Poder de tu ego contra el humilde,
poder de tu ego contra tu ego,
desplegando las alas carmesí,
que pueden crear disyuntivas.

Negras mariposas te revolotean
en esos cielos alienados,
en esos ojos verdes grisáceos
que son mi quimérica ambición.

Y te duele lo que sos,
en tus rincones de flores muertas,
en tus desastres cotidianos,
en tus vacuidades de luz,
en tus necesidades de sombras,
en tus caballitos de batalla,
en tus amores perdidos
en tus dolores podridos.

Muñeca de trapo
de botones descosidos,
de horizonte rasgado
empapada por una lluvia ácida,
arrasada por la ansiedad,
acariciando el fuego,
para saberte de tu límite

De la sangre que te obsesiona,
manchadas en sueños de azulejos,
en tus labios sedientos de palabras,
veintisiete son las tumbas sin cruces.

Tal vez seas mi sexto sentido.

Huellas de tedio

Su aliento dispara
una ingrávida luz
que hiere con cristales fragmentados
estos pensamientos franqueados.

Emerge un alba desgarrada,
símbolo de cenizas y aroma a sangre.

Sus párpados lanzan
flechas plateadas que desenmaraña
de un ovillo de silencio
protegido con sigilo.

Brota una lluvia rasgada,
símbolo de lagrimas tácitas y huellas.

Haikus 1°selección

1)
Duro invierno,
solo menos salidas
y mas soledad

2)
¿Qué es este silencio
que ataca mis ruidos?

3)
Plaza derruida,
los monoblocks la vigilan.

4)
El calor del sol,
degusto una bebida
sabor plástico.

5)
La niebla se adueñó del parque,
solo quiere jugar.

6)
Un patrullero ruidoso y luminoso,
a toda velocidad
La pizza que se enfría.

7)
Sus labios se mueven,
me hablan de muerte y política.
Yo solo pienso en besarla.

8)
Demoras en el tren.
¿Alguien decidió
renunciar a su vida?

9)
La lluvia cae,
reflejo de la nostalgia
que le escondo al mundo.

10)
Noche en la jungla de cemento.
Las estrellas
parecen que no existen.

11)
Tras de las sombras,
un hombre trata de verderse
como una mujer.

12)
El espejo refleja
a alguien que no me agrada.
¿Será él o yo?

Vividores del país que nunca fue

Beso la miseria,
escapo para lo que soy,
desconozco el límite,
el arma es la armadura.

Fantasma desnudo,
hijo de la simpleza,
vómito onírico,
libertad imaginaria.

Pluma de rabia,
la gente es la lluvia,
las miradas son frías,
aunque nos creíamos diferentes.

Entre la puja,
que no pertenecemos,
son pocos los que ganan,
multitudes las que pierden.

Tristeza inscrita,
tatuada en los calambres,
las penas saben nadar,
ahogándonos en ellas.

Olas de sometimiento,
lagrimas resignadas,
nuca helada,
serenidad arremolinada.

Fiebres surtidas
de contradicciones
con fuegos coronados
y agónicos deseos.

Dolores que ríen,
vivos picados sugestivos,
condenables suplicios,
la muerte del vértigo.

Párpados extenuados,
de tanta injusticia,
de tanta impotencia,
de tanta sangre inocente derramada.

Miserias inmortales,
de tanta corrupción,
de tantos negociados,
de tanta avaricia descontrolada.

Lacras humanas,
gobernantes de un país,
que nunca pudo ser,
sostenido por mitos, fantasmas y mentiras.

Los sindicatos,
llenos de mafia,
alzando la bandera de los muertos,
bailando en sus ataúdes.

Los trabajadores,
excluidos, vomitados.
Arrastrados por una dignidad
tan ingenua, tan luminosa.

Golpeados por el sistema
con la furia de una tormenta,
mucha hambre,
mucha telestupideces.

Parado en ningún lugar,
siendo una sombra, una lápida,
ángel caído sin destino,
demonio pólipo convertido.